
Si se hace memoria a sólo cinco años para atrás, la realidad local era completamente diferente. Se contaba con concursos y subsidios pero eran pocos, restringidos y con menores inversiones. Eran muchas las realizaciones audiovisuales independientes, cada vez más, cuando la creación de un subsidio del Ministerio de Cultura provincial y otro del INCAA vinieron a subir las apuestas para que más realizadores compitan en el mercado audiovisual.
Se estima que hoy existen unas 100 productoras rosarinas de realización audiovisual. Los estrenos de cortos y largometrajes en cines y teatros locales ya son habituales. Jóvenes cineastas son premiados en concursos mundiales, y los festivales de cine como el Bafici y el Latinoamericano de Video (FLVR) tienen sede local desde hace tiempo. Se trata del work in progress de una profesión cada vez más reconocida que expresa a toda una ciudad en el vasto mundo del cine.
Producción propiaLos realizadores audiovisuales egresados de la Escuela Provincial de Cine y Televisión (EPCTV) y de la UAI son muchos, unos 400 hombres y mujeres de entre 22 y 60 años, la edad activa y eso se nota. Tienen muchos proyectos y la suficiente iniciativa como para llevarlos a cabo. Desde armar productoras con un grupo de compañeros hasta asociarse para establecer pautas de trabajo, pasando por colaboraciones con grandes directores, creación de películas premiadas en el mundo, comercialización a través de spots publicitarios y composición de programas para la televisión argentina.
La realizadora Sol Ortolochipi estrenó recientemente su primer película formalmente junto al también realizador Nicolás Valentini, en un evento llamado “Cine D-GeneroS”. Lo llamaron así por la idea de diversidad en los géneros del cine que abordaron en sus cortos y mediometrajes, y por ser directores de los dos géneros (masculino y femenino). “Tanto Nico como yo, tenemos en común que estamos generando proyectos todo el tiempo y creemos que esa es la base. Nuestra idea es seguir generando estos espacios porque creemos que es necesario cambiar ciertas cosas de nuestro sistema local”, explica la joven cineasta.
El realizador rosarino Javier Mateucci analiza: “Lo que está ocurriendo desde hace cinco o seis años es que a una corta edad y con poca experiencia, un realizador audiovisual puede comenzar a posicionarse en el mercado nacional y tener retribución económica, si hace un buen trabajo en equipo con una cámara y una computadora de buena calidad”. Según Sol Ortolochipi hay que empezar a ver la producción desde otro lado, cambiar la mentalidad de que “lo que viene de afuera es mejor”, ya que simplemente es igual: cineastas haciendo lo que aman y expresándolo desde el lenguaje audiovisual.
Para hacer “El Visitante”, Valentini ganó cuatro rollos de 32 milímetros por un concurso de la EPCTV. Fue una película con mucha dedicación a la fotografía y con planos estudiados. Ésta es una crítica al boom de la construcción, ya que hay un récord de construcción viviendas y la gente no tiene dinero para comprar o alquilar. Éste corto se proyectará durante el Festival Latinoamericano de Video (ver apartado).
Otro corto estrenado por Valentín fue “Eterno Desvelar”, que fue lo opuesto en este sentido, ya que fue desestructurado, y se filmó en formato digital, basado en un guión anterior y en un estilo de suspenso y paranormal. El mediometraje de Sol Ortolochipi en cambio es una historia realista aunque según ella “no deja de tener algo de realismo mágico”. La obra “Rotas” es sobre dos mujeres que tienen un quiebre en sus vidas y deben respetar sus tiempos para el amor.
Sol Ortolochipi tiene su productora llamada MOLOCO, que cuenta con un equipo de profesionales de la rama de la comunicación social, la fotografía, la realización audiovisual, el Marketing y la producción. Por su parte, Valentini también tiene productora: “Nos juntamos con Sebastián Villalba para armar la productora Tallo Films, lo llamamos así por los niveles de Tae Kwon Do, ya que antes era “Semilla”, y estamos en crecimiento, camino al árbol”.
Algo que sucede mucho es que no hay difusión económica de cortometrajes, por eso algunos realizadores se están uniendo para hacer un largometraje que tenga un hilo conductor de varios cortos dirigidos por varias personas, y producido por Javier Mateucci. En octubre próximo será el estreno de “Amor Amor Amor”, el primer largometraje que el realizador produce, dirigido por 9 realizadores a la vez.
En Rosario hay muchas productoras que hacen sus contenidos y luego los venden a los canales, como sucede con Telesur, Encuentro, Señal Santa Fe y Paka Paka. Las productoras se relacionan entre sí según van necesitando diversos servicios, ya que algunas se dedican más a la filmación, otras tienen actores, hay especializadas en iluminación, equipos de sonido, dedicadas a maquillaje y arte.
Las productoras de animación son una rama en auge a partir de la Escuela de Animación creada por la Cooperativa de Animadores. Cada vez son más los realizadores que utilizan el stop motion (fotos cuadro por cuadro), el dibujo y los programas de diseño digital para crear historias, como los programas televisivos “Cabeza de Ratón” y “Ojo de Pez” del CAR.
Recientemente las productoras Feedback y Linterna Mágica trabajaron en conjunto para realizar videoclips en estilo de cómics para los raperos estadounidenses Eminem y Lloyd Banks. Ambas productoras ya habían trabajado para empresas argentinas y extranjeras, y este trabajo surgió después de haber obtenido un premio Emmy con un spot publicitario.
¿Como se financia una productora? Las productoras no tienen sponsors, tienen ingresos al ser contratados para realizar una publicidad, un video institucional o un videoclip, o al ser premiadas en algún concurso o festival. Mateucci diferencia: “Los comerciales generan mucho ingreso, mientras que la producción de contenido es una inversión de la productora”. Según Valentini siempre se invierte en cada película, más allá del resultado final, y en general se recupera proyectando la película tres veces, vendiendo copias en DVD y ganando concursos.
Hay diferentes categorías de productoras: la de mayor categoría produce contenidos para comerciales de televisión y también contenidos artísticos. Éstas tienen estudio propio, editor, diseñadores gráficos, camarógrafos, todos contratados. Están las productoras intermedias que al ser contratadas para un proyecto comercial, se subcontrata a otra productora que preste otro servicio.
Las productoras más chicas son realizadores audiovisuales que tienen su estudio en un cuarto de su casa, con una computadora y una cámara, y experimentan en un proceso creativo. Éstas realizan películas, y en muchos casos compiten en festivales y concursos, con los que pueden generar una recuperación de sus inversiones. “En Rosario son alrededor de 400 técnicos en Realización Audiovisual egresados de la UAI y de EPCTV. Por lo que estimativamente hay unas 100 productoras locales, entre las de mayor y menor categoría”, calcula Mateucci.
Hasta la Universidad Nacional de Rosario está pensando en tener una productora audiovisual, de la mano del proyecto propuesto por el cineasta Héctor “Nene” Molina, quien recientemente asumió como vicedecano de la Facultad de Comunicación Social.
El cineasta Mario Piazza es un referente indiscutible del trabajo cinematográfico rosarino. Sus primeros cortos fueron en épocas de la última Dictadura Militar. Es docente en la EPCTV desde su creación en 1984. Desde hace diez años es conocido su gran aporte a los realizadores audiovisuales con su newsletter semanal “Cineastas Rosarinos” donde difunde la más variada información sobre el cine local.
Con la mirada lejana Piazza comenta: “En esta esquina (San Lorenzo y Corrientes) siento la influencia del sótano del cineasta Luis Bras, uno de los principales referentes de mi juventud que hacía animaciones artesanalmente con una cámara Super 8”.
Otro referente fue Haraldo Acosta, obrero de la costrucción que con sus ahorros se había comprado una filmadora con la que realizó un largometraje autobiográfico. “Eran ellos y un par más, se filmaba por una cuestión de vocación y militancia, y no se pensaba en comercio ni difusión. Ahora se ampliaron las posibilidades de forma paulatina, y hace unos años hizo una explosión en Rosario”, reflexiona Piazza, quien reconoce que el panorama actual es estimulante y “entusiasma pensar cómo sigue la cosa”.
Asociarse para unir fuerzasLos jóvenes realizadores vieron que era necesario unirse para mejorar muchas cosas. Valentini cuenta que es miembro de la Asociación Rosarina de Documentalistas (Ardoc), que tiene un año de existencia, pero también está reuniéndose con los realizadores que hacen ficción para asociarse de la misma manera.
¿Para qué asociarse? Valentini analizó que la generación de la vuelta a la democracia dio una apertura a la realización local, ya que se creó la EPCTV y se comenzó a formalizar esto como profesión. “Pero hay cosas que no han cambiado desde aquel entonces hasta hoy, y para acceder a subsidios hay una postura de la resignación. Esto está cambiando, ya que las ultimas generaciones, tal vez más politizadas, estamos exigiendo cambios en los gobiernos. Y esto no se hace desde la individualidad, sino desde las asociaciones”, detalló.
Los realizadores de Ardoc y Aras (Asociación de Realizadores Audiovisuales de Santa Fe) quieren hacer una confederación para generar industrias culturales, trabajando para tener una ley provincial de realización audiovisual. En Misiones, Córdoba y Mendoza se hicieron proyectos de ley que se están tratando actualmente en sus respectivos poderes legislativos. “Hemos leído estos proyectos y queremos armar algo parecido, para poder regularizar los concursos provinciales, ya que no tienen continuidad y se hacen de manera aleatoria según la decisión del ministro de Cultura de turno”, opina Valentini.
Entre los objetivos de las asociaciones de realizadores está el de tener un estudio de grabación en tierras fiscales de la Municipalidad, como puede ser los galpones del CEC, que se alquilen y generen ingresos, como sucede en la ciudad de La Punta San Luís que tienen un estudio de nivel internacional.
Para Sol Ortolochipi “al asociarnos logramos informarnos más de ciertos temas que individualmente se nos escapan. Ésta asociación que estamos armando nos va a favorecer a todos, ya que esta abierta para todos los realizadores que estén interesados”.
Javier Mateucci contó sobre el sistema de ganancias: “Santa Fe junto con Córdoba son las dos provincias, fuera de Buenos Aires, que más público va al cine, y un porcentaje de la entrada (3%) sale anualmente hacia el INCAA: son unos 3 millones y medio de pesos anuales que deberían volver para realizaciones provinciales. En cambio vuelven en dos cuotas de180 mil pesos por año. Es muy poco para la cantidad de producciones que hay en la región”.
Políticas de EstadoA nivel provincial y nacional hay políticas de estímulo como concursos, convocatorias, subsidios, y la nueva Ley de Medios con la apertura de nuevos canales. El INCAA tiene concursos federales de televisión, donde se compite por nodos regionales, y las provincias pueden competir, cuando antes todo quedaba en Buenos Aires.
El cineasta Valentini detalló que el Gobierno Nacional está otorgando subsidios la para colocación de antenas en todas las provincias, y también para la formación, investigación y creación de contenidos audiovisuales por región. “En el Litoral el polo está en Entre Ríos, mientras Rosario y Santa Fe somos nodos de ese polo que podemos reclamar ese subsidio. En Rosario tengo entendido que el subsidio se otorgó a la UNR, y hasta ahora no se abrió juego a la comunidad local. Estamos organizando una reunión para preguntar cómo podemos participar de ese subsidio”, agregó.
En opinión de Javier Mateucci, los concursos provinciales y nacionales permiten que uno pueda presentarse a concursar sin trayectoria previa. Cuenta que “antes era necesario tener antecedentes de mínimo dos películas para poder acceder al concurso “Raymundo Gleyzer” del INCAA para jóvenes realizadores sin antecedentes. Este concurso es por regiones, la nuestra es Santa Fe-Córdoba-Entre Ríos”.
Un ejemplo de oportunidades estatales exitosas fue el realizador santafesino Iván Font, quien con sólo 25 años hizo su segunda película “Los Labios”, Con el fomento de la Provincia y también ganó un premio en el INCAA de 700 mil pesos para filmarla, y luego ganó un premio en Cannes. Otro ganador del concurso provincial fue el rosarino Diego Castro de 30 años, quien rodó su segunda película llamada “8:05” con los 25 mil pesos ganados en el concurso provincial y llevó su película al Festival de Locarno (Suiza). Nunca antes en la historia del cine de Santa Fe hubo incentivos de esta magnitud. Mateucci cuenta que se premió unos 39 proyectos con más de un millón de pesos, y antes habían subsidios pero nunca tan altos ni con tantos premiados.
En palabras de Piazza, “la suma de tecnología y democracia favorecieron la evolución positiva, aunque no de forma inmediata, sino como la misma democracia, fueron madurando. Fue recién en 2008 que la Provincia convocó a su primer concurso de realizadores audiovisuales con una suma sustancial para subsidios. Es un reconocimiento del Estado a la labor y a la necesidad de producir”.
Cuna de películasCada vez más directores están rodando en Rosario, como Daniel Burman hizo en julio pasado. Contratan servicios de productoras locales con técnicos y actores, y traen sus equipos. “Les conviene porque hay diferentes locaciones en un perímetro cercano, y como el tiempo es dinero, y Rosario es mas barato que Buenos Aires cortar calles, el hospedaje, el estacionamiento, el alquiler, cada vez se elige más venir a filmar en Rosario”.
Las películas más destacadas que eligieron Rosario para su grabación fueron “”Rosarigasinos” y “Cuestión de Principios” de Rodrigo Grande, “De quién es el portaligas” de Fito Paez y “La suerte en tus manos” de Daniel Burman (próxima a estrenar), entre otras aún anteriores.