28 noviembre 2011

Ser referente barrial hoy

por Hagar Blau Makaroff

En Rosario hay toda clase de referentes barriales, cada uno con su estilo de hacer política. Algunos son referentes religiosos, otros partidarios, los hay apartidarios y jóvenes, como también experimentados de organizaciones controversiales. Un claro ejemplo de este último es Eduardo Delmonte de la Corriente Clasista y Combativa, quien actualmente se encuentra procesado por su forma violenta de protesta.

Algunos de Los referentes religiosos son la Hermana Jordán, de una de las comunidades Tobas y el padre Eduardo Montaldo del barrio Ludueña (declarado personalidad distinguida por el Consejo Municipal). Montaldo es del mismo enclave de donde era el afamado referente Claudio “Pocho” Lepratti, asesinado durante las represalias de hace diez años atrás (diciembre de 2001). Tras su muerte, el jóven referente dejó su legado en la organización Casa de Pocho. Otro conocido referente fue Rubén Naranjo quien creó (entre otras cosas) la Asociación Chicos para ayudar a los niños pobres. Pero hay otros nombres menos conocidos, Ruperto Chara del barrio Toba de Travesía, Cristina Echague de Barrio Itatí, y tras ellos la lista es interminable.

Son dos estilos marcados de referentes los que abundan en la ciudad: la de grupos y la del referente particular. El primero se maneja de forma horizontal, como es el caso de Giros en Nuevo Alberdi, movimiento independiente que defiende su territorio con muchas herramientas, dada la cantidad de estudiantes universitarios que colaboran. El segundo caso es el clásico, que viene trabajando desde hace tiempo, antes con claros rasgos asistencialistas del peronismo neoliberal de los años '90 y ahora adaptados a nuevas reglas de juego. En el grupo Giros, Tomás Monteverde es uno de los referentes con mayor liderazgo, teniendo apenas veinticuatro años. Como ejemplo de referente particular, Fany Godoy es la líder mas prominente de República de la Sexta.

Relato de Fany Godoy de sus comienzos como referente

Según Tomás Monteverde, "no es que vino un aparato político y puso un referente en el barrio, es gente como yo que trata de resolver las necesidades de la gente. No importa si el referente es joven o grande, de clase media o baja. El problema es cuando no hay una construcción colectiva que le de el lugar, porque de ser así, el trabajo que hace se vuelve una ambición de poder personal o interés de un partido".

No hay modo de contabilizar a ciencia cierta la cantidad de referentes rosarinos, pero el ex colaborador universitario Lucas De la Torre estima entre doscientos y trescientos. Además de los barrios humildes, hay ciento cincuenta asentamientos irregulares, donde hay mínimo un referente por asentamiento. Algunos se vuelven referentes por situaciones coyunturales (inundaciones, desalojos, elecciones) y después no siguen ese rol, y otros cuando comienzan descubren un camino para tomarlo como un trabajo político.

Explicación sobre la función de un referente según Lucas de la Torre

“Cuando estaba en el barrio de la Siberia (República de la Sexta) formábamos una red de instituciones donde participaban referentes políticos y organizaciones de base, que se habían formado a partir de un corrimiento del Estado de las funciones básicas. La ampliación de los cordones de pobreza y una menor participación estatal en el barrio generó este tipo de presencia en el territorio de los referentes”, recuerda De la Torre

En los '90 se profundizó esta función del referente que es intermediario entre el Estado (que achicó sus funciones) y los barrios. Desde entonces su labor es de contención social desde adentro del barrio, satisfaciendo demandas coyunturales con planes sociales y alimentos (la copa de leche y los comedores comunitarios). Paralelamente surgen vivencias culturales de la mano de estos bienes y servicios, que surgen en los dispensarios, centros culturales, murgas y talleres que los referentes organizan. De esta forma el Estado dio un lugar de mayor relevancia a éstos para garantizar la tranquilidad social.

Una descripción de Tomás Monteverde sobre el trabajo que realiza en su grupo Giros.

Los referentes en la ciudad no sólo sienten la responsabilidad de conseguir el statu quo de su comunidad porque forman parte de ella, sino que también se toman ésto como un trabajo con horarios fijos. “Fue tan fuerte la herencia cultural de estos últimos quince o veinte años que hoy, teniendo un distrito municipal cercano o un centro de salud, la gente se acostumbra a acudir primero al referente”, indica Lucas de la Torre. Tres son las causas: saben dónde vive, resuelve los problemas y tiene contactos útiles.

El padre Montaldo con los jóvenes en su comedor de Ludueña

En cada barrio hay uno o dos referentes que se destacan y tienen contacto con las autoridades como los concejales o diputados. A pesar del cambio de rol de estos últimos años, los referentes han sabido adaptarse bien, ya que no tienen más administración de los bienes, pero sí se los toma en cuenta para las decisiones políticas aplicadas luego a su barrio, además de que pueden (si son del partido oficial en el gobierno) tener un puesto con mayor probabilidad que los apartidarios, según Fany Godoy.

En Rosario el referente debió modificar su rol asistencialista con el cambio de color político del gobierno, perdió el lugar de detentar bienes y dinero, y hoy está a cargo de conseguir respaldo en los vecinos para realizar cada política de cambio, como el Presupuesto Participativo. De diez años a la actualidad, el proceso de descentralización consiguió este cambio de rol en la mayoría de los referentes, ya que no existe más por parte del Estado Municipal la cobertura de las necesidades básicas a través del clientelismo de repartición de bolsones de comidas ni planes sociales con dinero en efectivo, sino que existen las tarjetas de ciudadanía. Por su parte continúa la política de planes sociales del Estado Nacional, hoy con la Asignación Universal por Hijo principalmente.


Canción escrita por León Gieco dedicada a Pocho Lepratti, referente de barrio Ludueña. Interpretación de Mercedes Sosa y Gustavo Cordera en el ámbum Cantora.

Ver Informe sobre el progreso de la investigación, conclusiones y fuentes

17 octubre 2011

Cineastas en acción



Si se hace memoria a sólo cinco años para atrás, la realidad local era completamente diferente. Se contaba con concursos y subsidios pero eran pocos, restringidos y con menores inversiones. Eran muchas las realizaciones audiovisuales independientes, cada vez más, cuando la creación de un subsidio del Ministerio de Cultura provincial y otro del INCAA vinieron a subir las apuestas para que más realizadores compitan en el mercado audiovisual.

Se estima que hoy existen unas 100 productoras rosarinas de realización audiovisual. Los estrenos de cortos y largometrajes en cines y teatros locales ya son habituales. Jóvenes cineastas son premiados en concursos mundiales, y los festivales de cine como el Bafici y el Latinoamericano de Video (FLVR) tienen sede local desde hace tiempo. Se trata del work in progress de una profesión cada vez más reconocida que expresa a toda una ciudad en el vasto mundo del cine.

Producción propia

Los realizadores audiovisuales egresados de la Escuela Provincial de Cine y Televisión (EPCTV) y de la UAI son muchos, unos 400 hombres y mujeres de entre 22 y 60 años, la edad activa y eso se nota. Tienen muchos proyectos y la suficiente iniciativa como para llevarlos a cabo. Desde armar productoras con un grupo de compañeros hasta asociarse para establecer pautas de trabajo, pasando por colaboraciones con grandes directores, creación de películas premiadas en el mundo, comercialización a través de spots publicitarios y composición de programas para la televisión argentina.

La realizadora Sol Ortolochipi estrenó recientemente su primer película formalmente junto al también realizador Nicolás Valentini, en un evento llamado “Cine D-GeneroS”. Lo llamaron así por la idea de diversidad en los géneros del cine que abordaron en sus cortos y mediometrajes, y por ser directores de los dos géneros (masculino y femenino). “Tanto Nico como yo, tenemos en común que estamos generando proyectos todo el tiempo y creemos que esa es la base. Nuestra idea es seguir generando estos espacios porque creemos que es necesario cambiar ciertas cosas de nuestro sistema local”, explica la joven cineasta.

El realizador rosarino Javier Mateucci analiza: “Lo que está ocurriendo desde hace cinco o seis años es que a una corta edad y con poca experiencia, un realizador audiovisual puede comenzar a posicionarse en el mercado nacional y tener retribución económica, si hace un buen trabajo en equipo con una cámara y una computadora de buena calidad”. Según Sol Ortolochipi hay que empezar a ver la producción desde otro lado, cambiar la mentalidad de que “lo que viene de afuera es mejor”, ya que simplemente es igual: cineastas haciendo lo que aman y expresándolo desde el lenguaje audiovisual.

Para hacer “El Visitante”, Valentini ganó cuatro rollos de 32 milímetros por un concurso de la EPCTV. Fue una película con mucha dedicación a la fotografía y con planos estudiados. Ésta es una crítica al boom de la construcción, ya que hay un récord de construcción viviendas y la gente no tiene dinero para comprar o alquilar. Éste corto se proyectará durante el Festival Latinoamericano de Video (ver apartado).

Otro corto estrenado por Valentín fue “Eterno Desvelar”, que fue lo opuesto en este sentido, ya que fue desestructurado, y se filmó en formato digital, basado en un guión anterior y en un estilo de suspenso y paranormal. El mediometraje de Sol Ortolochipi en cambio es una historia realista aunque según ella “no deja de tener algo de realismo mágico”. La obra “Rotas” es sobre dos mujeres que tienen un quiebre en sus vidas y deben respetar sus tiempos para el amor.

Sol Ortolochipi tiene su productora llamada MOLOCO, que cuenta con un equipo de profesionales de la rama de la comunicación social, la fotografía, la realización audiovisual, el Marketing y la producción. Por su parte, Valentini también tiene productora: “Nos juntamos con Sebastián Villalba para armar la productora Tallo Films, lo llamamos así por los niveles de Tae Kwon Do, ya que antes era “Semilla”, y estamos en crecimiento, camino al árbol”.

Algo que sucede mucho es que no hay difusión económica de cortometrajes, por eso algunos realizadores se están uniendo para hacer un largometraje que tenga un hilo conductor de varios cortos dirigidos por varias personas, y producido por Javier Mateucci. En octubre próximo será el estreno de “Amor Amor Amor”, el primer largometraje que el realizador produce, dirigido por 9 realizadores a la vez.

En Rosario hay muchas productoras que hacen sus contenidos y luego los venden a los canales, como sucede con Telesur, Encuentro, Señal Santa Fe y Paka Paka. Las productoras se relacionan entre sí según van necesitando diversos servicios, ya que algunas se dedican más a la filmación, otras tienen actores, hay especializadas en iluminación, equipos de sonido, dedicadas a maquillaje y arte.

Las productoras de animación son una rama en auge a partir de la Escuela de Animación creada por la Cooperativa de Animadores. Cada vez son más los realizadores que utilizan el stop motion (fotos cuadro por cuadro), el dibujo y los programas de diseño digital para crear historias, como los programas televisivos “Cabeza de Ratón” y “Ojo de Pez” del CAR.

Recientemente las productoras Feedback y Linterna Mágica trabajaron en conjunto para realizar videoclips en estilo de cómics para los raperos estadounidenses Eminem y Lloyd Banks. Ambas productoras ya habían trabajado para empresas argentinas y extranjeras, y este trabajo surgió después de haber obtenido un premio Emmy con un spot publicitario.

¿Como se financia una productora? Las productoras no tienen sponsors, tienen ingresos al ser contratados para realizar una publicidad, un video institucional o un videoclip, o al ser premiadas en algún concurso o festival. Mateucci diferencia: “Los comerciales generan mucho ingreso, mientras que la producción de contenido es una inversión de la productora”. Según Valentini siempre se invierte en cada película, más allá del resultado final, y en general se recupera proyectando la película tres veces, vendiendo copias en DVD y ganando concursos.

Hay diferentes categorías de productoras: la de mayor categoría produce contenidos para comerciales de televisión y también contenidos artísticos. Éstas tienen estudio propio, editor, diseñadores gráficos, camarógrafos, todos contratados. Están las productoras intermedias que al ser contratadas para un proyecto comercial, se subcontrata a otra productora que preste otro servicio.

Las productoras más chicas son realizadores audiovisuales que tienen su estudio en un cuarto de su casa, con una computadora y una cámara, y experimentan en un proceso creativo. Éstas realizan películas, y en muchos casos compiten en festivales y concursos, con los que pueden generar una recuperación de sus inversiones. “En Rosario son alrededor de 400 técnicos en Realización Audiovisual egresados de la UAI y de EPCTV. Por lo que estimativamente hay unas 100 productoras locales, entre las de mayor y menor categoría”, calcula Mateucci.

Hasta la Universidad Nacional de Rosario está pensando en tener una productora audiovisual, de la mano del proyecto propuesto por el cineasta Héctor “Nene” Molina, quien recientemente asumió como vicedecano de la Facultad de Comunicación Social.

El cineasta Mario Piazza es un referente indiscutible del trabajo cinematográfico rosarino. Sus primeros cortos fueron en épocas de la última Dictadura Militar. Es docente en la EPCTV desde su creación en 1984. Desde hace diez años es conocido su gran aporte a los realizadores audiovisuales con su newsletter semanal “Cineastas Rosarinos” donde difunde la más variada información sobre el cine local.

Con la mirada lejana Piazza comenta: “En esta esquina (San Lorenzo y Corrientes) siento la influencia del sótano del cineasta Luis Bras, uno de los principales referentes de mi juventud que hacía animaciones artesanalmente con una cámara Super 8”.

Otro referente fue Haraldo Acosta, obrero de la costrucción que con sus ahorros se había comprado una filmadora con la que realizó un largometraje autobiográfico. “Eran ellos y un par más, se filmaba por una cuestión de vocación y militancia, y no se pensaba en comercio ni difusión. Ahora se ampliaron las posibilidades de forma paulatina, y hace unos años hizo una explosión en Rosario”, reflexiona Piazza, quien reconoce que el panorama actual es estimulante y “entusiasma pensar cómo sigue la cosa”.

Asociarse para unir fuerzas

Los jóvenes realizadores vieron que era necesario unirse para mejorar muchas cosas. Valentini cuenta que es miembro de la Asociación Rosarina de Documentalistas (Ardoc), que tiene un año de existencia, pero también está reuniéndose con los realizadores que hacen ficción para asociarse de la misma manera.

¿Para qué asociarse? Valentini analizó que la generación de la vuelta a la democracia dio una apertura a la realización local, ya que se creó la EPCTV y se comenzó a formalizar esto como profesión. “Pero hay cosas que no han cambiado desde aquel entonces hasta hoy, y para acceder a subsidios hay una postura de la resignación. Esto está cambiando, ya que las ultimas generaciones, tal vez más politizadas, estamos exigiendo cambios en los gobiernos. Y esto no se hace desde la individualidad, sino desde las asociaciones”, detalló.

Los realizadores de Ardoc y Aras (Asociación de Realizadores Audiovisuales de Santa Fe) quieren hacer una confederación para generar industrias culturales, trabajando para tener una ley provincial de realización audiovisual. En Misiones, Córdoba y Mendoza se hicieron proyectos de ley que se están tratando actualmente en sus respectivos poderes legislativos. “Hemos leído estos proyectos y queremos armar algo parecido, para poder regularizar los concursos provinciales, ya que no tienen continuidad y se hacen de manera aleatoria según la decisión del ministro de Cultura de turno”, opina Valentini.

Entre los objetivos de las asociaciones de realizadores está el de tener un estudio de grabación en tierras fiscales de la Municipalidad, como puede ser los galpones del CEC, que se alquilen y generen ingresos, como sucede en la ciudad de La Punta San Luís que tienen un estudio de nivel internacional.

Para Sol Ortolochipi “al asociarnos logramos informarnos más de ciertos temas que individualmente se nos escapan. Ésta asociación que estamos armando nos va a favorecer a todos, ya que esta abierta para todos los realizadores que estén interesados”.

Javier Mateucci contó sobre el sistema de ganancias: “Santa Fe junto con Córdoba son las dos provincias, fuera de Buenos Aires, que más público va al cine, y un porcentaje de la entrada (3%) sale anualmente hacia el INCAA: son unos 3 millones y medio de pesos anuales que deberían volver para realizaciones provinciales. En cambio vuelven en dos cuotas de180 mil pesos por año. Es muy poco para la cantidad de producciones que hay en la región”.

Políticas de Estado

A nivel provincial y nacional hay políticas de estímulo como concursos, convocatorias, subsidios, y la nueva Ley de Medios con la apertura de nuevos canales. El INCAA tiene concursos federales de televisión, donde se compite por nodos regionales, y las provincias pueden competir, cuando antes todo quedaba en Buenos Aires.

El cineasta Valentini detalló que el Gobierno Nacional está otorgando subsidios la para colocación de antenas en todas las provincias, y también para la formación, investigación y creación de contenidos audiovisuales por región. “En el Litoral el polo está en Entre Ríos, mientras Rosario y Santa Fe somos nodos de ese polo que podemos reclamar ese subsidio. En Rosario tengo entendido que el subsidio se otorgó a la UNR, y hasta ahora no se abrió juego a la comunidad local. Estamos organizando una reunión para preguntar cómo podemos participar de ese subsidio”, agregó.

En opinión de Javier Mateucci, los concursos provinciales y nacionales permiten que uno pueda presentarse a concursar sin trayectoria previa. Cuenta que “antes era necesario tener antecedentes de mínimo dos películas para poder acceder al concurso “Raymundo Gleyzer” del INCAA para jóvenes realizadores sin antecedentes. Este concurso es por regiones, la nuestra es Santa Fe-Córdoba-Entre Ríos”.

Un ejemplo de oportunidades estatales exitosas fue el realizador santafesino Iván Font, quien con sólo 25 años hizo su segunda película “Los Labios”, Con el fomento de la Provincia y también ganó un premio en el INCAA de 700 mil pesos para filmarla, y luego ganó un premio en Cannes. Otro ganador del concurso provincial fue el rosarino Diego Castro de 30 años, quien rodó su segunda película llamada “8:05” con los 25 mil pesos ganados en el concurso provincial y llevó su película al Festival de Locarno (Suiza). Nunca antes en la historia del cine de Santa Fe hubo incentivos de esta magnitud. Mateucci cuenta que se premió unos 39 proyectos con más de un millón de pesos, y antes habían subsidios pero nunca tan altos ni con tantos premiados.

En palabras de Piazza, “la suma de tecnología y democracia favorecieron la evolución positiva, aunque no de forma inmediata, sino como la misma democracia, fueron madurando. Fue recién en 2008 que la Provincia convocó a su primer concurso de realizadores audiovisuales con una suma sustancial para subsidios. Es un reconocimiento del Estado a la labor y a la necesidad de producir”.

Cuna de películas

Cada vez más directores están rodando en Rosario, como Daniel Burman hizo en julio pasado. Contratan servicios de productoras locales con técnicos y actores, y traen sus equipos. “Les conviene porque hay diferentes locaciones en un perímetro cercano, y como el tiempo es dinero, y Rosario es mas barato que Buenos Aires cortar calles, el hospedaje, el estacionamiento, el alquiler, cada vez se elige más venir a filmar en Rosario”.

Las películas más destacadas que eligieron Rosario para su grabación fueron “”Rosarigasinos” y “Cuestión de Principios” de Rodrigo Grande, “De quién es el portaligas” de Fito Paez y “La suerte en tus manos” de Daniel Burman (próxima a estrenar), entre otras aún anteriores.

15 septiembre 2011

La primavera árabe es un choque de civilizaciones



Desde el 19 de diciembre de 2010 se escribe un capítulo nuevo en la historia de la civilización. Ese día un jóven tunecino en estado de desesperación decidió prenderse fuego. Hasta ahí llegó su tolerancia. Después fue una lluvia de protestas, o debo decir una llamarada. Fueron muchos otros jóvenes algerianos y egipcios los que siguieron esa modalidad de protesta.

Pedían: comida, trabajo, vivienda, constitucionalidad, derechos, juicio y cárcel a sus reyes que ostentaron durante décadas con el dinero del pueblo, libertad de expresión, entre otras cosas. Algunos perderon sus vidas, y eso fue suficiente para conscientizar a millones de otros jóvenes. Fue una llamarada devastadora que no perdonó gobierno, una reacción virósica, que se contagió a través de un soporte que fue protagonista: la web.

19 diciembre 2010, se prende fuego y muere Mohamed Bouazizi en Túnez. 7 enero 2011, protesta reprimida por policías en reclamo de comida y desempleo en Algeria, la primera ya con víctimas fatales (luego todas se cobrarán vidas). 9 enero, protestas reprimidas en varias ciudades de Túnez. 13 enero, se prende fuego y muere en Algeria un segundo jóven por no tener trabajo ni casa. 17 enero, un tercer jóven se incinera, y no muere, frente al Parlamento de Egipto. 23 enero, activistas yemenitas arrestados en manifestaciones.

25 enero, cientos de sunitas protestan en Líbano contra el grupo terrorista Hezbollá que derrocó al Primer Ministro Saad Hariri. El mismo día en Egipto una protesta masiva pide la renuncia de su presidente Hosni Mubarak, a lo cual respondió arrestando periodistas, cerrando Twitter en su país, entre otras redes y líneas de celulares. 26 enero, el hacker “Anonymous” amenazó a Mubarak de un ciberataque si no frena la censura.

27 enero, cientos de yemenitas piden la renuncia a su presidente Alí Abdullah Saleh. 28 enero, se suman Gaza y Jordania a las protestas. 11 febrero, renuncia Mubarak dejando al Ejército Egipcio a cargo del gobierno. 14 febrero, se suman jóvenes de Irán y Bahrein a las manifestaciones. Cientos de estas protestas son reprimidas por las fuerzas estatales en Libia y Marruecos. Arabia Saudí prohíbe manifestaciones, pero los jóvenes sauditas se suman igual. 25 febrero protestan por primera vez jóvenes de Irak. La lista sigue hasta hoy, la historia se sigue escribiendo.

La causa. Los jóvenes árabes se concientizaron de que ellos, como el resto de los pueblos, tienen Derechos Humanos a una vivienda, un trabajo digno, educación formal y una legislación que los haga valer. Nunca antes lo supieron. Hasta ahora. Fue uno de los primeros protestantes de Egipto, un empleado de Google, quien convocó y masificó la protesta en su país. Y los estudiantes universitarios, afortunados entre miles de estudiar en otros países ya lo venían diciendo.

Cómo sucedió. la llave maestra que abrió todas las puertas a la juventud árabe para conocer este nuevo estilo de sociedad: Internet. El acceso a la red de redes mostró a los jóvenes árabes otros mundos posibles. A través de redes sociales como Facebook y Twitter que se convocaron las manifestaciones egipcias, hackers como Anonymous y websites de denuncias políticas como WikiLeaks fueron las que metieron presión y denuncia a los gobiernos. Y fueron estos mismos sitios los que permitieron al resto del mundo conocer el levantamiento, la primavera árabe, que produjo las destituciones de los presidentes y reyes, escapes a otros países, enjuiciamientos, etc.

Para tener un gobierno constitucional es indefectiblemente un choque con etnias de linaje histórico. No más enriquecimientos, no más crímenes de Lesa Humanidad, juicios sin jueces, dinastías millonarias, no más Gaddaffi (Libia), Mubarak (Egipto), Ben Ali (Túnes), Abdulla Saleh (Yemen) dijeron. Fue necesario el choque de civilizaciones en cada uno de esos países.

A lo dicho, cabe aclarar que los Derechos Humanos son para todos los hombres y mujeres por igual, a diferencia de los derechos islámicos ancestrales, conocida su fama machista. Para que la fama no sea sin sustento, aclaro: en las sociedades árabes la mujer es de propiedad de su marido o su padre, es un bien negociable para con otra familia, sólo debe permanecer descubierta de su burka frente a su marido, no tiene permitido estudiar el corán, no puede mirar a los ojos a ningún hombre, debe caminar detrás de su marido, debe dedicarse a la crianza de sus hijos, y en su mayoría comparte marido con otras mujeres.

La Globalización se fue expandiendo con el tiempo a través de la industrialización, luego el comercio, y ahora la tecnología en cientos de países que hasta ahora vivían “fuera de la historia occidental”. Gracias al comercio del turismo, las guerras y sobre todo el petróleo, los países árabes no fueron la excepción a la regla. Es ahora la misma globalización la que produce en Oriente Medio un quiebre social al necesitar adaptarse a las reglas y costumbres de la sociedad capitalista globalizada.

Así las cosas, a diez meses del primer hombre que dijo basta y encendió la llama, falta mucho por construír todavía. Es inminente La necesidad de que todos los Estados y sus pueblos acepten que los Derechos Humanos son Universales e Inalienables. Para llegar a una síntesis superadora, reversionando a Hegel, es necesario un choque de tesis primaria y antítesis nueva. Ojalá el resultado sean nuevos Estados democráticos, autónomos, constitucionales y pluralistas.

El único redactor vivo actualmente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Stephen Hessel, explica en su libro Indígnate: “Cuando algo te indigna, como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia una mayor justicia, mayor libertad, pero no esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero. Esos derechos, cuyo programa recoge la Declaración Universal de 1948, son universales. Si se encuentran con alguien que no se beneficia de ellos, ayúdenlo a conquistarlos.

Por todo esto, mas allá de disidencias con las reglas macroeconómicas, comerciales, ideológicas y religiosas, pensar en una sociedad global que pretende garantizar derechos estatales a todos los sujetos es un progreso, e inevitablemente conlleva un choque de civilizaciones, donde los jóvenes son los protagonistas del cambio.

29 agosto 2011

La larga espera de Penelope


Entrevista a Noam Shalit, padre del soldado secuestrado Gilad Shalit, en la carpa donde prácticamente vive con su familia en Jerusalem esperando el regreso de su hijo. Encuentro con la esperanza y la impotencia.

Caminando por King George me acerqué a las instalaciones de la Avenida Menajem Begin de Jerusalem. Carteles pintados en colores por niños, amigos, familiares e incluso desconocidos, pero que se manifiestan todos los días en la carpa improvisada porque quieren que el soldado del Ejército de Defensa de Israel, Gilad Shalit, vuelva a su casa.

Es compleja la situación que atañe a una negociación que cumpla con este deseo colectivo y masificado en la sociedad israelí. Más allá de un circo mediático que envuelve este tipo de situaciones, y más allá de los intereses políticos por detrás (que son y serán un interrogante), hay un hombre y una mujer que hace cuatro años tienen a su hijo en una situación de “desaparecido”. Se supone que está vivo por las pruebas dadas en un video hace un año, pero no se sabe exactamente dónde está ni cuál será su destino. No es un soldado muerto en combate, ni un joven que decidió irse de casa. Es una situación que tampoco es nueva en Israel, ya que lamentablemente el terrorismo ya es habitué de estas prácticas macabras, casi siempre sin un final feliz.

Cintas amarillas, stickers, camisetas que recuerdan que “Gilad todavía vive”. Carteles que avisan a los transeúntes que “Gilad jofshí nolad” (nació libre), y muchas sillas, una de las cuales es la silla de Guilad, tiene una remera suya, revistas suyas, y una caja llena de cartas para él. Amigos y desconocidos se acercan, saludan a Noam y Aviva, padres de Gilad, y les brindan un momento más ameno. Un minuto de pequeña satisfacción al estrechar una mano, traer un diario, hacer un café, recordarles que están vivos en la espera, como si la vida continuara para ellos.

Fuera de las rotativas, Noam es un hombre caucásico, payo, de estatura normal, ojos claros y que parece de buen temperamento. Es un marido, un padre, es muchas cosas además de un hombre público. Me dice que prefiere hablar en hebreo, pero nos entendemos mejor en inglés. Nos sentamos entre toda esa gente que los visita, una mesita con una maceta colorida en el medio, e improvisamos una charla que de a poco me adentra en las entrañas de ese sentimiento de humanidad: la impotencia.

Piedra Libre: En América Latina la sociedad sufre muchos secuestros de los grupos guerrilleros y la delincuencia común ¿Qué podrías decirles a los latinoamericanos que padecen este flagelo similar al de tu familia?

Noam Shalit: -He escuchado de los secuestros políticos de la guerrilla, como el de Ingrid Betancourt en Colombia. Está muy mal. Cada acción terrorista de secuestro, sea de soldados o civiles, niños o adultos, es obviamente un crimen de guerra. Secuestrar, negociar, tener rehenes para extorsión son crímenes mundiales que deberían ser condenados por la comunidad internacional.

PL: Recientemente 15 parlamentos latinoamericanos publicaron una resolución para apoyar el pedido de liberación de su hijo. Se juntaron 500.000 firmas para este propósito, bajo el pedido de la ONG “AM ISRAEL”, con base en Brasil ¿Qué opina de esto?

Shalit: -Es importante que los Gobiernos de todo el mundo se sumen a nuestra causa. También en Latinoamérica la mayoría de las comunidades judías han hecho manifestaciones pidiendo liberar a Gilad. Recuerdo algunas en San Pablo, Santo Domingo, Quito, Bogotá, Asunción, Medellín, etc.

Además, a pesar de que España tiene un alto grado de antisemitismo, organizamos en octubre una marcha en Barcelona que tuvo mucho éxito, donde las comunidades judías españolas participaron, incluso católicos que apoyaban la causa. Hubo miles de personas. Yoel (el hermano de Gilad) participó y contó la historia de Gilad a muchos españoles que desconocían, y fue también a hablar en universidades, escuelas y kehilot.



“Los latinoamericanos que viven en Israel también deben preocuparse por que su gobierno no es capaz de recuperar un soldado secuestrado. Es un problema de todos.”




PL: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar esta realidad terrible que le tocó a Gilad?

Shalit: -Las decisiones las toma el gobierno desde Jerusalem, no hay algo que se pueda hacer para cambiar la situación. Pero apoyar la causa para condenar los crímenes de guerra debería ser un trabajo de los ciudadanos de todas partes del mundo, para que los gobiernos no sigan haciendo lo que ellos quieren. Sea desde Sudamérica, Europa, Asia o África.

Esperamos que muchos países se unan a la lucha, e invitamos a los latinoamericanos a sumarse. Me parece que las manifestaciones concientizan a la gente en todas partes, y eso es extraordinario.

PL: ¿Qué podrías decirle a los latinos que tienen o tendrán a sus hijos realizando el servicio del Ejército de Israel?

Shalit: -Que deberían preocuparse por el hecho de que el Gobierno de Israel no es capaz de recuperar un soldado que fue enviado a una misión, y que no es la primera vez. Es un problema de todos.

PL: ¿Piensas que el gobierno de Netanyahu traerá a Gilad a casa?

Shalit: -No lo creo. No lo hizo en estos cuatro años y ya no creemos que lo haga. Solo tenemos fe en nosotros mismos.

PL: ¿Tal vez un gobierno a futuro lo traiga?

Shalit: -No estamos esperando otro gobierno que arregle las cosas.

PL: ¿Cómo es el hogar sin Gilad?

Shalit: -Por supuesto que muy triste, muy difícil y vacío. Nos sentimos acompañados por los jóvenes que se voluntarizan por la causa, algunos de ellos no conocen a Gilad. Muchos ciudadanos se acercan para darnos su apoyo. Hay quienes se avergüenzan del gobierno que no es capaz de traer de vuelta un soldado que está muy cerca de la frontera que gobierna.

La militancia y la espera

Un voluntario llamado Ohad me cuenta que participó de la manifestación que hubo en Barcelona, donde una gran convocatoria de judíos y cristianos levantaron panfletos para liberar a Gilad, y miles de españoles ese día se enteraron de este secuestro.

Ohad no conocía a Gilad Shalit antes de ser capturado, pero cuando supo que cumplía años el mismo día que él, hace cuatro años, decidió no festejar más cada aniversario hasta que Guilad vuelva a su casa.

Mientras hablo con su marido, la madre de sus tres hijos, Aviva teje. Teje como muchas madres que esperan impacientes que su hijo vuelva vivo del ejército, pero es más complicado que el suyo lo haga. Teje como Penélope, que como lo cuenta la mitología griega, no se rinde y desteje de noche lo que tejió durante el día para no terminar su chalina, y para que no llegue el fin de su vida antes que Ulises regrese y su reino y su amor sean arrebatados. Ulises finalmente volvió. Espero que Gilad vuelva a su casa con vida como Ulises, y que vuelva la paz sobre estas tierras.

Contra viento y marea


La carpa de protesta de la familia Shalit fue violentada el pasado jueves 28 de octubre por vándalos que no han sido identificados. Allí fue destruida la figura tamaño real de Guilad Shalit, que estaba dentro de una jaula de madera, también hecha trizas. Varios carteles fueron robados y la carpa debió ser inspeccionada por la policía de Jerusalém.

La familia del soldado secuestrado llamó “cobardes” a los autores que no se dieron a conocer, y junto a los voluntarios ya terminaron de construir otra carpa, que aseguran “se mantendrá en el predio hasta que lo liberen”. Ante el lamentable acto vandálico, Noam Shalit declaró: “Es doloroso que en nuestra sociedad haya gente capaz de hacer semejante cosa y sin dar la cara”. Todavía no se encontraron responsables.

Entrevista realizada en Octubre de 2010 para Piedra Libre Revista Latinoamericana

02 agosto 2011

Submundo de una seccional de policía


Si alguna vez pensaron que el trabajo de cadete policial o personal administrativo de las fuerzas azules es rutinario o apático, están a tiempo de descubrir que están completamente errados. ¿Quién no ha subestimado alguna vez a los oficiales que prestan sus servicios públicos, poniendo el cuerpo y la vida, para brindar seguridad a la sociedad toda?

La producción “Bésame Mucho” de Romina Mazzadi Arro, basada en la homónima obra del dramaturgo Javier Daulte trajo a la ciudad de Rosario una versión de este submundo de uniformados con buenas intenciones, sumergiendo al espectador de principio a fin en un oscuro universo donde se confunde el amor con la pasión perversa y el compañerismo con la más cruel de las competencias.

Este historia que contiene un lenguaje típico del policial negro, no se queda con sus estructuras determinadas sobre el misterio de un asesinato y el engaño de una femme fatal, sus cpomponentes indiscutibles. El guión como así su interpretación contienen una carga importante de humor, entremezclado del estilo absurdo y la ironía, como la parte más oscura de la condición humana.

La amistad se pone en juego, el amor no tiene cabida (aunque ambos hayan tenido su oportunidad en un comienzo) y la realidad es una versión volátil de la trama, donde una oficial desaparece misteriosamente y las sospechas en el ámbito laboral abren juego a la búsqueda de la verdad. La filosofía o el meollo de la cuestión se basa en las palabras que cita la presentación de la obra Bésame Mucho, donde “toda voluntad colectiva del bien hace el mal" de Alan Badiou. Las conclusiones sobre cualquier semejanza con la realidad local son del espectador.

Luego de las presentaciones a sala llena en el CET durante dos meses seguidos, bajo la dirección de una reconocida dramaturga y con nueve actores en escena, Besame Mucho se presenta todos los jueves de agosto a las 22hs, en el Teatro La Escalera (9 de julio 324), para continuar interpelando al público a que conozca los intersticios de la perversión, la ambición y la corrupción en su versión más pasional.

Ésta obra cuenta con el subsidio del Instituto Nacional del Teatro, y surge a partir de la Clínica de Producción de Espectáculos que dicta Romina Mazzadi Arro. La reserva de entradas se puede conseguir al 153088990 o vía mail a petersbarbara2@yahoo.com.ar. Y haciendo click aquí hay un adelanto de la obra para matar la curiosidad.

29 julio 2011

Poesía en clave 2.0



Ingresar en un mundo desconocido pero familiar, de colores violáceos, sonidos radioeléctricos y texturas virtuales es una experiencia para no dejar pasar, sobre todo si se trata de una muestra de artistas plásticos en el Museo Castagnino.
Corrientes tecnológicas entran en el área de las Bellas Artes para cuestionarlas y darles otro sentido: interacción, fusión de técnicas, microclimas que activan al espectador.

Un sistema meteorológico en tiempo real; una intervención urbana de esculturas en 3D reproducida hasta la eternidad por un video; monitores viejos con cuadrados de colores en movimiento se rebelan para estetizarse; un website de intervenciones urbanas e intercambio de conocimiento; un proyector que se dispara solamente cuando hay alguien que lo mira; cientos de bichitos virtuales que caminan sobre cubos de cristal. Éstos son algunos de los golems del arte que llegaron a Rosario en el marco de una tendencia global.

La muestra "0.1.2. Experimentaciones poéticas con dispositivos electrónicos y digitales", es un espacio de investigación llevado a cabo por el curador Carlos Trilnick. Se trata de una apuesta novedosa en el Castagnino, que a partir del 3 de Junio y hasta el 31 de Julio busca interpelar al público rosarino para que complete las obras exhibidas en su interacción con ellas. Según Trilnick, “la idea nodal es que toda tecnología es plausible de ser usada como recurso expresivo otorgándole nuevos sentidos”. En Rosario ya es la segunda exposición, y la gira sigue en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y luego en la Plataforma Media Lab de Bogotá, Colombia.

Todo comenzó en un taller colectivo para la ejecución y el montaje de piezas electrónicas, donde participaron ocho jóvenes artistas y diseñadores de la provincia de Buenos Aires. A éstos se sumaron los jóvenes rosarinos de “Compartiendo Capital” por invitación del mismo Trilnick. “Desde Itaú Cultural (programa de la Fundación Itaú Argentina) me pidieron que realizara una muestra sobre arte y tecnología con una generación joven de artistas, a quienes considero “nativos digitales” (nacieron alrededor de los `80 junto con las computadoras). ITAU tiene un centro cultural en San Pablo dedicado al arte y la tecnología que es de nivel internacional, y quisieron conocer el terreno en Argentina. Los artistas que participan de la muestra tienen alrededor de 30 años, vienen con experiencia e investigan mucho sin perder de vista el anclaje en lo humano sensible”, detalló el curador.

La exposición utiliza soportes electrónicos que son parte de la sociedad: monitores, celulares, radios , “materialidades inmateriales que corporizan la esencia virtual de las obras”, en palabras de Trilnick. Generalmente la tecnología es usada como herramienta de información o de trabajo, donde los usuarios son pasivos. En esta muestra se revalorizan los recursos que en realidad son antiguos, como la interactividad y la virtualidad. “La cámara oscura -ejemplifica el curador- genera una imagen virtual y fue inventada por Aristóteles hace 3000 años”. Algunos de los vanguardistas en los que se basó esta muestra son: Lev Manovich, teórico ruso que vive en EEUU, pionero del arte del software y el video; Nam June Paik, artista plástico japonés y padre del arte electrónico ya en los años ´50; Wolf Vostel, un artista alemán que fue pionero junto a Paik; y Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño.

El contenido neto
La muestra “0.1.2. Experimentaciones poéticas..” tiene algo de kinética, por su idea de contar historias lineales con fotogramas, aunque no se queda en lo narrativo novelesco. También toma discursos de los videojuegos, la biotecnología, la filosofía, y quien gusta de pensarlo, la ciencia ficción.

La obra de Gabriel Rud, “Tricentenario”, que utiliza un video monocanal en alta definicion y esculturas en 3D, plantea un recorrido por una Buenos Aires distópica, intervenida con monumentos virtuales para transformarla. “Impermanencias” no es una escultura ni es un video. Esta obra de Juan Pablo Ferlat utiliza una impresión 3D, insumos informáticos y un video explicativo. “La forma resultante es un proceso de captación de los espectadores. La obra usa los procesos generativos de la naturaleza aprehendiendo sus cualidades orgánicas y complejas, generando una nueva escultura”, describe Ferlat.

La puesta de Eduardo Imasaka denominada “Microwavore” es una escultura resultante de los mensajes y llamados producidos por el mismo espectador. Un producto de la fusión de un télefono celular (con numeración local), cincuenta motores pequeños, una placa electrónica, un bloque de yeso y dos cajas de madera. En una caja el celular, en la otra los motores conectados a éste a través de la placa. Al recibir las ondas de las llamadas y mensajes, los motores responden con un impulso de movimiento, y van erosionando el bloque de yeso. Al final de la muestra será una nueva obra colectiva resultado de la participación del público. Sobre ésta obra, Trilnick destaca que “en Buenos Aires hubo dos mil llamados que colaboraron a la realización de la figura”.

Para los radioaficionados, “Pulverización V3.1” es una maravilla auditiva con cuerpo propio. Ocho radioreceptores sintonizan diversas estaciones AM de la ciudad de Rosario, y se conectan a decenas de parlantes pequeños que decoran la pared. La obra de Diego Alberti y Joaquín Ezcurra pretende ser un organismo electrónico vivo capaz de reciclar el espectro radioeléctrico circundante.
La otra obra de estos mismos artistas sigue un estilo decorativo minimalista con leds, arduino y cables.“La manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” es un horizonte de barras lumínicas suspendidas en el aire, donde delicados movimientos de luz corren de un extremo al otro. “Este horizonte lejano atraviesa una cercanía, un espacio-tiempo perceptible en el aquí-ahora que se pierde y reaparece permanentemente...un imaginario cultural de la naturaleza que provoca un desconcierto: una complementación fascinante que necesita de nuestro propio tiempo para ser completa”, recitan Alberti y Ezcurra.

Con una presentación indudablemente kinética, la obra de Juan Emilio Odriozola “Randomize timer” llama poderosamente la atención. Cual juego básico de MS D.O.S, se trata de una instalación informática en nueve monitores viejos de computadoras. Programado con software libre, decenas de figuras geométricas de colores se desplazan aleatorias y juguetonas. Otra obra que usa la dialéctica del cine es la de Mariano Remis “Todas las palabras son extranjeras entre sí”. Se trata de una instalacion interactiva realizada con un proyector de video HD, una computadora, una cámara web y monitores de audio. “Las instancias temporales se interponen en palimpsestos* y se intercambian en el presente como gerundio, emulando a la memoria que pretende construir a partir del caos cotidiano”, según Remis.

Una puesta que pareciera ser ficcional, es “Cámara lúcida” de Christian Parsons. Utiliza un sistema de cámara-proyector, computadora y gráficos en tiempo real, que como resultado expone en una mesa cientos de bichitos virtuales que corren atravesando cubos de cristal. “Voluminosidad-palabra admirable que conjuga dos estados normalmente contradictorios de la visión, el volumen táctil o construido y la luminosidad óptica imposible de circunscribir. Las imágenes ya son siempre lugares. No aparecen sino como paradojas en acto en que las coordenadas espaciales se desgarran..”, reproduce un escrito de Georges Didi Huberman citado por Parsons. La obra es una investigación en arte y tecnología sobre sistema de proyección de luz sobre objetos interactivos, que según su autor “dan la posibilidad de desarrollar la creatividad y el conocimiento incorporando conceptos de sistemas dinámicos conmplejos dentro de situaciones físicas y entornos lúdicos”.

El aporte rosarino

Una de las obras se diferencia del resto, no por ser local, ni más sofisticada (todo lo contrario). Se trata del proyecto colaborativo Compartiendo Capital de los artistas plásticos rosarinos Inne Martino y Fabricio Cavazza. En la entrada del espacio de la muestra se pueden observar sus carteles en chapa, madera y pintura. Una intervención algo rústica para este tipo de muestra, se podrá pensar. Se trata simplemente de cartelería publicitaria, que invita a ingresar en www.compartiendocapital.org.ar, un mundo de intervenciones estéticas e información compartida. Pasen y vean con un click.

“Trilnick nos convocó para participar en la muestra sin conocernos pero sabiendo que no tenemos obras con dispositivos electrónicos para presentar”, recuerda Cavazza. El curador se interesó en este proyecto ya que comparte la idea de intercambio libre de la exposición, que se basa en convocar a gente interesada en aprender o compartir su conocimiento, para crecer como artistas y como comunidad.

Fabricio Cavazza cuenta sobre sus orígenes: “Seis años atrás estábamos fascinados al enterarnos de cómo se construye el software libre de modo colaborativo. Se nos ocurrió trasladar esta dinámica de producción al campo de las artes visuales y ver cómo funciona”. En 2005 hicieron un website llamada Pinehole copyleft cámera donde cualquiera podía ingresar, descargar los planos y construir su prototipo. Se ofrecía con las características de un producto comercial, pero sin fines de lucro.

“Tras ver los resultados de muchos artistas que respondieron, en 2006 armamos Compartiendo Capital con un portal en la Web como soporte. Los encuentros iban variando de locaciones según las necesidades, como en El Levante, el Centro Cultural Parque de España y Planeta X. Así Compartiendo Capital se constituyó como nave nodriza de un conjunto de iniciativas, nosotros dos sosteniendo la plataforma, y con la colaboración de diversas personas como ingenieron electrónicos, arquitectos, comunicadores sociales”, recuerda Inne Martino.

Un emprendimiento que realizan actualmente es “Anda (proyecto de saneamiento urbano para Rosario)”, que consiste en recuperar la técnica tradicional de las baldosas calcáreas (de cemento coloreado), que se usaban hace 50 años en las casas de la ciudad. La intención es vincular a artistas jóvenes con personas mayores que conservan este oficio en vías de extinción, con el fin de cubrir los espacios de baldosas faltantes en la vía pública. En el website documentarán todo el proceso de construcción con un instructivo para que cualquier persona pueda descargarlo y hacerlo en su casa.

Martino y Cavazza han dictado talleres en escuelas y facultades de Arte de otros países como España, Uruguay y recientemente Perú. Para seguir haciendo camino, su próximo destino será Bruselas. Pero la base de Compartiendo Capital es Rosario.

Del copyright al copyleft
“En la Historia del Arte hay una operatoria capitalista que lo puso en un lugar de objeto caro y noble”, explica Trilnick, y desarrolla: “Es una operatoria ideológico-política, como también lo es de nuestra parte hacer una muestra con celulares y radios, que son de uso social. De hecho todos estos artistas son partidarios de compartir la información, la idea del software libre. Lo que nos interesa es que la sociedad no consuma la información pasivamente, sino que con las mismas herramientas tecnológicas produzca, programe y genere contenidos. La muestra va teniendo cambios en el camino por decisión de los artistas, y cada obra se modifica cual naturaleza viva que va mutando”.

Según Cavazza y Martino, la condición es que una vez que se usa una información para producir, se respeta el código de Copyleft (término usado en oposición al Copyright, que connota el derecho a copiar por decisión del autor), garantizando que otras personas lo puedan seguir utilizando. Ésto no significa que se pierda de vista quién es el autor. Para desarrollar un poco, hay diversos grados de libertad de copiado. Fabricio explica: “Creative Commons es una serie de posibilidades diferentes entre el copyleft y el copyright. Podés ceder el derecho de copia y no el de comercialización, permitir obras derivadas o no, decidir distintos grados de intercambio y distribución”. Martino agrega que “la información ha ido circulando a lo largo de los siglos ya que así se enseña la cultura, y la movida del copyright viene a coartar esto por intereses de las productoras y editoriales, mientras que los artistas/autores lo que más anhelan es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible”.

Ésta muestra colectiva es como un gran cuerpo en constante cambio y movimiento, que culminará en dos o tres años con unos 100 artistas de varios países de la región. Hay como una impronta virósica, de contagio, que se parece a esto de las nuevas tecnologías, cada vez mas sociales, mas accesibles. Es un incentivo a que los artistas se animen a meter mano en la tecnología”, finaliza Trilnick con una sonrisa de incógnita.


*Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente, según la Real Academia Española.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 81 - Julio de 2011

14 junio 2011

Aristogatos rosarinos


“Gatos... gatos... gatos... gatos pardos, gatos taciturnos, nocturnos
gatos traicioneros, gatos para levantar vehículos,
gatos para levantar... gatos para comer,
una ciudad ocupada por un gaterío descontrolado,
una ciudad a punto de extinguirse,
en medio de este siglo, en medio de este apriete...
una ciudad obligada a degustaciones sibaritas,
una ciudad cazadora… ¡Maúllen! ¡Corran!
Vamos por ustedes...” (*)




La familia Coggiola lleva dos discos grabados, varias giras, un documental y ahora una película a estrenar (coming soon). Tocan tango, folklore y jazz, pero su unicidad deviene de esas melodías del violín, el acordeón y el bandoneón, interpretados por tres chicos, ahora no tan chicos. Sus padres, Liliana y Martín, fueron los gestores de su educación musical cuando en el camino, casi por accidente, se formó Gato a La Naranja.

Liliana Badariotti es la madre de la familia-banda, toca el bajo y también trabaja en el Jardín de los Niños. Lucía tiene 15 años, cursa el secundario, toca el bandoneón y piensa estudiar Psicología o Música. Lisandro, de 17 –también en el secundario–, enseña violín. Agustín, de 20, estudia cine, toca cajón peruano, stick y acordeón. El padre de la familia, Martín Coggiola, se dedica a la composición, producción y dirección del grupo, y enseña guitarra.

En el ensayo hay mucha exigencia, pero durante el show, se relajan y disfrutan del momento en que sale al unísono una melodía producto del esfuerzo grupal. “Lili es la más terrenal, los chicos los más responsables y yo soy la parte más desquiciada”, aclara Martín.

La dinámica grupal adquiere formas muy particulares. Agustín explica: -“Es una doble convivencia entre la familia y la banda, por lo que se generan discusiones tergiversadas como:
-Pusiste mal una blanca. -¡Y vos no lavaste los platos! Pero en esta especial convivencia, aseguran los Coggiola, se aprende a escuchar al otro. Según Martín, “la banda es una esfera enorme que se va transformando y moviendo con todos nosotros adentro, incluidos perros y gatos. Vamos girando y vemos qué manoteamos en el camino”.

Gato a la Naranja originariamente eran Liliana y Martín junto a otros músicos, pero cuando terminaron de grabar el primer disco (“Cisne”), uno de ellos renunció. Tenían que presentar el trabajo y habían invitado a algunos periodistas. Sus hijos ya dominaban algunos instrumentos, entonces tocaron un jazz detrás del telón. Tras la sorpresa de ver quiénes eran los que tocaban, los reporteros comprobaron que podía salir un producto de calidad. Agustín tenía 14, Lisandro 11 y Lucía 9 años.

En sus comienzos tocaron jazz-rock, después folklore y finalmente se arrimaron al tango. Martín relata que “era una apuesta fuerte porque los tangos te atraviesan como adulto; es difícil pensar que puede llegarle a un niño de la misma manera. Pero nos dimos cuenta de que se podía. Comenzamos a tocar con los chicos por urgencia y necesidad, y seguimos por el placer de tocar en el escenario con la familia, que es una experiencia única”.

CRECER CON LA MÚSICA
Lisandro cuenta que él y sus hermanos siempre estuvieron rodeados de objetos musicales: “Antes, en mi casa, había un instituto de música; venían más de 100 chicos a aprender varios instrumentos, y se hacían muestras donde empezamos a tocar en público. Ahí me enseñaron a tocar la guitarra, el piano y la batería, y después descubrí el violín, que es mi especialidad”.

En el instituto, tenían también un programa radial donde los chicos creaban y difundían su música. Liliana relata en tono realista: “Fue imposible mantener todo eso por los costos que conllevaba. Y en un tono melancólico, su marido completa: “Nos íbamos con los alumnos a lugares naturales a estudiar música; hemos tocado en la cima de una montaña… era algo hermoso. Pero la dificultad de asumir los costos de los instrumentos y de unos 15 docentes, hizo que cerrara”.

Hoy, el instituto de los Coggiola renace a fuego lento con las clases particulares que dictan los miembros de la familia, y con la remodelación de su casa-sala de ensayos y su auditorio con escenario y butacas. “La Secretaría de Cultura y Educación municipal nos está apoyando mucho en la reconstrucción del espacio”, cuenta optimista Martín. Pero fuera de estos proyectos, Liliana asegura que le están poniendo más énfasis al crecimiento de la banda. Luego de haber “cruzado el charco” con un tour por Noruega, vieron más posibilidades para crecer, y ahora se embarcan nuevamente para tocar por Europa.

TRASHUMANTES
El camino recorrido de la banda es muy variado: en Argentina fueron desde la ciudad de Salta en el norte, hasta Epuyén y Bariloche al sur. Tocaron en Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, Chubut, Neuquén y Santa Fe. Fuera de Argentina, ya deleitaron al público de Cuba y Noruega.

Liliana: -Viajamos por una invitación de la Casa de Cultura Comunitaria de La Habana, y tocamos en escuelas, centros culturales, centros de salud de gente convaleciente y en la Universidad de Medicina, donde viven 10 mil estudiantes. Fuimos a una escuela de orientación vocacional en el Palacio de Pioneros “Che Guevara”.

Martín: -Decíamos que veníamos de la ciudad natal del Che y los cubanos se ponían muy contentos, y nos preguntaban cosas sobre él. Nos dimos cuenta de todo lo que ellos sabían y nosotros, que veníamos de su ciudad, quedábamos “pagando”. No sabíamos por ejemplo que, entre tantos oficios, había sido aviador.

Agustín: -Una vez fuimos a unas piletas estatales inmensas con mis hermanos, y hablamos con el guardavidas que trabajaba ahí. Cuando salimos, nos contaron que ese guardavidas había sido tres veces campeón olímpico de Cuba. Es increíble la humildad de su gente.

Liliana: -Cuando estuvimos en Noruega, creo que pegamos mucho porque les gustó esto de que seamos una familia unida para tocar. Ellos viven en familias muy disgregadas. Dada su realidad económica, los hijos pueden independizarse rápido. Son afectivos pero muy individualistas. La idea “tana” o latina de familia los emociona y los sorprende.

Martín: -En junio nos vamos nuevamente a Noruega y también a Berlín (Alemania) y Castelfranco (Italia). Iremos con un tiempo limitado, pero allí trataremos de tocar en otras ciudades. La gira durará sólo un mes, ya que extrañamos mucho nuestra casa y nuestros perros y gatos.

GATOS AL CELULOIDE
Martín: -Estábamos tocando en un pub en Abasto, y justo en esos días se hacía el Bafici. Cuando terminamos el show, se acercó un señor que dijo ser de una productora de publicidad, y quiso hacer el registro de lo que hacemos. Cuando aceptamos yo pensé que querían hacer un videoclip o un cortometraje, pero terminó siendo una película de 100 minutos. De repente, eran 20 personas en esta misma sala, grabando con luces, cámaras, micrófonos y cables. Nos seguían cuando ensayábamos, comíamos, dormíamos, durante dos años espaciados.

Liliana: -Nos íbamos al Sur de vacaciones y a hacer shows, y decidieron seguirnos con las cámaras. Como éramos de madera actuando, nos terminaron guionando las cosas que teníamos que decir y hacer. No somos actores, así que nos costó mucho repetir cada escena.

Martín: -No sabemos cuándo estrena la película, pero el producto es de ellos, por lo que debemos esperar y bancarnos lo que hagan con él. Es un road documentary.
Lisandro: -También han hecho un documental sobre nosotros desde el Ministerio de Innovación y Cultura provincial, que pasaron en los canales Somos Rosario y en Televisión Regional.

GATOS EN RESTYLING
Martín: -Hoy, en Gato a la Naranja se está gestando un nido para otras cosas, como tocar nuestros propios temas, y también cambiar el perfil del grupo. Venimos arreglando algunos temas con Renzo Baltuzzi, un músico rosarino muy talentoso. Nos hizo escuchar un material suyo muy extraño y lo vamos a usar en nuestros temas nuevos. Creo que los tangueros nos van a defenestrar. Si nos costó mucho entrar en el ambiente del tango, esto nos va a costar caro” agregar (Risas).

Agustín: - Actualmente estamos volviendo al jazz-rock originario con los arreglos de Renzo, y la verdad es que a mí me gusta más.

Liliana: -Estamos haciendo un poco de todo, siempre manteniendo nuestra impronta, con la tímbrica particular y el bandoneón de Lucía que mantiene un hilo conductor en la melange.

Martín: -Con el tango creo que hemos llegado hasta acá. Hemos incursionado y nos fue bien, pero seguiremos adelante con otros estilos. Lo que estamos componiendo e interpretando devendrá seguramente en un disco. Nuestro próximo show en Rosario será el 25 de junio en el teatro Lavardén, y el 27 comenzamos la gira por Europa. Cuando volvamos, planificaremos cómo evoluciona el “Gato”.

EL PESO DEL NOMBRE
Martín reflexiona: “Gato a la Naranja tiene un peso importante, no sé a qué nivel. Tengo la sensación de que ni los periodistas ni los tangueros de ley se lo bancan mucho”. En la época de la crisis, cuando desde los medios porteños comenzaba el circo de que “en Rosario la gente comía gatos”, pegó muy fuerte en todas partes. En otras regiones se acuerdan hasta hoy, y preguntan si eso es cierto. Como a los rosarinos nos pegó muy fuerte, los Coggiola se adjudicaron ese nombre “para dar una respuesta artística al estigma que nos impusieron. Somos comegatos, y los preferimos con naranja”.

La teoría de que a los tangueros no les gusta es que sigue siendo un ambiente cerrado, machista y de códigos establecidos. “Arrugan la jeta cuando escuchan este nombre; preferirían un nombre como El Adoquín”, ironiza Martín. Y los periodistas (incluida quien escribe), siempre piden demasiadas explicaciones.

Una visita a Internet transformará la curiosidad del lector que llegó a este punto de la nota en perplejidad. Se puede ver el excelente trailer de la película “Gato a la Naranja”, próxima a estrenar. El sitio web oficial es www.gatoalanaranja.com.ar.

(*) Poema de Gato a la Naranja publicado en contratapa de su primer disco.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 80 - Junio de 2011