“Que el viento te pegue en la espalda
Y el sol te ilumine la cara”
Escuché un hijo decirle a una madre
En la decadencia de sus días
Y las margaritas bailaban a su alrededor
Mientras sus dedos
se escurrían
y desaparecían
Te regalo mi canción
(Es lo único que puedo darte)
Para que lleves a donde sea
Y no perezca
Pues roperos de pilchas
y altas tecnologías
Se esfuman con la historia olvidada
.....Y lo que queda es la melodía y tus ojos de miel.
Con mi canción podés ahuyentar esas pesadillas,
Recordar que estás hoy y mañana no Aprovechar tu ruta indefinida que sólo sabe de tus recuerdos
Y crear y creer en personajes fantásticos
Y no detener tu camino más que para descansar.
De vez en cuando mirar atrás
Para ver mejor lo que hay por delante
Lo que vendrá (es un misterio)
Es sabido
Pero es la canción quien te dará
Fuerzas
cuando ya no las tengas
Para descubrir las pistas
De tu camino
Anda
Bienvenidos a mi microespacio oceánico. Aquí las ideas son moléculas de oxigeno entre los peces y las mareas
23 noviembre 2006
Trayecto por Bolivia

Una ruta llena de peajes
El límite es una soga de telas colgando
Y el aduana “soguero” tiene firme la barrera
Para controlar los movimientos del camino.
Flor de paradoja,
En un país que boga por la libertad autóctona
Las reglas del peaje recuerdan que
“si no may moneda no hay tránsito”
De repente..
No hay gasoil en el tanque
Solo diez litros necesitamos
Pero no hay más combustible desde hace tres días en “Campo Pajoso”
La estación nos manda a buscar a Lorenzo
Un señor que pareciera ser nuestra salvación..
Viene en su 4x4 y nos ofrece el líquido bendito
Es increíble que no haya gasoil
en las gasolineras lindantes a la casa de Lorenzo
pero aún mas increíble es que él sí tenga,
pero los pequeños privilegiados son corrientes en estos pagos.
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Las montañas son como hombres de espalda peluda
Con sus árboles secos y su gigante majestuosidad
Por los caminos pasan cabras, vacas, niños
Todos agrupados en su inconsciencia del peligro
Que acaece con la noche en la ruta
La pobreza es infinita
Y la tranquilidad en la mirada
Y en el hablar de los nativos
la máxima expresión
de paz
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Una cabra se posa en el monte
Con mirada perdida
Al lado las chozas azules y verdes
Persisten a la globalización
Ajenos a las demandas conviven
Los nativos y sus críos chapucai.
Ellos no conocen
De acciones ni de maquinarias
Sólo de sus cantos y sus dioses
Y de esa trafic apurada
Que los despeina al pasar.
Desde mi asiento, siento
Un movimiento acelerado de las tierras cambá
Y sin embargo parecieran tan tranquilas..
Los pastizales, las lomas,
Los yuyos y los árboles
Cantan al unísono
Melodías que no percibo
Los cabritos, los caballos,
Los terneros y los niños
Le susurran al viento norte
La inocencia pura
Que les corre por las venas
Porque les viene desde las entrañas
de sus almas ancestrales
que los llenan de hermosura
Un relato tradicionalista

Este relato es una poesía de hace unos 50 o 60 años, que un día me recitó mi abuelo.. Y como solía ser, se trata de una articulación muy formal entre ritmo, rima y forma. La estructura que tantos años costó romper..y que aún subsiste.
Pasó con su madre
qué rara belleza
qué rubios cabellos de trigo del sur
qué ritmo en el paso
qué formas bajo el fino tul.
Pasó con su madre
dobló la cabeza,
me clavó muy hondo su mirada azul
quedé como en éxtasis
Con febril presura,
síguela!
gritaron cuerpo y alma a la par.
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas que suelen sangrar
y pese a toda mi sed de ternura
cerré los ojos y la dejé pasar
Pasó con su madre
qué rara belleza
qué rubios cabellos de trigo del sur
qué ritmo en el paso
qué formas bajo el fino tul.
Pasó con su madre
dobló la cabeza,
me clavó muy hondo su mirada azul
quedé como en éxtasis
Con febril presura,
síguela!
gritaron cuerpo y alma a la par.
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas que suelen sangrar
y pese a toda mi sed de ternura
cerré los ojos y la dejé pasar
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