23 diciembre 2009

Pensar la pobreza en Argentina


Nota realizada para la revista "Genética Argentina"
por Miriam Muñoz y Hagar Blau

Foto: gentileza de Angel Amaya
La pobreza, como temática de reflexión e investigación no es nueva. Muy por el contrario, la evidencia que puede recogerse señala, lamentablemente, la recurrencia de la misma. Decimos lamentable en tanto, con independencia de la cantidad de análisis realizados, aún no se han concretado políticas estatales orientadas a dar respuesta a este problema.
De hecho el crecimiento de la pobreza es inversamente proporcional a los estudios y análisis, que buscan dar solución a un problema que asume características globales. Nuestro país no ha podido sustraerse de los efectos devastadores que ha generado la aplicación de políticas neoliberales. Estas fueron pensadas como recetas a emplear de forma masiva, sin considerar las particularidades de cada país.
No es nuestra intención hacer una descripción de estas políticas ni realizar un balance de sus efectos. Sólo nos proponemos señalar que el incremento de la pobreza, la indigencia y la exclusión social responden a la implantación de un modelo económico hace casi 20 años, que en palabras del politólogo Atilio Borón es caracterizado como “irracional” en tanto “el modo de producción y el patrón de consumo resultan predatorios al socavar los fundamentos ecológicos, materiales y sociales de la vida humana”.
En una entrevista realizada al Diputado Nacional por el GEN Horacio Alcuaz, señaló que en la década menemista se produjo una fractura social que ha profundizado las diferencias entre los que más tienen y los que menos. Para el diputado “las crisis que han tenido lugar -tanto en el 2001, como la más reciente de 2008/2009- han repercutido en los sectores más vulnerables, quedando a salvo los intereses de los más poderosos”.
Como señalábamos al principio de esta nota, la pobreza es un tema presente, desde distintas perspectivas, en numerosas discusiones. La pregunta que nos surge es: ¿Qué lugar ocupa este tema preocupante de nuestra realidad en la agenda del gobierno nacional?
Horacio Alcuaz analizó que todas las políticas económicas hasta el día de hoy han tendido a la concentración y a profundizar las asimetrías, “generando una nueva clase poderosa, que son los capitales amigos de Kirchner. Ellos han monopolizado diversas actividades como el juego, el petróleo, la explotación minera, las obras con financiamiento del Ministerio de Planificación, entre otras”.
Para lanzar la Asignación Universal, el gobierno actual publicó unos días antes los últimos índices de la pobreza en Argentina (Ver cuadro aparte). No podemos quedarnos en la discusión de las diferencias porcentuales entre las distintas estadísticas que señalan el crecimiento de la pobreza. Debemos ir más allá y recordar que esos dígitos representan a seres humanos que no pueden sostener un nivel de vida digno. ¿A qué se hace referencia con esto?
Si buscamos el significado de la palabra “Dignidad”, entre las variadas definiciones, se encuentra básicamente que es un atributo vinculado con la racionalidad y con la posibilidad de crear, propio de las personas; una capacidad que hace posible la toma de decisiones, que permite elegir, tener proyectos, pensar en la construcción del futuro que se quiere. Por ende, la Dignidad constituye la libertad de las personas. Dignidad también implica el hecho simple, elemental pero muchas veces olvidado por muchos, de que las personas son valiosas en sí mismas, por sí mismas, merecedoras de respeto. ¿Es posible afirmar que en la actualidad todas las personas se consideran a sí mismas dignas, merecedoras de respeto?
¿Por qué relacionamos la dignidad con la pobreza? Porque la pobreza se vincula con la falta de empleo, con la falta de educación, con la falta de seguridad, con la incapacidad de pensar un proyecto personal y un futuro seguro para sus hijos. Y son estas carencias las que quitan dignidad al hombre.
Carecer de los elementos necesarios para poder sentirse libres de proyectar un futuro, incapaces de decidir, las personas no pierden el atributo de dignos y sin embargo dejan de sentirse como tales. Muchos lamentablemente, ignoran el significado de la palabra, y no debemos caer en la ingenuidad de creer que ese desconocimiento se limita a personas que carecen de educación formal. Son muchos los que desconocen esto, si se permiten tantas de las cosas que suceden a nuestro alrededor.
Una de las funciones primordiales del Estado es garantizar el bienestar de toda la sociedad, no sólo de unos pocos sectores, excluyendo a muchos otros. Es una tarea de los gobiernos tomar las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de dicha función.
Al preguntarle cómo sería posible revertir, en teoría, la problemática de la pobreza estructural, El diputado Alcuaz planteó una transformación del sistema tributario y del sistema productivo. Consideró necesario terminar con el modelo tributario progresivo para que paguen más los que más tienen, implementar políticas universales de atención que permitan asegurar las necesidades básicas a los sectores más vulnerables (como alimentación, salud, estudios, trabajo, una vivienda digna). Para Alcuaz son necesarias “nuevas reglas en el ámbito del trabajo y la libertad sindical que garanticen condiciones de trabajo decente”, entre otras cosas.
“Es evidente la necesidad de terminar con las políticas de corte clientelar y el chantaje impuesto sobre las provincias que sufren de una grave asfixia por el déficit fiscal. Asimismo es claro que no está proyectado por el presente gobierno terminar con dichas políticas, puesto que estas son funcionales (fundamentales) a sus intereses”, reflexionó el diputado nacional por el GEN.
Según la diputada Margarita Stolbizer “en el corto plazo, en la emergencia, la pobreza creciente que indigna a los argentinos es absolutamente evitable. En mediano y largo plazo se pueden generan condiciones para que el Estado y el sector privado promuevan un nuevo patrón productivo con la base en la innovación; y permita sostener el crecimiento y desarrollo económico, generando los recursos para una inclusión a todos los argentinos”.
La diputada nacional por el GEN planteó un proyecto para revertir la situación de pobreza, que apunta a “la innovación y la educación como base para mejorar las oportunidades de los ciudadanos que viven privados de todo”. Para ella “la pobreza es un vergüenza evitable, y su aumento un riesgo latente”.
Nos permitimos citar a Eduardo Galeano quien, durante el desarrollo del 1º Foro Social Mundial, celebrado en Porto Alegre (Brasil) en 2003, dijo: “ Este mundo de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, está enfermo de amnesia y ha perdido el sentido comunitario, que es el papá del sentido común. En épocas remotas, en lo más temprano de la zoología terrestre, cuando no pasábamos de la categoría de almuerzo fácil en la mesa de nuestros vecinos más voraces, fuimos capaces de sobrevivir, contra toda evidencia, porque supimos defendernos juntos y porque supimos compartir la comida. Hoy en día, es más que nunca necesario recordar esas viejas lecciones del sentido común”.
Luego de esta reflexión del pensador uruguayo sobre la esencia de la humanidad, quisiéramos terminar esta nota adhiriendo a su mensaje: ya es hora de anteponer el sentido común a los intereses individuales y a considerar las posibles alternativas. Tenemos un país productor de riqueza y proveedor de comida de muchos países del mundo. Es necesario revalorizar lo que la Pacha Mama nos dio y redistribuirlo a través del trabajo y la educación comprometiéndonos a ser parte activa de esa transformación.