
Historias verdaderas del diputado provincial Pablo Javkin
En pleno proceso de vuelta a la democracia, Pablo Javkin tenía 11 años. A pesar de que era un pre-adolescente, entendía muy bien lo que estaba pasando: sabía que el país venía de una época oscura, y que ahora vendrían tiempos de libertad. Eduardo y Mirta, sus padres, eran activos en política por ese entonces, y su conmoción de ese momento lo hizo entender perfectamente lo que sucedía.
En realidad a Pablo la política le hizo ruido aún antes. En la primaria ya había armado un experimento de Franja Morada para chicos, pero el proceso de democratización le marcó un antes y un después en su vida. Pablo recuerda: “Empecé a militar a los 13 años, con Alfonsín en la presidencia, y apenas comencé la secundaria me postulé como delegado del curso”. La vocación política la tuvo desde entonces.
La vida universitaria de Javkin fue como la de muchos: militaba en un partido político (Franja Morada), estudiaba Derecho en la UNR, y se relacionaba con la gente de la universidad y de la política. Su militancia fue lo suficientemente buena como para que lo elijan presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
"La política me hizo conocer muchos lugares y mucha gente”, reconoce el diputado del ARI, ya que desde 1998 que comenzó su mandato en la FUA, recorrió todas las universidades provinciales.
“Cuando me tocó dirigir la FUA, se cumplían 80 años de la Reforma Universitaria –recuerda Pablo nostálgico- y yo presidí el acto, donde invitamos a Guillermo Estévez Boero a hablar, ya que él también dirigió las universidades en su momento”. Aunque formaban parte de diferentes partidos, el diputado provincial reconoce un cariño muy especial hacia el líder socialista. Este año se cumplen los 90 años de la Reforma, y Javkin reflexiona que habría que discutir el rol de la universidad pública en Argentina para darle un impulso y mejorarla.
Hoy Pablo Javkin sigue conociendo muchos lugares y personas, sólo que ahora lo hace desde su banca de diputado provincial. Su semana hábil es intensa, porque tiene muchos viajes. Los lunes alternativamente viaja a Buenos Aires, los martes y viernes está en su estudio jurídico en Rosario y dictando clases en la Facultad de Derecho, excepto cuando viaja a diferentes ciudades del interior. La semana es ajetreada y poco estable, pero le gusta el ritmo que requieren los viajes. Los miércoles y jueves se concentra en la actividad legislativa en la capital santafesina: los miércoles tiene reunión de comisiones (dos a cargo: Medio Ambiente y Cultura), y reuniones con el ejecutivo provincial. Los jueves a la mañana preside la comisión de transporte, luego tiene reunión del bloque del ARI, y a la tarde culmina con una sesión de diputados. Con su presencia o no, también participa hace unos años en la ONG “Asociación Civil La Comuna”, donde se ocupan de la demanda por la preservación de los espacios naturales de la región, como también de los espacios a nivel nacional.
Pablo no es religioso, excepto por una sola cosa: ir a la cancha a ver a Newells. Asegura no faltar a ningún partido, ni siquiera cuando es afuera, porque viaja para alentar al equipo rojinegro.
Otra actividad que nunca dejó a pesar de los viajes, y es la veta menos pública del diputado provincial, es el taller literario al que asiste hace añares. “Te diría que la literatura es mi rincón secreto. Cuando estoy viajando y no manejo, aprovecho para leer mucho y también para producir. El taller no lo dejo por más ocupado que me encuentre”, asegura Pablo.
El punto de inflexión. Después de cuatro años de representación de los ciudadanos en el Concejo Municipal, a través del bloque del ARI, el joven político decidió darse un descanso: unas vacaciones, y luego dos años de receso en la política.
El viernes 9 de diciembre de 2005 en la ruta nacional 237, a unos 140 kilómetros de la ciudad de Neuquén, Pablo Javkin viajaba junto a su novia de vacaciones hacia El Bolsón. Pero en las cercanías de la localidad de Picún Leufú, el Chevrolet Meriva mordió la banquina y terminó dando varios tumbos.
“Cuando tuve el accidente había terminado mi trabajo de concejal el día anterior, y tenía previsto estar dos años fuera de la función pública. Más que a mi carrera política, el accidente me afectó en términos de valorización de los afectos, al darme cuenta de la contención que uno tiene en esos momentos”, Pablo analiza.
Lo que sorprendió al funcionario fue el acercamiento de muchos políticos opositores, y reafirmar el vínculo con gente que tal vez no piensa igual que él. “Me di cuenta que se trataba más de un gesto humano, por encima de las instituciones”, reconoce el edil.
El accidente que Pablo sufrió, física y psíquicamente hablando, también lo hizo reflexionar sobre la precariedad. “Pensar que todo esto puede cambiar en 30 segundos, uno puede perder todo y darse cuenta que hay cosas que se les dedica mucho y merecen poco”, especificó Javkin.
En el sur, mientras Pablo estaba en terapia intensiva, vivió una anecdótica situación sobre la política y la amistad. “Un gran amigo mío del radicalismo, Hernán Caratino, apareció de sorpresa. El hospital tenía un protocolo muy estricto sobre las visitas, ya que sólo un reducido grupo de familiares podía entrar. Pero Caratino habló con la comisión interna del hospital, hizo que se yo qué maneje y consiguió que lo dejen entrar mientras yo estaba en terapia intensiva. Trajo consigo un televisor y una video casetera para que yo pueda mirar una película y poder pasar las horas. Me daban una droga (que esa noche se pasaron con la dosis) y empecé a delirar con la película, que de por sí era muy vertiginosa, por lo cual veía muchos flashes por todos lados. La película era de Oliver Stone sobre el fútbol americano, y me acuerdo que actuaba Al Pacino. La película era “Un domingo cualquiera”, pero ese domingo para Pablo fue especial gracias a la caradurez de su amigo Caratino.
Pablo Javkin dixit
Sobre la quema de los pastizales de Entre Ríos: “Claramente es un problema ambiental. Es lamentable que hubiera que esperar que el humo llegue a Buenos Aires para que se discuta el problema. Las islas tienen un sistema de humedales único en el mundo. La única solución es crear un espacio de protección ambiental a esta zona, que tiene un potencial turístico monstruoso para hacer un parque nacional argentino. Es un problema de política ambiental”.
“Con La Comuna y otras ong´s ecologistas habíamos propuesto crear una reserva natural ó un parque nacional, para lo cual no sólo Entre Ríos debería ser jurisdicción sino también Santa Fe. Esta política cambiaría la vida de todas las poblaciones costeras, por el movimiento turístico que implicaría un parque nacional sumado a la producción organizada de miel y la pesca de sábalo”.
Sobre el aumento de la tarifa de taxis: “Es innegable que hoy los costos suben, pero en Rosario hay un problema de calidad del servicio en la flota de taxis. La Municipalidad acaba de otorgar nuevas licencias y funciona a medias. En su momento el concejal Carlos Comi y yo propusimos la creación de una flota nocturna, que no fue aceptada. A mi me parece mas inteligente, si se aumenta la tarifa, aprovechar esta oportunidad para generar cambios: hacer una flota especial nocturna y de feriados y con un equipamiento de seguridad, como funciona en Montevideo. Así tiene lógica aumentar la tarifa. Ahora el servicio sigue con las mismas falencias, y encima es más caro”.
Sobre el proyecto Tren Bala: “El aspecto interesante que tiene el tren bala es la posibilidad de volver a discutir en el país sobre la reconstrucción del sistema ferroviario. Lo absurdo es que los costos exorbitantes no cierran: que una obra de mil trescientos millones de dólares cueste cuatro mil millones de dólares. Por este monto se podrían resolver cuestiones prioritarias del sistema ferroviario. Este país actualmente no tiene infraestructura para sacar las cargas o transportar pasajeros en zonas aisladas. Por esto y por la situación urgente de seguridad vial (principal causa de muerte), creo que es un despropósito endeudarse para hacer un tren bala que el pasaje costará más que un pasaje de avión”.
Sobre la excarcelación y restitución de Luis Patti: “Hay dos debates: uno que es ético-político y otro de técnicas jurídicas. Patti no puede ser diputado. Mi posición es que quienes están involucrados en crímenes de lesa humanidad no pueden siquiera ser candidatos políticos. Es entendible el fallo de la Corte Suprema, desde la posición técnico-jurídica (ya que fue votado), aunque no lo comparto. La solución es desaforarlo, y considero que es lo que va a suceder, porque es una Corte respetable”.
Sobre la gestión de Binner: “La veo bien y la proyecto mejor. Creo que viene una etapa de reacomodamiento inevitable, de rearmado del mecanismo de conducción del estado provincial, después de muchos años de funcionar igual. Considero que han avanzado mucho en las tareas centrales, como el área de Justicia, el nuevo Concejo de la Magistratura recompuso las medidas del penitenciario y policial. Se está empezando a avanzar en el sistema de salud, donde hay nichos de corrupción monstruosa, y los están eliminando. En la relación provincia-municipios se ha avanzado enormemente (que los municipios reconocen) en materia de transparencia de fondos. En materia productiva se solucionó el problema de la leche a nivel nacional en gran parte gracias a las propuestas que ha hecho Santa Fe. Ahora Binner elaboró una serie de propuestas al campo que funcionan bien. Creo que hay una orientación muy correcta, y que va a estar mejor, porque es evidente que plasmar estas políticas lleva un tiempo de ejecución, y no sin sus dificultades económicas”.
En pleno proceso de vuelta a la democracia, Pablo Javkin tenía 11 años. A pesar de que era un pre-adolescente, entendía muy bien lo que estaba pasando: sabía que el país venía de una época oscura, y que ahora vendrían tiempos de libertad. Eduardo y Mirta, sus padres, eran activos en política por ese entonces, y su conmoción de ese momento lo hizo entender perfectamente lo que sucedía.
En realidad a Pablo la política le hizo ruido aún antes. En la primaria ya había armado un experimento de Franja Morada para chicos, pero el proceso de democratización le marcó un antes y un después en su vida. Pablo recuerda: “Empecé a militar a los 13 años, con Alfonsín en la presidencia, y apenas comencé la secundaria me postulé como delegado del curso”. La vocación política la tuvo desde entonces.
La vida universitaria de Javkin fue como la de muchos: militaba en un partido político (Franja Morada), estudiaba Derecho en la UNR, y se relacionaba con la gente de la universidad y de la política. Su militancia fue lo suficientemente buena como para que lo elijan presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
"La política me hizo conocer muchos lugares y mucha gente”, reconoce el diputado del ARI, ya que desde 1998 que comenzó su mandato en la FUA, recorrió todas las universidades provinciales.
“Cuando me tocó dirigir la FUA, se cumplían 80 años de la Reforma Universitaria –recuerda Pablo nostálgico- y yo presidí el acto, donde invitamos a Guillermo Estévez Boero a hablar, ya que él también dirigió las universidades en su momento”. Aunque formaban parte de diferentes partidos, el diputado provincial reconoce un cariño muy especial hacia el líder socialista. Este año se cumplen los 90 años de la Reforma, y Javkin reflexiona que habría que discutir el rol de la universidad pública en Argentina para darle un impulso y mejorarla.
Hoy Pablo Javkin sigue conociendo muchos lugares y personas, sólo que ahora lo hace desde su banca de diputado provincial. Su semana hábil es intensa, porque tiene muchos viajes. Los lunes alternativamente viaja a Buenos Aires, los martes y viernes está en su estudio jurídico en Rosario y dictando clases en la Facultad de Derecho, excepto cuando viaja a diferentes ciudades del interior. La semana es ajetreada y poco estable, pero le gusta el ritmo que requieren los viajes. Los miércoles y jueves se concentra en la actividad legislativa en la capital santafesina: los miércoles tiene reunión de comisiones (dos a cargo: Medio Ambiente y Cultura), y reuniones con el ejecutivo provincial. Los jueves a la mañana preside la comisión de transporte, luego tiene reunión del bloque del ARI, y a la tarde culmina con una sesión de diputados. Con su presencia o no, también participa hace unos años en la ONG “Asociación Civil La Comuna”, donde se ocupan de la demanda por la preservación de los espacios naturales de la región, como también de los espacios a nivel nacional.
Pablo no es religioso, excepto por una sola cosa: ir a la cancha a ver a Newells. Asegura no faltar a ningún partido, ni siquiera cuando es afuera, porque viaja para alentar al equipo rojinegro.
Otra actividad que nunca dejó a pesar de los viajes, y es la veta menos pública del diputado provincial, es el taller literario al que asiste hace añares. “Te diría que la literatura es mi rincón secreto. Cuando estoy viajando y no manejo, aprovecho para leer mucho y también para producir. El taller no lo dejo por más ocupado que me encuentre”, asegura Pablo.
El punto de inflexión. Después de cuatro años de representación de los ciudadanos en el Concejo Municipal, a través del bloque del ARI, el joven político decidió darse un descanso: unas vacaciones, y luego dos años de receso en la política.
El viernes 9 de diciembre de 2005 en la ruta nacional 237, a unos 140 kilómetros de la ciudad de Neuquén, Pablo Javkin viajaba junto a su novia de vacaciones hacia El Bolsón. Pero en las cercanías de la localidad de Picún Leufú, el Chevrolet Meriva mordió la banquina y terminó dando varios tumbos.
“Cuando tuve el accidente había terminado mi trabajo de concejal el día anterior, y tenía previsto estar dos años fuera de la función pública. Más que a mi carrera política, el accidente me afectó en términos de valorización de los afectos, al darme cuenta de la contención que uno tiene en esos momentos”, Pablo analiza.
Lo que sorprendió al funcionario fue el acercamiento de muchos políticos opositores, y reafirmar el vínculo con gente que tal vez no piensa igual que él. “Me di cuenta que se trataba más de un gesto humano, por encima de las instituciones”, reconoce el edil.
El accidente que Pablo sufrió, física y psíquicamente hablando, también lo hizo reflexionar sobre la precariedad. “Pensar que todo esto puede cambiar en 30 segundos, uno puede perder todo y darse cuenta que hay cosas que se les dedica mucho y merecen poco”, especificó Javkin.
En el sur, mientras Pablo estaba en terapia intensiva, vivió una anecdótica situación sobre la política y la amistad. “Un gran amigo mío del radicalismo, Hernán Caratino, apareció de sorpresa. El hospital tenía un protocolo muy estricto sobre las visitas, ya que sólo un reducido grupo de familiares podía entrar. Pero Caratino habló con la comisión interna del hospital, hizo que se yo qué maneje y consiguió que lo dejen entrar mientras yo estaba en terapia intensiva. Trajo consigo un televisor y una video casetera para que yo pueda mirar una película y poder pasar las horas. Me daban una droga (que esa noche se pasaron con la dosis) y empecé a delirar con la película, que de por sí era muy vertiginosa, por lo cual veía muchos flashes por todos lados. La película era de Oliver Stone sobre el fútbol americano, y me acuerdo que actuaba Al Pacino. La película era “Un domingo cualquiera”, pero ese domingo para Pablo fue especial gracias a la caradurez de su amigo Caratino.
Pablo Javkin dixit
Sobre la quema de los pastizales de Entre Ríos: “Claramente es un problema ambiental. Es lamentable que hubiera que esperar que el humo llegue a Buenos Aires para que se discuta el problema. Las islas tienen un sistema de humedales único en el mundo. La única solución es crear un espacio de protección ambiental a esta zona, que tiene un potencial turístico monstruoso para hacer un parque nacional argentino. Es un problema de política ambiental”.
“Con La Comuna y otras ong´s ecologistas habíamos propuesto crear una reserva natural ó un parque nacional, para lo cual no sólo Entre Ríos debería ser jurisdicción sino también Santa Fe. Esta política cambiaría la vida de todas las poblaciones costeras, por el movimiento turístico que implicaría un parque nacional sumado a la producción organizada de miel y la pesca de sábalo”.
Sobre el aumento de la tarifa de taxis: “Es innegable que hoy los costos suben, pero en Rosario hay un problema de calidad del servicio en la flota de taxis. La Municipalidad acaba de otorgar nuevas licencias y funciona a medias. En su momento el concejal Carlos Comi y yo propusimos la creación de una flota nocturna, que no fue aceptada. A mi me parece mas inteligente, si se aumenta la tarifa, aprovechar esta oportunidad para generar cambios: hacer una flota especial nocturna y de feriados y con un equipamiento de seguridad, como funciona en Montevideo. Así tiene lógica aumentar la tarifa. Ahora el servicio sigue con las mismas falencias, y encima es más caro”.
Sobre el proyecto Tren Bala: “El aspecto interesante que tiene el tren bala es la posibilidad de volver a discutir en el país sobre la reconstrucción del sistema ferroviario. Lo absurdo es que los costos exorbitantes no cierran: que una obra de mil trescientos millones de dólares cueste cuatro mil millones de dólares. Por este monto se podrían resolver cuestiones prioritarias del sistema ferroviario. Este país actualmente no tiene infraestructura para sacar las cargas o transportar pasajeros en zonas aisladas. Por esto y por la situación urgente de seguridad vial (principal causa de muerte), creo que es un despropósito endeudarse para hacer un tren bala que el pasaje costará más que un pasaje de avión”.
Sobre la excarcelación y restitución de Luis Patti: “Hay dos debates: uno que es ético-político y otro de técnicas jurídicas. Patti no puede ser diputado. Mi posición es que quienes están involucrados en crímenes de lesa humanidad no pueden siquiera ser candidatos políticos. Es entendible el fallo de la Corte Suprema, desde la posición técnico-jurídica (ya que fue votado), aunque no lo comparto. La solución es desaforarlo, y considero que es lo que va a suceder, porque es una Corte respetable”.
Sobre la gestión de Binner: “La veo bien y la proyecto mejor. Creo que viene una etapa de reacomodamiento inevitable, de rearmado del mecanismo de conducción del estado provincial, después de muchos años de funcionar igual. Considero que han avanzado mucho en las tareas centrales, como el área de Justicia, el nuevo Concejo de la Magistratura recompuso las medidas del penitenciario y policial. Se está empezando a avanzar en el sistema de salud, donde hay nichos de corrupción monstruosa, y los están eliminando. En la relación provincia-municipios se ha avanzado enormemente (que los municipios reconocen) en materia de transparencia de fondos. En materia productiva se solucionó el problema de la leche a nivel nacional en gran parte gracias a las propuestas que ha hecho Santa Fe. Ahora Binner elaboró una serie de propuestas al campo que funcionan bien. Creo que hay una orientación muy correcta, y que va a estar mejor, porque es evidente que plasmar estas políticas lleva un tiempo de ejecución, y no sin sus dificultades económicas”.
