
Ella asesinó a su pareja, y un amigo de ella lo mutiló y lo enterró en una huerta municipal. El cómplice nunca fue preso.
El caso rosarino de la serie de Pol-Ka “Mujeres Asesinas” fue una de las historias policiales argentinas más impactantes por el trabajo de ocultamiento y por el perverso modus operandum. Se trató de un caso de justicia por mano propia por parte de la gestora de automotores María del Carmen Rómbola. Tras 12 años de convivencia mató al transportista Adolfo Godoy, quien luego fue mutilado y enterrado en una huerta municipal.
Quien la ayudó a deshacerse del cuerpo fue su amigo Daniel Piccotto, que según versiones policiales era su amante. Lo emblemático del caso, por lo cual se volvió de carácter público tras el programa televisivo, fue el modo inusual y perverso en que actuaron ambos.
A pesar de que Piccotto trozó con una motosierra el cuerpo de Godoy en 19 partes, lo ingresó en un tacho con cal y lo enterró en una huerta municipal, su condena fue catalogada “por complicidad”. Es que en Argentina no existe ninguna ley que prohíba mutilar de ninguna forma al cuerpo de una persona ya muerta.
Aunque el tremendo suceso se dio el domingo 3 de agosto de 2003, recién a fines del año pasado la Cámara Penal confirmó la condena a 12 años de prisión para la autora del crimen. Tres jueces de la Cámara mantuvieron la pena que le habían impuesto por homicidio agravado por calibre 32 con la que habçuvo tras las rejas, por tener dio fin a su vida.an contrauna persona ya muerta.el vínculo a Rombola, y resolvieron que permanezca en suspenso la condena a 3 años de cárcel impuesta al cómplice Piccotto. Esto fue porque no reincidió desde que está en libertad condicional, y nunca fue a parar a la cárcel. Por lo pronto deberá resarcir en 30 mil pesos por daño moral a la familia de la víctima, en tanto Rómbola deberá desembolsar 55 mil pesos de indemnización (que en un principio eran de 160 mil).
Una familiar de Piccotto que prefirió mantener su anonimato aseguró que actualmente él trabaja en una línea de transportes urbana de Rosario. La allegada contó: “Ella sigue presa, pero él está libre porque el Código Penal no condena a alguien que dañe el cuerpo de una persona ya muerta. Daniel sólo pagará una indemnización por complicidad”. Rómbola en cambio se encuentra tras las rejas hasta el año 2015.
Para descuartizar un cadáver hay que ser perverso, pero aun así no hay una ley penal que lo condene. Lo que sí hay en Argentina son canales y productoras televisivas que obtienen rédito económico. Los tres personajes fueron interpretados por Carola Reyna, Luís Luque y Norberto Díaz, en el capítulo titulado "Sandra, la gestora" en la primera temporada de “Mujeres Asesinas”. La macabra historia obtuvo 21.4 puntos de rating durante la noche de su emisión.
El hecho de que no hayan contraído matrimonio ni tengan hijos fue un atenuante en la pena, y los supuestos malos tratos por parte de Adolfo Godoy fue otro. Su hermano Jorge había declarado pocos días después de su muerte: “¿Matar y descuartizar a un tipo porque te trata mal?¿No era más fácil irse? Ella dice que él la obligó a vender todas sus cosas y que por eso le dijo “basta”. Es exactamente al revés: mi hermano tenía dos camiones, una F100, tres autos, y dos lotes en Gálvez, y a lo largo de los años fue vendiendo todo. “Mari” era una ambiciosa, lo mató para quedarse con la plata".
Sobre el siniestro cómplice, un artículo del diario La Capital del 18 de agosto de 2003 relata: “La situación de Picotto sólo podría complicarse si se prueba que fue instigador o participó en la planificación del crimen. Del caso contrario, quedará libre”. Pero las pistas indicaban que él participó del crimen una vez muerto Godoy, por lo cual su mutilador nunca estuvo tras las rejas. El capítulo de Mujeres Asesinas relata que fue él quien convenció a la autora del crimen de no entregarse a la policía, pero él optó por no hablar del tema en ningún momento.
Un amor hecho pedazos
María del Carmen Rómbola conoció a Alfredo Godoy en Villa Diego en 1991, con quien comenzó un romance y al poco tiempo se mudaron a Rosario. Según ella, fue sometida y castigada durante años, y nunca se animó a dejarlo por sus “constantes amenazas” de muerte. “Alfredo no trabajaba nunca ni me dejaba recibir visitas. Fueron años de sometimiento. Era él o yo”, declaró unos días después de darle muerte. Según su cuñado Jorge Godoy, era ella quien lo maltrataba, y le exigía que consiga más dinero.
Una mañana de domingo, luego de horas de discusión de la violenta pareja en su casa de Funes, un vecino escuchó las palabras “soy tu marido, no podes hacerme esto”, seguido de tres tiros de bala consecutivos. Lo que también escuchó el vecino que denunciaría los hechos el día siguiente, fue el ruido de la amoladora que cortó las partes del cuerpo de Godoy.
“La Mari” fue ese mismo día a visitar a tres amigas, a las que con nerviosismo evidente informó que Godoy la había dejado y que tenía miedo de que él le hiciera algo. Acto seguido entregó a una de ellas el arma de marca Rossi calibre 32 con la que había dado fin a su vida.
La noche de ese domingo de agosto, Rómbola acudió a la ayuda de su amigo Piccotto, a quien ella declaró haber visto en la calle por casualidad. La historia de Rómbola con Piccotto de un presunto amorío nunca fue verificada en los medios aunque existe la sospecha policial. El albañil al escuchar su historia decidió ayudarla a deshacerse del cadáver. Según el capítulo de “Mujeres Asesinas” fue él quien la convenció de no entregarse a la policía. En cambio trozó el cadáver con una amoladora y colocó los restos en un tambor con cal.
El cuerpo sin vida y mutilado de Godoy permaneció dos días dentro del tambor, en el jardín de la casa.
Días después ella se presentó como empleada municipal en una huerta comunitaria de Monteflores al 7200 y entregó los materiales para construir un horno para hacer pan. Los beneficiarios de planes sociales que trabajaban en el centro comunitario le creyeron y cavaron un pozo de dos metros. Al día siguiente Picotto enterró los restos de Godoy en esa fosa mientras simulaba trabajar en la obra. Los sepultó bajo una placa de cemento para "evitar el paso de humedad".
Pero el crimen fue delatado por un llamado anónimo a la policía (el vecino) y seis días después del hecho Rómbola fue detenida en su casa junto a Picotto. Confesó en seguida que había matado a su marido, y se encontraron restos de sangre y cal en el baúl de su auto. La autopsia, a los pedazos en que fue reducido el cuerpo de 120 kilos de Godoy, detectó dos balazos en el tórax y otro letal, al corazón.
Fuentes
Entrevista a familiar anónimo del amante cómplice Daniel Piccotto (Abril de 2009)
Noticia diario La Capital “Confirman condena por un aberrante crimen” del 21 de diciembre de 2007.
Noticia diario La Capital “A favor y en contra”, del 18 de agosto de 2003
Libro “Mujeres Asesinas” de Marisa Grinstein, de investigación periodística de los casos en los que se basaron en la serie.
Pagina web de canal 13, link de “Mujeres Asesinas”.