29 julio 2011

Poesía en clave 2.0



Ingresar en un mundo desconocido pero familiar, de colores violáceos, sonidos radioeléctricos y texturas virtuales es una experiencia para no dejar pasar, sobre todo si se trata de una muestra de artistas plásticos en el Museo Castagnino.
Corrientes tecnológicas entran en el área de las Bellas Artes para cuestionarlas y darles otro sentido: interacción, fusión de técnicas, microclimas que activan al espectador.

Un sistema meteorológico en tiempo real; una intervención urbana de esculturas en 3D reproducida hasta la eternidad por un video; monitores viejos con cuadrados de colores en movimiento se rebelan para estetizarse; un website de intervenciones urbanas e intercambio de conocimiento; un proyector que se dispara solamente cuando hay alguien que lo mira; cientos de bichitos virtuales que caminan sobre cubos de cristal. Éstos son algunos de los golems del arte que llegaron a Rosario en el marco de una tendencia global.

La muestra "0.1.2. Experimentaciones poéticas con dispositivos electrónicos y digitales", es un espacio de investigación llevado a cabo por el curador Carlos Trilnick. Se trata de una apuesta novedosa en el Castagnino, que a partir del 3 de Junio y hasta el 31 de Julio busca interpelar al público rosarino para que complete las obras exhibidas en su interacción con ellas. Según Trilnick, “la idea nodal es que toda tecnología es plausible de ser usada como recurso expresivo otorgándole nuevos sentidos”. En Rosario ya es la segunda exposición, y la gira sigue en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y luego en la Plataforma Media Lab de Bogotá, Colombia.

Todo comenzó en un taller colectivo para la ejecución y el montaje de piezas electrónicas, donde participaron ocho jóvenes artistas y diseñadores de la provincia de Buenos Aires. A éstos se sumaron los jóvenes rosarinos de “Compartiendo Capital” por invitación del mismo Trilnick. “Desde Itaú Cultural (programa de la Fundación Itaú Argentina) me pidieron que realizara una muestra sobre arte y tecnología con una generación joven de artistas, a quienes considero “nativos digitales” (nacieron alrededor de los `80 junto con las computadoras). ITAU tiene un centro cultural en San Pablo dedicado al arte y la tecnología que es de nivel internacional, y quisieron conocer el terreno en Argentina. Los artistas que participan de la muestra tienen alrededor de 30 años, vienen con experiencia e investigan mucho sin perder de vista el anclaje en lo humano sensible”, detalló el curador.

La exposición utiliza soportes electrónicos que son parte de la sociedad: monitores, celulares, radios , “materialidades inmateriales que corporizan la esencia virtual de las obras”, en palabras de Trilnick. Generalmente la tecnología es usada como herramienta de información o de trabajo, donde los usuarios son pasivos. En esta muestra se revalorizan los recursos que en realidad son antiguos, como la interactividad y la virtualidad. “La cámara oscura -ejemplifica el curador- genera una imagen virtual y fue inventada por Aristóteles hace 3000 años”. Algunos de los vanguardistas en los que se basó esta muestra son: Lev Manovich, teórico ruso que vive en EEUU, pionero del arte del software y el video; Nam June Paik, artista plástico japonés y padre del arte electrónico ya en los años ´50; Wolf Vostel, un artista alemán que fue pionero junto a Paik; y Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño.

El contenido neto
La muestra “0.1.2. Experimentaciones poéticas..” tiene algo de kinética, por su idea de contar historias lineales con fotogramas, aunque no se queda en lo narrativo novelesco. También toma discursos de los videojuegos, la biotecnología, la filosofía, y quien gusta de pensarlo, la ciencia ficción.

La obra de Gabriel Rud, “Tricentenario”, que utiliza un video monocanal en alta definicion y esculturas en 3D, plantea un recorrido por una Buenos Aires distópica, intervenida con monumentos virtuales para transformarla. “Impermanencias” no es una escultura ni es un video. Esta obra de Juan Pablo Ferlat utiliza una impresión 3D, insumos informáticos y un video explicativo. “La forma resultante es un proceso de captación de los espectadores. La obra usa los procesos generativos de la naturaleza aprehendiendo sus cualidades orgánicas y complejas, generando una nueva escultura”, describe Ferlat.

La puesta de Eduardo Imasaka denominada “Microwavore” es una escultura resultante de los mensajes y llamados producidos por el mismo espectador. Un producto de la fusión de un télefono celular (con numeración local), cincuenta motores pequeños, una placa electrónica, un bloque de yeso y dos cajas de madera. En una caja el celular, en la otra los motores conectados a éste a través de la placa. Al recibir las ondas de las llamadas y mensajes, los motores responden con un impulso de movimiento, y van erosionando el bloque de yeso. Al final de la muestra será una nueva obra colectiva resultado de la participación del público. Sobre ésta obra, Trilnick destaca que “en Buenos Aires hubo dos mil llamados que colaboraron a la realización de la figura”.

Para los radioaficionados, “Pulverización V3.1” es una maravilla auditiva con cuerpo propio. Ocho radioreceptores sintonizan diversas estaciones AM de la ciudad de Rosario, y se conectan a decenas de parlantes pequeños que decoran la pared. La obra de Diego Alberti y Joaquín Ezcurra pretende ser un organismo electrónico vivo capaz de reciclar el espectro radioeléctrico circundante.
La otra obra de estos mismos artistas sigue un estilo decorativo minimalista con leds, arduino y cables.“La manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” es un horizonte de barras lumínicas suspendidas en el aire, donde delicados movimientos de luz corren de un extremo al otro. “Este horizonte lejano atraviesa una cercanía, un espacio-tiempo perceptible en el aquí-ahora que se pierde y reaparece permanentemente...un imaginario cultural de la naturaleza que provoca un desconcierto: una complementación fascinante que necesita de nuestro propio tiempo para ser completa”, recitan Alberti y Ezcurra.

Con una presentación indudablemente kinética, la obra de Juan Emilio Odriozola “Randomize timer” llama poderosamente la atención. Cual juego básico de MS D.O.S, se trata de una instalación informática en nueve monitores viejos de computadoras. Programado con software libre, decenas de figuras geométricas de colores se desplazan aleatorias y juguetonas. Otra obra que usa la dialéctica del cine es la de Mariano Remis “Todas las palabras son extranjeras entre sí”. Se trata de una instalacion interactiva realizada con un proyector de video HD, una computadora, una cámara web y monitores de audio. “Las instancias temporales se interponen en palimpsestos* y se intercambian en el presente como gerundio, emulando a la memoria que pretende construir a partir del caos cotidiano”, según Remis.

Una puesta que pareciera ser ficcional, es “Cámara lúcida” de Christian Parsons. Utiliza un sistema de cámara-proyector, computadora y gráficos en tiempo real, que como resultado expone en una mesa cientos de bichitos virtuales que corren atravesando cubos de cristal. “Voluminosidad-palabra admirable que conjuga dos estados normalmente contradictorios de la visión, el volumen táctil o construido y la luminosidad óptica imposible de circunscribir. Las imágenes ya son siempre lugares. No aparecen sino como paradojas en acto en que las coordenadas espaciales se desgarran..”, reproduce un escrito de Georges Didi Huberman citado por Parsons. La obra es una investigación en arte y tecnología sobre sistema de proyección de luz sobre objetos interactivos, que según su autor “dan la posibilidad de desarrollar la creatividad y el conocimiento incorporando conceptos de sistemas dinámicos conmplejos dentro de situaciones físicas y entornos lúdicos”.

El aporte rosarino

Una de las obras se diferencia del resto, no por ser local, ni más sofisticada (todo lo contrario). Se trata del proyecto colaborativo Compartiendo Capital de los artistas plásticos rosarinos Inne Martino y Fabricio Cavazza. En la entrada del espacio de la muestra se pueden observar sus carteles en chapa, madera y pintura. Una intervención algo rústica para este tipo de muestra, se podrá pensar. Se trata simplemente de cartelería publicitaria, que invita a ingresar en www.compartiendocapital.org.ar, un mundo de intervenciones estéticas e información compartida. Pasen y vean con un click.

“Trilnick nos convocó para participar en la muestra sin conocernos pero sabiendo que no tenemos obras con dispositivos electrónicos para presentar”, recuerda Cavazza. El curador se interesó en este proyecto ya que comparte la idea de intercambio libre de la exposición, que se basa en convocar a gente interesada en aprender o compartir su conocimiento, para crecer como artistas y como comunidad.

Fabricio Cavazza cuenta sobre sus orígenes: “Seis años atrás estábamos fascinados al enterarnos de cómo se construye el software libre de modo colaborativo. Se nos ocurrió trasladar esta dinámica de producción al campo de las artes visuales y ver cómo funciona”. En 2005 hicieron un website llamada Pinehole copyleft cámera donde cualquiera podía ingresar, descargar los planos y construir su prototipo. Se ofrecía con las características de un producto comercial, pero sin fines de lucro.

“Tras ver los resultados de muchos artistas que respondieron, en 2006 armamos Compartiendo Capital con un portal en la Web como soporte. Los encuentros iban variando de locaciones según las necesidades, como en El Levante, el Centro Cultural Parque de España y Planeta X. Así Compartiendo Capital se constituyó como nave nodriza de un conjunto de iniciativas, nosotros dos sosteniendo la plataforma, y con la colaboración de diversas personas como ingenieron electrónicos, arquitectos, comunicadores sociales”, recuerda Inne Martino.

Un emprendimiento que realizan actualmente es “Anda (proyecto de saneamiento urbano para Rosario)”, que consiste en recuperar la técnica tradicional de las baldosas calcáreas (de cemento coloreado), que se usaban hace 50 años en las casas de la ciudad. La intención es vincular a artistas jóvenes con personas mayores que conservan este oficio en vías de extinción, con el fin de cubrir los espacios de baldosas faltantes en la vía pública. En el website documentarán todo el proceso de construcción con un instructivo para que cualquier persona pueda descargarlo y hacerlo en su casa.

Martino y Cavazza han dictado talleres en escuelas y facultades de Arte de otros países como España, Uruguay y recientemente Perú. Para seguir haciendo camino, su próximo destino será Bruselas. Pero la base de Compartiendo Capital es Rosario.

Del copyright al copyleft
“En la Historia del Arte hay una operatoria capitalista que lo puso en un lugar de objeto caro y noble”, explica Trilnick, y desarrolla: “Es una operatoria ideológico-política, como también lo es de nuestra parte hacer una muestra con celulares y radios, que son de uso social. De hecho todos estos artistas son partidarios de compartir la información, la idea del software libre. Lo que nos interesa es que la sociedad no consuma la información pasivamente, sino que con las mismas herramientas tecnológicas produzca, programe y genere contenidos. La muestra va teniendo cambios en el camino por decisión de los artistas, y cada obra se modifica cual naturaleza viva que va mutando”.

Según Cavazza y Martino, la condición es que una vez que se usa una información para producir, se respeta el código de Copyleft (término usado en oposición al Copyright, que connota el derecho a copiar por decisión del autor), garantizando que otras personas lo puedan seguir utilizando. Ésto no significa que se pierda de vista quién es el autor. Para desarrollar un poco, hay diversos grados de libertad de copiado. Fabricio explica: “Creative Commons es una serie de posibilidades diferentes entre el copyleft y el copyright. Podés ceder el derecho de copia y no el de comercialización, permitir obras derivadas o no, decidir distintos grados de intercambio y distribución”. Martino agrega que “la información ha ido circulando a lo largo de los siglos ya que así se enseña la cultura, y la movida del copyright viene a coartar esto por intereses de las productoras y editoriales, mientras que los artistas/autores lo que más anhelan es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible”.

Ésta muestra colectiva es como un gran cuerpo en constante cambio y movimiento, que culminará en dos o tres años con unos 100 artistas de varios países de la región. Hay como una impronta virósica, de contagio, que se parece a esto de las nuevas tecnologías, cada vez mas sociales, mas accesibles. Es un incentivo a que los artistas se animen a meter mano en la tecnología”, finaliza Trilnick con una sonrisa de incógnita.


*Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente, según la Real Academia Española.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 81 - Julio de 2011