29 agosto 2011

La larga espera de Penelope


Entrevista a Noam Shalit, padre del soldado secuestrado Gilad Shalit, en la carpa donde prácticamente vive con su familia en Jerusalem esperando el regreso de su hijo. Encuentro con la esperanza y la impotencia.

Caminando por King George me acerqué a las instalaciones de la Avenida Menajem Begin de Jerusalem. Carteles pintados en colores por niños, amigos, familiares e incluso desconocidos, pero que se manifiestan todos los días en la carpa improvisada porque quieren que el soldado del Ejército de Defensa de Israel, Gilad Shalit, vuelva a su casa.

Es compleja la situación que atañe a una negociación que cumpla con este deseo colectivo y masificado en la sociedad israelí. Más allá de un circo mediático que envuelve este tipo de situaciones, y más allá de los intereses políticos por detrás (que son y serán un interrogante), hay un hombre y una mujer que hace cuatro años tienen a su hijo en una situación de “desaparecido”. Se supone que está vivo por las pruebas dadas en un video hace un año, pero no se sabe exactamente dónde está ni cuál será su destino. No es un soldado muerto en combate, ni un joven que decidió irse de casa. Es una situación que tampoco es nueva en Israel, ya que lamentablemente el terrorismo ya es habitué de estas prácticas macabras, casi siempre sin un final feliz.

Cintas amarillas, stickers, camisetas que recuerdan que “Gilad todavía vive”. Carteles que avisan a los transeúntes que “Gilad jofshí nolad” (nació libre), y muchas sillas, una de las cuales es la silla de Guilad, tiene una remera suya, revistas suyas, y una caja llena de cartas para él. Amigos y desconocidos se acercan, saludan a Noam y Aviva, padres de Gilad, y les brindan un momento más ameno. Un minuto de pequeña satisfacción al estrechar una mano, traer un diario, hacer un café, recordarles que están vivos en la espera, como si la vida continuara para ellos.

Fuera de las rotativas, Noam es un hombre caucásico, payo, de estatura normal, ojos claros y que parece de buen temperamento. Es un marido, un padre, es muchas cosas además de un hombre público. Me dice que prefiere hablar en hebreo, pero nos entendemos mejor en inglés. Nos sentamos entre toda esa gente que los visita, una mesita con una maceta colorida en el medio, e improvisamos una charla que de a poco me adentra en las entrañas de ese sentimiento de humanidad: la impotencia.

Piedra Libre: En América Latina la sociedad sufre muchos secuestros de los grupos guerrilleros y la delincuencia común ¿Qué podrías decirles a los latinoamericanos que padecen este flagelo similar al de tu familia?

Noam Shalit: -He escuchado de los secuestros políticos de la guerrilla, como el de Ingrid Betancourt en Colombia. Está muy mal. Cada acción terrorista de secuestro, sea de soldados o civiles, niños o adultos, es obviamente un crimen de guerra. Secuestrar, negociar, tener rehenes para extorsión son crímenes mundiales que deberían ser condenados por la comunidad internacional.

PL: Recientemente 15 parlamentos latinoamericanos publicaron una resolución para apoyar el pedido de liberación de su hijo. Se juntaron 500.000 firmas para este propósito, bajo el pedido de la ONG “AM ISRAEL”, con base en Brasil ¿Qué opina de esto?

Shalit: -Es importante que los Gobiernos de todo el mundo se sumen a nuestra causa. También en Latinoamérica la mayoría de las comunidades judías han hecho manifestaciones pidiendo liberar a Gilad. Recuerdo algunas en San Pablo, Santo Domingo, Quito, Bogotá, Asunción, Medellín, etc.

Además, a pesar de que España tiene un alto grado de antisemitismo, organizamos en octubre una marcha en Barcelona que tuvo mucho éxito, donde las comunidades judías españolas participaron, incluso católicos que apoyaban la causa. Hubo miles de personas. Yoel (el hermano de Gilad) participó y contó la historia de Gilad a muchos españoles que desconocían, y fue también a hablar en universidades, escuelas y kehilot.



“Los latinoamericanos que viven en Israel también deben preocuparse por que su gobierno no es capaz de recuperar un soldado secuestrado. Es un problema de todos.”




PL: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar esta realidad terrible que le tocó a Gilad?

Shalit: -Las decisiones las toma el gobierno desde Jerusalem, no hay algo que se pueda hacer para cambiar la situación. Pero apoyar la causa para condenar los crímenes de guerra debería ser un trabajo de los ciudadanos de todas partes del mundo, para que los gobiernos no sigan haciendo lo que ellos quieren. Sea desde Sudamérica, Europa, Asia o África.

Esperamos que muchos países se unan a la lucha, e invitamos a los latinoamericanos a sumarse. Me parece que las manifestaciones concientizan a la gente en todas partes, y eso es extraordinario.

PL: ¿Qué podrías decirle a los latinos que tienen o tendrán a sus hijos realizando el servicio del Ejército de Israel?

Shalit: -Que deberían preocuparse por el hecho de que el Gobierno de Israel no es capaz de recuperar un soldado que fue enviado a una misión, y que no es la primera vez. Es un problema de todos.

PL: ¿Piensas que el gobierno de Netanyahu traerá a Gilad a casa?

Shalit: -No lo creo. No lo hizo en estos cuatro años y ya no creemos que lo haga. Solo tenemos fe en nosotros mismos.

PL: ¿Tal vez un gobierno a futuro lo traiga?

Shalit: -No estamos esperando otro gobierno que arregle las cosas.

PL: ¿Cómo es el hogar sin Gilad?

Shalit: -Por supuesto que muy triste, muy difícil y vacío. Nos sentimos acompañados por los jóvenes que se voluntarizan por la causa, algunos de ellos no conocen a Gilad. Muchos ciudadanos se acercan para darnos su apoyo. Hay quienes se avergüenzan del gobierno que no es capaz de traer de vuelta un soldado que está muy cerca de la frontera que gobierna.

La militancia y la espera

Un voluntario llamado Ohad me cuenta que participó de la manifestación que hubo en Barcelona, donde una gran convocatoria de judíos y cristianos levantaron panfletos para liberar a Gilad, y miles de españoles ese día se enteraron de este secuestro.

Ohad no conocía a Gilad Shalit antes de ser capturado, pero cuando supo que cumplía años el mismo día que él, hace cuatro años, decidió no festejar más cada aniversario hasta que Guilad vuelva a su casa.

Mientras hablo con su marido, la madre de sus tres hijos, Aviva teje. Teje como muchas madres que esperan impacientes que su hijo vuelva vivo del ejército, pero es más complicado que el suyo lo haga. Teje como Penélope, que como lo cuenta la mitología griega, no se rinde y desteje de noche lo que tejió durante el día para no terminar su chalina, y para que no llegue el fin de su vida antes que Ulises regrese y su reino y su amor sean arrebatados. Ulises finalmente volvió. Espero que Gilad vuelva a su casa con vida como Ulises, y que vuelva la paz sobre estas tierras.

Contra viento y marea


La carpa de protesta de la familia Shalit fue violentada el pasado jueves 28 de octubre por vándalos que no han sido identificados. Allí fue destruida la figura tamaño real de Guilad Shalit, que estaba dentro de una jaula de madera, también hecha trizas. Varios carteles fueron robados y la carpa debió ser inspeccionada por la policía de Jerusalém.

La familia del soldado secuestrado llamó “cobardes” a los autores que no se dieron a conocer, y junto a los voluntarios ya terminaron de construir otra carpa, que aseguran “se mantendrá en el predio hasta que lo liberen”. Ante el lamentable acto vandálico, Noam Shalit declaró: “Es doloroso que en nuestra sociedad haya gente capaz de hacer semejante cosa y sin dar la cara”. Todavía no se encontraron responsables.

Entrevista realizada en Octubre de 2010 para Piedra Libre Revista Latinoamericana

02 agosto 2011

Submundo de una seccional de policía


Si alguna vez pensaron que el trabajo de cadete policial o personal administrativo de las fuerzas azules es rutinario o apático, están a tiempo de descubrir que están completamente errados. ¿Quién no ha subestimado alguna vez a los oficiales que prestan sus servicios públicos, poniendo el cuerpo y la vida, para brindar seguridad a la sociedad toda?

La producción “Bésame Mucho” de Romina Mazzadi Arro, basada en la homónima obra del dramaturgo Javier Daulte trajo a la ciudad de Rosario una versión de este submundo de uniformados con buenas intenciones, sumergiendo al espectador de principio a fin en un oscuro universo donde se confunde el amor con la pasión perversa y el compañerismo con la más cruel de las competencias.

Este historia que contiene un lenguaje típico del policial negro, no se queda con sus estructuras determinadas sobre el misterio de un asesinato y el engaño de una femme fatal, sus cpomponentes indiscutibles. El guión como así su interpretación contienen una carga importante de humor, entremezclado del estilo absurdo y la ironía, como la parte más oscura de la condición humana.

La amistad se pone en juego, el amor no tiene cabida (aunque ambos hayan tenido su oportunidad en un comienzo) y la realidad es una versión volátil de la trama, donde una oficial desaparece misteriosamente y las sospechas en el ámbito laboral abren juego a la búsqueda de la verdad. La filosofía o el meollo de la cuestión se basa en las palabras que cita la presentación de la obra Bésame Mucho, donde “toda voluntad colectiva del bien hace el mal" de Alan Badiou. Las conclusiones sobre cualquier semejanza con la realidad local son del espectador.

Luego de las presentaciones a sala llena en el CET durante dos meses seguidos, bajo la dirección de una reconocida dramaturga y con nueve actores en escena, Besame Mucho se presenta todos los jueves de agosto a las 22hs, en el Teatro La Escalera (9 de julio 324), para continuar interpelando al público a que conozca los intersticios de la perversión, la ambición y la corrupción en su versión más pasional.

Ésta obra cuenta con el subsidio del Instituto Nacional del Teatro, y surge a partir de la Clínica de Producción de Espectáculos que dicta Romina Mazzadi Arro. La reserva de entradas se puede conseguir al 153088990 o vía mail a petersbarbara2@yahoo.com.ar. Y haciendo click aquí hay un adelanto de la obra para matar la curiosidad.