Bienvenidos a mi microespacio oceánico. Aquí las ideas son moléculas de oxigeno entre los peces y las mareas
27 julio 2012
Un día en la vida de Gabo
Era un nuevo día en Cartagena de Indias con la frescura de la energía vital que se renueva para los trabajadores y estudiantes, con los primeros rayos de luz que ilumina las playas del turismo, y con la promesa de que sería otro día de calor tropical intolerable para los casi ocho mil visitantes de protocolo, medios y comitivas gubernamentales en la Cumbre de las Américas. Su semblante de altanera la postulaba cual ciudad turística pero ésta guardaba en sus suelos húmedos y en sus arboledas la sangre derramada hasta hacía un siglo y desde el origen de su existencia.
La ciudad del descanso y el exotismo latino guardaba también sus historias de astilleros, de marinos y obreros portuarios con sus ínfulas de macho latino que acostumbran a desahogar sus necesidades con alguna señorita sin nombre en un burdel. La ciudad de las murallas necesarias, heroicas, que la protegieron de las invasiones para ser hoy un cúmulo de islotes, casonas, carros y mototaxistas, rumbas y hoteles de lujo.
Un día nuevo y todavía fresco con la ayuda de los tilos en el patio de Gabriel parecía prometedor pues el pesimismo nunca fue para él un lugar de acceso fácil. Pero ese día había una pesadumbre, que no era calor ni humedad, que tampoco estaba dispuesta a abandonarlo tan fácilmente sólo por ser las cinco y media de la madrugada. En el balcón que mostraba generoso las costas y las callecitas de adoquín, el Gabo frunció el entrecejo. El olor del café de plantación bien nacional le llamó la atención, sobre todo porque eras extraño que Meche haya olvidado que su marido por la mañana tomaba una taza de té como dios manda.
Se calzó los zapatos con cierta molestia por el olvido de Meche mientras refunfuñaba maldiciones entredientes. “No te enojes por nimiedades chiquilín ¿no ves que tienes a tu lado a una mujer de oro puro? No dejes que las voces críticas, que siempre las hubo, te hagan olvidar todo lo que han recorrido juntos, siempre ella a tu lado en cada proyecto, sea en París, en Caracas, en Barcelona o en Bogotá. Recuerda que es una bien-aprendida y ha cumplido con tus altas expectativas de que se parezca a mí”, le susurró al oído con una voz dulce y melódica Tranquilina Iguarán. “No olvides que falta poco para que dejes este mundo, y que como te dije, en el próximo tendrás una vida desgraciada en materia de amores”. Ella siempre dando consejos, la abuela premonitoria que aún muerta, en realidad nunca lo dejó.
“Es que después de tantos años afincados en esta ciudad de perdición no comprendo cómo pudimos soportarlo, hacer de ésta un hogar, criar a Gonza y a Rodrigo, escribir tantas de mis obras. Ya no me reconozco, debe ser verdad ese rumor”, exclamó abatido de sólo pensarlo. Es que no hay lógica en habitar un lugar donde uno nunca se arraiga, mas allá de la idea eterna de que los kilómetros de distancia de una ciudad se miden en lo que se la invoca.
“La vida no es la que uno vive, sino la que recuerda, y cómo la recuerda para contarla ¡Ja! Qué trillado fui, es una mentira que quise creerme para no reconocer que he deambulado toda mi vida sin importar dónde mientras las musas me den una buena historia, y que mi verdadera vida fue en Aracataca hasta los ocho años. Es absurdo. Ahora que lo pienso, en mi pasión por la escritura he olvidado vivir!”. Una brisa marina se enredó en un rulo y le abrió la bata, un respiro a tanto agobio y calor.
Bajó las escaleras y oyó sonar el teléfono desde la cocina. “No atiendas Meche, es un periodista o algún amigo intentando constatar que hago preguntas genéricas porque no los reconozco”, gritó mientras descendía ya malhumorado. “Pero Gabo, tú también eres periodista, y a tus amigos los aprecias mucho como para perder la relación por un orgullo de viejo”. Tenía razón. Lo miró con sus ojos mágicos apoyada en la orilla de la mesada, donde ya estaba preparado el pan con la mermelada, y esa dulzura llegó fugazmente a su corazón. No tuvo otra opción que atender al llamado. Revolviendo la taza de ese café fuerte, mirándola indignado en reclamo del té de manzanilla, atendió y se dispuso a la conversación que se sucedería como cuando el actor se apresta a la concentración del guión segundos antes de salir a escena.
“Hermano colombiano, quiero que me hagas un favor, que sea por todos estos años de amistad”, la áspera y solemne voz del viejo Fidel suena con su canto que aun serio, no deja de ser tropical. “Bueno pues, amigo querido que grato escucharte, me alegra que sigas contando con mi servicio de compañero de aventuras. ¿En qué te puedo ayudar Fidel?”, responde sonriente y ganador, pues ha demostrado (a sí mismo y a los medios hispanoparlantes) que sí reconoce ciertas voces. “Tu sabes que yo no ando con vueltas, y que me gustan los desafíos, cuanto más peligrosos pueh’ mejor. Entonces quiero que no te duermas en los laureles y me des trabajo de editor como siempre, sabes que muero de ganas de leerte de nuevo”. El pedido lo desconcertó. Escribir sus memorias nuevamente, continuar como había declarado a viva voz y prometido al mundo “garcíamarqueano”. No supo qué decir.
Desde que su amigo de añares Plinio había desembuchado su bocota, sólo por un poco de atención de la prensa, no podía escribir sus memorias de vuelta. ¡Su amigo, de los más entrañables, desembuchando sobre su salud por un minuto de fama! Podría rememorar sus tiempos pasados, su entrañable Aracataca de la infancia, su miedo a la muerte, sus personajes, las revoluciones de los pueblos y las caídas de los dictadores.
Porque como dijo una vez el argentino compañero del movimiento literario más grande de Latinoamerica, “el escritor de ficciones profundas es en el fondo un antisocial, un rebelde, y por eso a menudo es compañero de ruta de los movimientos revolucionarios. Pero cuando las revoluciones triunfan, no es extraño que vuelva a ser un rebelde”. Eso es el Gabo, un rebelde, ahora devenido en antisocial, aunque en el fondo escribía para que lo quieran.
Según la crítica vampiresca de la prensa, ahora sólo era el mejor imitador de sí mismo, el más obstinado glosador de sus propios estereotipos ¿Para qué entonces seguir alimentando a las fieras con más palabreríos sobre su vida ya pasada? Ahora todo indicaba que tenía las horas contadas.
Observó su comedor con el café todavía intacto, ahora frío. Las paredes con el empapelado amarillo de flores rojas envolvían a la biblioteca de roble del tamaño de una de las paredes. La ventana ya traía la claridad de la mañana, y el tilo del patio se sacudía como desperezando un resabio de sueño. Parecía un día prometedor finalmente. Observó el Nobel como si fuera la primera vez, saboreó su logro, sonrió y se permitió un sentimiento de orgullo depositado en el pequeño objeto de algún metal no muy caro. Observó el portarretrato de un Gabo joven y guapo abrazado a su amigo fallecido Carlos Fuentes, quien lo había halagado tildándolo de “el autor más leído en español después de Cervantes por su buena escritura”, pero el remordimiento de no poder escribir sus recuerdos por miedo a no poder llenar o superar las expectativas de tantos era mas fuerte que todos esos logros juntos.
Miró detalladamente el diploma con la Orden de Honor que el presidente de Rusia le había otorgado, y se regocijó pensando en los soviéticos leyendo sus poesías en los trenes de Moscú. Pensó en el Centro Cultural que llevaba su nombre, la fundación Habeas que creó para defender a los presos políticos, la fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano, la escuela de cine de La Habana, los compromisos. “En París aprendí a prescindir de los compromisos políticos y a enfocarme en mi compromiso con la realidad”, balbuceó meditabundo. “¿Qué dices Gabito?”, soltó Mecha. “Sandeces de la edad Mercedes, no puedes culpar a un señor de ochenta y cinco años de pensar en voz alta”.
En realidad no hablaba del todo solo. Lo había visto, recostado en el sillón de gamuza lo miraba con cariño Eligio, el onceavo de sus hermanos. “Sin embargo fueron tus compromisos políticos los que te llevaron por el camino del periodismo, la investigación, el rescate de cubanos durante la mismísima revolución. Fueron los que me transmitiste, junto con los compromisos sociales, claro. Por eso seguí tus pasos, por eso escribí tu biografía hermano mío”. El Gabo soltó un lagrimón incontenible. “¿Por qué tuviste que irte tan pronto Eligio? eras necesario para esta Colombia corrupta, eras necesario para esta familia triste que llenabas de vida y dejaste vacía”. Eligio desapareció por la ventana al jardín.
Sentado con su café absurdo como si lo fuera a tomar siguió hablando por si su hermanito escuchaba desde afuera: “Hace ya cinco años regresé a la semilla por última vez, no es necesario hacerlo con la pluma. Recuerdo los niños sonrientes y las mariposas amarillas volando por las callezuelas. Para ellos, aracataqueños, fue el día glorioso en que sucedió algo allí, mientras para mí fue un viaje de despedida de mi entreñable Macondo. Me rodeaba de gente hermosa, fue uno de los días más felices entre Meche, mis hermanos, funcionarios, militares, músicos locales, y hasta una joven que era la reina de belleza de Bogotá. Era un sabor agridulce el de cada abrazo, cada espacio que exploraba, las plantaciones bananeras, las sierras nevadas en el horizonte, el ferrocarril en el que vinimos”.
Rememoró la casa de sus abuelos, e se espacio donde se sucedieron las familias Buendía, un hogar de ocho habitaciones sucesivas, con el corredor de las begonias donde se sentaban las mujeres de la familia, con los fantasmas que coexistían con los vivos, con los amores contrariados de sus padres, con su abuelo que ha matado a un hombre y no lo abandona la culpa. Esa era una casa embrujada ciertamente. “Con Vivir para contarla me quise desembrujar pero no lo logré, simplemente me convertí en un personaje mas".
De pie desde la entrada a la cocina lo observaba Mercedes con los ojos sorprendidos de ver al pobre viejo delirando solo, pero tenía a su vez una sonrisa de amor verdadero. Ella era Fermina Daza, reencontrando a su amor Florentino Ariza en los ojos de ese bigotudo arrugado que vivió a su lado más de cuarenta años.
28 noviembre 2011
Ser referente barrial hoy
por Hagar Blau Makaroff

En Rosario hay toda clase de referentes barriales, cada uno con su estilo de hacer política. Algunos son referentes religiosos, otros partidarios, los hay apartidarios y jóvenes, como también experimentados de organizaciones controversiales. Un claro ejemplo de este último es Eduardo Delmonte de la Corriente Clasista y Combativa, quien actualmente se encuentra procesado por su forma violenta de protesta.
Algunos de Los referentes religiosos son la Hermana Jordán, de una de las comunidades Tobas y el padre Eduardo Montaldo del barrio Ludueña (declarado personalidad distinguida por el Consejo Municipal). Montaldo es del mismo enclave de donde era el afamado referente Claudio “Pocho” Lepratti, asesinado durante las represalias de hace diez años atrás (diciembre de 2001). Tras su muerte, el jóven referente dejó su legado en la organización Casa de Pocho. Otro conocido referente fue Rubén Naranjo quien creó (entre otras cosas) la Asociación Chicos para ayudar a los niños pobres. Pero hay otros nombres menos conocidos, Ruperto Chara del barrio Toba de Travesía, Cristina Echague de Barrio Itatí, y tras ellos la lista es interminable.
Son dos estilos marcados de referentes los que abundan en la ciudad: la de grupos y la del referente particular. El primero se maneja de forma horizontal, como es el caso de Giros en Nuevo Alberdi, movimiento independiente que defiende su territorio con muchas herramientas, dada la cantidad de estudiantes universitarios que colaboran. El segundo caso es el clásico, que viene trabajando desde hace tiempo, antes con claros rasgos asistencialistas del peronismo neoliberal de los años '90 y ahora adaptados a nuevas reglas de juego. En el grupo Giros, Tomás Monteverde es uno de los referentes con mayor liderazgo, teniendo apenas veinticuatro años. Como ejemplo de referente particular, Fany Godoy es la líder mas prominente de República de la Sexta.
Relato de Fany Godoy de sus comienzos como referente
Según Tomás Monteverde, "no es que vino un aparato político y puso un referente en el barrio, es gente como yo que trata de resolver las necesidades de la gente. No importa si el referente es joven o grande, de clase media o baja. El problema es cuando no hay una construcción colectiva que le de el lugar, porque de ser así, el trabajo que hace se vuelve una ambición de poder personal o interés de un partido".
No hay modo de contabilizar a ciencia cierta la cantidad de referentes rosarinos, pero el ex colaborador universitario Lucas De la Torre estima entre doscientos y trescientos. Además de los barrios humildes, hay ciento cincuenta asentamientos irregulares, donde hay mínimo un referente por asentamiento. Algunos se vuelven referentes por situaciones coyunturales (inundaciones, desalojos, elecciones) y después no siguen ese rol, y otros cuando comienzan descubren un camino para tomarlo como un trabajo político.
Explicación sobre la función de un referente según Lucas de la Torre
“Cuando estaba en el barrio de la Siberia (República de la Sexta) formábamos una red de instituciones donde participaban referentes políticos y organizaciones de base, que se habían formado a partir de un corrimiento del Estado de las funciones básicas. La ampliación de los cordones de pobreza y una menor participación estatal en el barrio generó este tipo de presencia en el territorio de los referentes”, recuerda De la Torre
En los '90 se profundizó esta función del referente que es intermediario entre el Estado (que achicó sus funciones) y los barrios. Desde entonces su labor es de contención social desde adentro del barrio, satisfaciendo demandas coyunturales con planes sociales y alimentos (la copa de leche y los comedores comunitarios). Paralelamente surgen vivencias culturales de la mano de estos bienes y servicios, que surgen en los dispensarios, centros culturales, murgas y talleres que los referentes organizan. De esta forma el Estado dio un lugar de mayor relevancia a éstos para garantizar la tranquilidad social.
Una descripción de Tomás Monteverde sobre el trabajo que realiza en su grupo Giros.
Los referentes en la ciudad no sólo sienten la responsabilidad de conseguir el statu quo de su comunidad porque forman parte de ella, sino que también se toman ésto como un trabajo con horarios fijos. “Fue tan fuerte la herencia cultural de estos últimos quince o veinte años que hoy, teniendo un distrito municipal cercano o un centro de salud, la gente se acostumbra a acudir primero al referente”, indica Lucas de la Torre. Tres son las causas: saben dónde vive, resuelve los problemas y tiene contactos útiles.
El padre Montaldo con los jóvenes en su comedor de Ludueña
En cada barrio hay uno o dos referentes que se destacan y tienen contacto con las autoridades como los concejales o diputados. A pesar del cambio de rol de estos últimos años, los referentes han sabido adaptarse bien, ya que no tienen más administración de los bienes, pero sí se los toma en cuenta para las decisiones políticas aplicadas luego a su barrio, además de que pueden (si son del partido oficial en el gobierno) tener un puesto con mayor probabilidad que los apartidarios, según Fany Godoy.
En Rosario el referente debió modificar su rol asistencialista con el cambio de color político del gobierno, perdió el lugar de detentar bienes y dinero, y hoy está a cargo de conseguir respaldo en los vecinos para realizar cada política de cambio, como el Presupuesto Participativo. De diez años a la actualidad, el proceso de descentralización consiguió este cambio de rol en la mayoría de los referentes, ya que no existe más por parte del Estado Municipal la cobertura de las necesidades básicas a través del clientelismo de repartición de bolsones de comidas ni planes sociales con dinero en efectivo, sino que existen las tarjetas de ciudadanía. Por su parte continúa la política de planes sociales del Estado Nacional, hoy con la Asignación Universal por Hijo principalmente.
Canción escrita por León Gieco dedicada a Pocho Lepratti, referente de barrio Ludueña. Interpretación de Mercedes Sosa y Gustavo Cordera en el ámbum Cantora.
Ver Informe sobre el progreso de la investigación, conclusiones y fuentes

En Rosario hay toda clase de referentes barriales, cada uno con su estilo de hacer política. Algunos son referentes religiosos, otros partidarios, los hay apartidarios y jóvenes, como también experimentados de organizaciones controversiales. Un claro ejemplo de este último es Eduardo Delmonte de la Corriente Clasista y Combativa, quien actualmente se encuentra procesado por su forma violenta de protesta.
Algunos de Los referentes religiosos son la Hermana Jordán, de una de las comunidades Tobas y el padre Eduardo Montaldo del barrio Ludueña (declarado personalidad distinguida por el Consejo Municipal). Montaldo es del mismo enclave de donde era el afamado referente Claudio “Pocho” Lepratti, asesinado durante las represalias de hace diez años atrás (diciembre de 2001). Tras su muerte, el jóven referente dejó su legado en la organización Casa de Pocho. Otro conocido referente fue Rubén Naranjo quien creó (entre otras cosas) la Asociación Chicos para ayudar a los niños pobres. Pero hay otros nombres menos conocidos, Ruperto Chara del barrio Toba de Travesía, Cristina Echague de Barrio Itatí, y tras ellos la lista es interminable.
Son dos estilos marcados de referentes los que abundan en la ciudad: la de grupos y la del referente particular. El primero se maneja de forma horizontal, como es el caso de Giros en Nuevo Alberdi, movimiento independiente que defiende su territorio con muchas herramientas, dada la cantidad de estudiantes universitarios que colaboran. El segundo caso es el clásico, que viene trabajando desde hace tiempo, antes con claros rasgos asistencialistas del peronismo neoliberal de los años '90 y ahora adaptados a nuevas reglas de juego. En el grupo Giros, Tomás Monteverde es uno de los referentes con mayor liderazgo, teniendo apenas veinticuatro años. Como ejemplo de referente particular, Fany Godoy es la líder mas prominente de República de la Sexta.
Relato de Fany Godoy de sus comienzos como referente
Según Tomás Monteverde, "no es que vino un aparato político y puso un referente en el barrio, es gente como yo que trata de resolver las necesidades de la gente. No importa si el referente es joven o grande, de clase media o baja. El problema es cuando no hay una construcción colectiva que le de el lugar, porque de ser así, el trabajo que hace se vuelve una ambición de poder personal o interés de un partido".
No hay modo de contabilizar a ciencia cierta la cantidad de referentes rosarinos, pero el ex colaborador universitario Lucas De la Torre estima entre doscientos y trescientos. Además de los barrios humildes, hay ciento cincuenta asentamientos irregulares, donde hay mínimo un referente por asentamiento. Algunos se vuelven referentes por situaciones coyunturales (inundaciones, desalojos, elecciones) y después no siguen ese rol, y otros cuando comienzan descubren un camino para tomarlo como un trabajo político.
Explicación sobre la función de un referente según Lucas de la Torre
“Cuando estaba en el barrio de la Siberia (República de la Sexta) formábamos una red de instituciones donde participaban referentes políticos y organizaciones de base, que se habían formado a partir de un corrimiento del Estado de las funciones básicas. La ampliación de los cordones de pobreza y una menor participación estatal en el barrio generó este tipo de presencia en el territorio de los referentes”, recuerda De la Torre
En los '90 se profundizó esta función del referente que es intermediario entre el Estado (que achicó sus funciones) y los barrios. Desde entonces su labor es de contención social desde adentro del barrio, satisfaciendo demandas coyunturales con planes sociales y alimentos (la copa de leche y los comedores comunitarios). Paralelamente surgen vivencias culturales de la mano de estos bienes y servicios, que surgen en los dispensarios, centros culturales, murgas y talleres que los referentes organizan. De esta forma el Estado dio un lugar de mayor relevancia a éstos para garantizar la tranquilidad social.
Una descripción de Tomás Monteverde sobre el trabajo que realiza en su grupo Giros.
Los referentes en la ciudad no sólo sienten la responsabilidad de conseguir el statu quo de su comunidad porque forman parte de ella, sino que también se toman ésto como un trabajo con horarios fijos. “Fue tan fuerte la herencia cultural de estos últimos quince o veinte años que hoy, teniendo un distrito municipal cercano o un centro de salud, la gente se acostumbra a acudir primero al referente”, indica Lucas de la Torre. Tres son las causas: saben dónde vive, resuelve los problemas y tiene contactos útiles.
El padre Montaldo con los jóvenes en su comedor de Ludueña
En cada barrio hay uno o dos referentes que se destacan y tienen contacto con las autoridades como los concejales o diputados. A pesar del cambio de rol de estos últimos años, los referentes han sabido adaptarse bien, ya que no tienen más administración de los bienes, pero sí se los toma en cuenta para las decisiones políticas aplicadas luego a su barrio, además de que pueden (si son del partido oficial en el gobierno) tener un puesto con mayor probabilidad que los apartidarios, según Fany Godoy.
En Rosario el referente debió modificar su rol asistencialista con el cambio de color político del gobierno, perdió el lugar de detentar bienes y dinero, y hoy está a cargo de conseguir respaldo en los vecinos para realizar cada política de cambio, como el Presupuesto Participativo. De diez años a la actualidad, el proceso de descentralización consiguió este cambio de rol en la mayoría de los referentes, ya que no existe más por parte del Estado Municipal la cobertura de las necesidades básicas a través del clientelismo de repartición de bolsones de comidas ni planes sociales con dinero en efectivo, sino que existen las tarjetas de ciudadanía. Por su parte continúa la política de planes sociales del Estado Nacional, hoy con la Asignación Universal por Hijo principalmente.
Canción escrita por León Gieco dedicada a Pocho Lepratti, referente de barrio Ludueña. Interpretación de Mercedes Sosa y Gustavo Cordera en el ámbum Cantora.
Ver Informe sobre el progreso de la investigación, conclusiones y fuentes
17 octubre 2011
Cineastas en acción

Si se hace memoria a sólo cinco años para atrás, la realidad local era completamente diferente. Se contaba con concursos y subsidios pero eran pocos, restringidos y con menores inversiones. Eran muchas las realizaciones audiovisuales independientes, cada vez más, cuando la creación de un subsidio del Ministerio de Cultura provincial y otro del INCAA vinieron a subir las apuestas para que más realizadores compitan en el mercado audiovisual.
Se estima que hoy existen unas 100 productoras rosarinas de realización audiovisual. Los estrenos de cortos y largometrajes en cines y teatros locales ya son habituales. Jóvenes cineastas son premiados en concursos mundiales, y los festivales de cine como el Bafici y el Latinoamericano de Video (FLVR) tienen sede local desde hace tiempo. Se trata del work in progress de una profesión cada vez más reconocida que expresa a toda una ciudad en el vasto mundo del cine.
Producción propia
Los realizadores audiovisuales egresados de la Escuela Provincial de Cine y Televisión (EPCTV) y de la UAI son muchos, unos 400 hombres y mujeres de entre 22 y 60 años, la edad activa y eso se nota. Tienen muchos proyectos y la suficiente iniciativa como para llevarlos a cabo. Desde armar productoras con un grupo de compañeros hasta asociarse para establecer pautas de trabajo, pasando por colaboraciones con grandes directores, creación de películas premiadas en el mundo, comercialización a través de spots publicitarios y composición de programas para la televisión argentina.
La realizadora Sol Ortolochipi estrenó recientemente su primer película formalmente junto al también realizador Nicolás Valentini, en un evento llamado “Cine D-GeneroS”. Lo llamaron así por la idea de diversidad en los géneros del cine que abordaron en sus cortos y mediometrajes, y por ser directores de los dos géneros (masculino y femenino). “Tanto Nico como yo, tenemos en común que estamos generando proyectos todo el tiempo y creemos que esa es la base. Nuestra idea es seguir generando estos espacios porque creemos que es necesario cambiar ciertas cosas de nuestro sistema local”, explica la joven cineasta.
El realizador rosarino Javier Mateucci analiza: “Lo que está ocurriendo desde hace cinco o seis años es que a una corta edad y con poca experiencia, un realizador audiovisual puede comenzar a posicionarse en el mercado nacional y tener retribución económica, si hace un buen trabajo en equipo con una cámara y una computadora de buena calidad”. Según Sol Ortolochipi hay que empezar a ver la producción desde otro lado, cambiar la mentalidad de que “lo que viene de afuera es mejor”, ya que simplemente es igual: cineastas haciendo lo que aman y expresándolo desde el lenguaje audiovisual.
Para hacer “El Visitante”, Valentini ganó cuatro rollos de 32 milímetros por un concurso de la EPCTV. Fue una película con mucha dedicación a la fotografía y con planos estudiados. Ésta es una crítica al boom de la construcción, ya que hay un récord de construcción viviendas y la gente no tiene dinero para comprar o alquilar. Éste corto se proyectará durante el Festival Latinoamericano de Video (ver apartado).
Otro corto estrenado por Valentín fue “Eterno Desvelar”, que fue lo opuesto en este sentido, ya que fue desestructurado, y se filmó en formato digital, basado en un guión anterior y en un estilo de suspenso y paranormal. El mediometraje de Sol Ortolochipi en cambio es una historia realista aunque según ella “no deja de tener algo de realismo mágico”. La obra “Rotas” es sobre dos mujeres que tienen un quiebre en sus vidas y deben respetar sus tiempos para el amor.
Sol Ortolochipi tiene su productora llamada MOLOCO, que cuenta con un equipo de profesionales de la rama de la comunicación social, la fotografía, la realización audiovisual, el Marketing y la producción. Por su parte, Valentini también tiene productora: “Nos juntamos con Sebastián Villalba para armar la productora Tallo Films, lo llamamos así por los niveles de Tae Kwon Do, ya que antes era “Semilla”, y estamos en crecimiento, camino al árbol”.
Algo que sucede mucho es que no hay difusión económica de cortometrajes, por eso algunos realizadores se están uniendo para hacer un largometraje que tenga un hilo conductor de varios cortos dirigidos por varias personas, y producido por Javier Mateucci. En octubre próximo será el estreno de “Amor Amor Amor”, el primer largometraje que el realizador produce, dirigido por 9 realizadores a la vez.
En Rosario hay muchas productoras que hacen sus contenidos y luego los venden a los canales, como sucede con Telesur, Encuentro, Señal Santa Fe y Paka Paka. Las productoras se relacionan entre sí según van necesitando diversos servicios, ya que algunas se dedican más a la filmación, otras tienen actores, hay especializadas en iluminación, equipos de sonido, dedicadas a maquillaje y arte.
Las productoras de animación son una rama en auge a partir de la Escuela de Animación creada por la Cooperativa de Animadores. Cada vez son más los realizadores que utilizan el stop motion (fotos cuadro por cuadro), el dibujo y los programas de diseño digital para crear historias, como los programas televisivos “Cabeza de Ratón” y “Ojo de Pez” del CAR.
Recientemente las productoras Feedback y Linterna Mágica trabajaron en conjunto para realizar videoclips en estilo de cómics para los raperos estadounidenses Eminem y Lloyd Banks. Ambas productoras ya habían trabajado para empresas argentinas y extranjeras, y este trabajo surgió después de haber obtenido un premio Emmy con un spot publicitario.
¿Como se financia una productora? Las productoras no tienen sponsors, tienen ingresos al ser contratados para realizar una publicidad, un video institucional o un videoclip, o al ser premiadas en algún concurso o festival. Mateucci diferencia: “Los comerciales generan mucho ingreso, mientras que la producción de contenido es una inversión de la productora”. Según Valentini siempre se invierte en cada película, más allá del resultado final, y en general se recupera proyectando la película tres veces, vendiendo copias en DVD y ganando concursos.
Hay diferentes categorías de productoras: la de mayor categoría produce contenidos para comerciales de televisión y también contenidos artísticos. Éstas tienen estudio propio, editor, diseñadores gráficos, camarógrafos, todos contratados. Están las productoras intermedias que al ser contratadas para un proyecto comercial, se subcontrata a otra productora que preste otro servicio.
Las productoras más chicas son realizadores audiovisuales que tienen su estudio en un cuarto de su casa, con una computadora y una cámara, y experimentan en un proceso creativo. Éstas realizan películas, y en muchos casos compiten en festivales y concursos, con los que pueden generar una recuperación de sus inversiones. “En Rosario son alrededor de 400 técnicos en Realización Audiovisual egresados de la UAI y de EPCTV. Por lo que estimativamente hay unas 100 productoras locales, entre las de mayor y menor categoría”, calcula Mateucci.
Hasta la Universidad Nacional de Rosario está pensando en tener una productora audiovisual, de la mano del proyecto propuesto por el cineasta Héctor “Nene” Molina, quien recientemente asumió como vicedecano de la Facultad de Comunicación Social.
El cineasta Mario Piazza es un referente indiscutible del trabajo cinematográfico rosarino. Sus primeros cortos fueron en épocas de la última Dictadura Militar. Es docente en la EPCTV desde su creación en 1984. Desde hace diez años es conocido su gran aporte a los realizadores audiovisuales con su newsletter semanal “Cineastas Rosarinos” donde difunde la más variada información sobre el cine local.
Con la mirada lejana Piazza comenta: “En esta esquina (San Lorenzo y Corrientes) siento la influencia del sótano del cineasta Luis Bras, uno de los principales referentes de mi juventud que hacía animaciones artesanalmente con una cámara Super 8”.
Otro referente fue Haraldo Acosta, obrero de la costrucción que con sus ahorros se había comprado una filmadora con la que realizó un largometraje autobiográfico. “Eran ellos y un par más, se filmaba por una cuestión de vocación y militancia, y no se pensaba en comercio ni difusión. Ahora se ampliaron las posibilidades de forma paulatina, y hace unos años hizo una explosión en Rosario”, reflexiona Piazza, quien reconoce que el panorama actual es estimulante y “entusiasma pensar cómo sigue la cosa”.
Asociarse para unir fuerzas
Los jóvenes realizadores vieron que era necesario unirse para mejorar muchas cosas. Valentini cuenta que es miembro de la Asociación Rosarina de Documentalistas (Ardoc), que tiene un año de existencia, pero también está reuniéndose con los realizadores que hacen ficción para asociarse de la misma manera.
¿Para qué asociarse? Valentini analizó que la generación de la vuelta a la democracia dio una apertura a la realización local, ya que se creó la EPCTV y se comenzó a formalizar esto como profesión. “Pero hay cosas que no han cambiado desde aquel entonces hasta hoy, y para acceder a subsidios hay una postura de la resignación. Esto está cambiando, ya que las ultimas generaciones, tal vez más politizadas, estamos exigiendo cambios en los gobiernos. Y esto no se hace desde la individualidad, sino desde las asociaciones”, detalló.
Los realizadores de Ardoc y Aras (Asociación de Realizadores Audiovisuales de Santa Fe) quieren hacer una confederación para generar industrias culturales, trabajando para tener una ley provincial de realización audiovisual. En Misiones, Córdoba y Mendoza se hicieron proyectos de ley que se están tratando actualmente en sus respectivos poderes legislativos. “Hemos leído estos proyectos y queremos armar algo parecido, para poder regularizar los concursos provinciales, ya que no tienen continuidad y se hacen de manera aleatoria según la decisión del ministro de Cultura de turno”, opina Valentini.
Entre los objetivos de las asociaciones de realizadores está el de tener un estudio de grabación en tierras fiscales de la Municipalidad, como puede ser los galpones del CEC, que se alquilen y generen ingresos, como sucede en la ciudad de La Punta San Luís que tienen un estudio de nivel internacional.
Para Sol Ortolochipi “al asociarnos logramos informarnos más de ciertos temas que individualmente se nos escapan. Ésta asociación que estamos armando nos va a favorecer a todos, ya que esta abierta para todos los realizadores que estén interesados”.
Javier Mateucci contó sobre el sistema de ganancias: “Santa Fe junto con Córdoba son las dos provincias, fuera de Buenos Aires, que más público va al cine, y un porcentaje de la entrada (3%) sale anualmente hacia el INCAA: son unos 3 millones y medio de pesos anuales que deberían volver para realizaciones provinciales. En cambio vuelven en dos cuotas de180 mil pesos por año. Es muy poco para la cantidad de producciones que hay en la región”.
Políticas de Estado
A nivel provincial y nacional hay políticas de estímulo como concursos, convocatorias, subsidios, y la nueva Ley de Medios con la apertura de nuevos canales. El INCAA tiene concursos federales de televisión, donde se compite por nodos regionales, y las provincias pueden competir, cuando antes todo quedaba en Buenos Aires.
El cineasta Valentini detalló que el Gobierno Nacional está otorgando subsidios la para colocación de antenas en todas las provincias, y también para la formación, investigación y creación de contenidos audiovisuales por región. “En el Litoral el polo está en Entre Ríos, mientras Rosario y Santa Fe somos nodos de ese polo que podemos reclamar ese subsidio. En Rosario tengo entendido que el subsidio se otorgó a la UNR, y hasta ahora no se abrió juego a la comunidad local. Estamos organizando una reunión para preguntar cómo podemos participar de ese subsidio”, agregó.
En opinión de Javier Mateucci, los concursos provinciales y nacionales permiten que uno pueda presentarse a concursar sin trayectoria previa. Cuenta que “antes era necesario tener antecedentes de mínimo dos películas para poder acceder al concurso “Raymundo Gleyzer” del INCAA para jóvenes realizadores sin antecedentes. Este concurso es por regiones, la nuestra es Santa Fe-Córdoba-Entre Ríos”.
Un ejemplo de oportunidades estatales exitosas fue el realizador santafesino Iván Font, quien con sólo 25 años hizo su segunda película “Los Labios”, Con el fomento de la Provincia y también ganó un premio en el INCAA de 700 mil pesos para filmarla, y luego ganó un premio en Cannes. Otro ganador del concurso provincial fue el rosarino Diego Castro de 30 años, quien rodó su segunda película llamada “8:05” con los 25 mil pesos ganados en el concurso provincial y llevó su película al Festival de Locarno (Suiza). Nunca antes en la historia del cine de Santa Fe hubo incentivos de esta magnitud. Mateucci cuenta que se premió unos 39 proyectos con más de un millón de pesos, y antes habían subsidios pero nunca tan altos ni con tantos premiados.
En palabras de Piazza, “la suma de tecnología y democracia favorecieron la evolución positiva, aunque no de forma inmediata, sino como la misma democracia, fueron madurando. Fue recién en 2008 que la Provincia convocó a su primer concurso de realizadores audiovisuales con una suma sustancial para subsidios. Es un reconocimiento del Estado a la labor y a la necesidad de producir”.
Cuna de películas
Cada vez más directores están rodando en Rosario, como Daniel Burman hizo en julio pasado. Contratan servicios de productoras locales con técnicos y actores, y traen sus equipos. “Les conviene porque hay diferentes locaciones en un perímetro cercano, y como el tiempo es dinero, y Rosario es mas barato que Buenos Aires cortar calles, el hospedaje, el estacionamiento, el alquiler, cada vez se elige más venir a filmar en Rosario”.
Las películas más destacadas que eligieron Rosario para su grabación fueron “”Rosarigasinos” y “Cuestión de Principios” de Rodrigo Grande, “De quién es el portaligas” de Fito Paez y “La suerte en tus manos” de Daniel Burman (próxima a estrenar), entre otras aún anteriores.
15 septiembre 2011
La primavera árabe es un choque de civilizaciones

Desde el 19 de diciembre de 2010 se escribe un capítulo nuevo en la historia de la civilización. Ese día un jóven tunecino en estado de desesperación decidió prenderse fuego. Hasta ahí llegó su tolerancia. Después fue una lluvia de protestas, o debo decir una llamarada. Fueron muchos otros jóvenes algerianos y egipcios los que siguieron esa modalidad de protesta.
Pedían: comida, trabajo, vivienda, constitucionalidad, derechos, juicio y cárcel a sus reyes que ostentaron durante décadas con el dinero del pueblo, libertad de expresión, entre otras cosas. Algunos perderon sus vidas, y eso fue suficiente para conscientizar a millones de otros jóvenes. Fue una llamarada devastadora que no perdonó gobierno, una reacción virósica, que se contagió a través de un soporte que fue protagonista: la web.
19 diciembre 2010, se prende fuego y muere Mohamed Bouazizi en Túnez. 7 enero 2011, protesta reprimida por policías en reclamo de comida y desempleo en Algeria, la primera ya con víctimas fatales (luego todas se cobrarán vidas). 9 enero, protestas reprimidas en varias ciudades de Túnez. 13 enero, se prende fuego y muere en Algeria un segundo jóven por no tener trabajo ni casa. 17 enero, un tercer jóven se incinera, y no muere, frente al Parlamento de Egipto. 23 enero, activistas yemenitas arrestados en manifestaciones.
25 enero, cientos de sunitas protestan en Líbano contra el grupo terrorista Hezbollá que derrocó al Primer Ministro Saad Hariri. El mismo día en Egipto una protesta masiva pide la renuncia de su presidente Hosni Mubarak, a lo cual respondió arrestando periodistas, cerrando Twitter en su país, entre otras redes y líneas de celulares. 26 enero, el hacker “Anonymous” amenazó a Mubarak de un ciberataque si no frena la censura.
27 enero, cientos de yemenitas piden la renuncia a su presidente Alí Abdullah Saleh. 28 enero, se suman Gaza y Jordania a las protestas. 11 febrero, renuncia Mubarak dejando al Ejército Egipcio a cargo del gobierno. 14 febrero, se suman jóvenes de Irán y Bahrein a las manifestaciones. Cientos de estas protestas son reprimidas por las fuerzas estatales en Libia y Marruecos. Arabia Saudí prohíbe manifestaciones, pero los jóvenes sauditas se suman igual. 25 febrero protestan por primera vez jóvenes de Irak. La lista sigue hasta hoy, la historia se sigue escribiendo.
La causa. Los jóvenes árabes se concientizaron de que ellos, como el resto de los pueblos, tienen Derechos Humanos a una vivienda, un trabajo digno, educación formal y una legislación que los haga valer. Nunca antes lo supieron. Hasta ahora. Fue uno de los primeros protestantes de Egipto, un empleado de Google, quien convocó y masificó la protesta en su país. Y los estudiantes universitarios, afortunados entre miles de estudiar en otros países ya lo venían diciendo.
Cómo sucedió. la llave maestra que abrió todas las puertas a la juventud árabe para conocer este nuevo estilo de sociedad: Internet. El acceso a la red de redes mostró a los jóvenes árabes otros mundos posibles. A través de redes sociales como Facebook y Twitter que se convocaron las manifestaciones egipcias, hackers como Anonymous y websites de denuncias políticas como WikiLeaks fueron las que metieron presión y denuncia a los gobiernos. Y fueron estos mismos sitios los que permitieron al resto del mundo conocer el levantamiento, la primavera árabe, que produjo las destituciones de los presidentes y reyes, escapes a otros países, enjuiciamientos, etc.
Para tener un gobierno constitucional es indefectiblemente un choque con etnias de linaje histórico. No más enriquecimientos, no más crímenes de Lesa Humanidad, juicios sin jueces, dinastías millonarias, no más Gaddaffi (Libia), Mubarak (Egipto), Ben Ali (Túnes), Abdulla Saleh (Yemen) dijeron. Fue necesario el choque de civilizaciones en cada uno de esos países.
A lo dicho, cabe aclarar que los Derechos Humanos son para todos los hombres y mujeres por igual, a diferencia de los derechos islámicos ancestrales, conocida su fama machista. Para que la fama no sea sin sustento, aclaro: en las sociedades árabes la mujer es de propiedad de su marido o su padre, es un bien negociable para con otra familia, sólo debe permanecer descubierta de su burka frente a su marido, no tiene permitido estudiar el corán, no puede mirar a los ojos a ningún hombre, debe caminar detrás de su marido, debe dedicarse a la crianza de sus hijos, y en su mayoría comparte marido con otras mujeres.
La Globalización se fue expandiendo con el tiempo a través de la industrialización, luego el comercio, y ahora la tecnología en cientos de países que hasta ahora vivían “fuera de la historia occidental”. Gracias al comercio del turismo, las guerras y sobre todo el petróleo, los países árabes no fueron la excepción a la regla. Es ahora la misma globalización la que produce en Oriente Medio un quiebre social al necesitar adaptarse a las reglas y costumbres de la sociedad capitalista globalizada.
Así las cosas, a diez meses del primer hombre que dijo basta y encendió la llama, falta mucho por construír todavía. Es inminente La necesidad de que todos los Estados y sus pueblos acepten que los Derechos Humanos son Universales e Inalienables. Para llegar a una síntesis superadora, reversionando a Hegel, es necesario un choque de tesis primaria y antítesis nueva. Ojalá el resultado sean nuevos Estados democráticos, autónomos, constitucionales y pluralistas.
El único redactor vivo actualmente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Stephen Hessel, explica en su libro Indígnate: “Cuando algo te indigna, como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia una mayor justicia, mayor libertad, pero no esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero. Esos derechos, cuyo programa recoge la Declaración Universal de 1948, son universales. Si se encuentran con alguien que no se beneficia de ellos, ayúdenlo a conquistarlos.
Por todo esto, mas allá de disidencias con las reglas macroeconómicas, comerciales, ideológicas y religiosas, pensar en una sociedad global que pretende garantizar derechos estatales a todos los sujetos es un progreso, e inevitablemente conlleva un choque de civilizaciones, donde los jóvenes son los protagonistas del cambio.
29 agosto 2011
La larga espera de Penelope
Entrevista a Noam Shalit, padre del soldado secuestrado Gilad Shalit, en la carpa donde prácticamente vive con su familia en Jerusalem esperando el regreso de su hijo. Encuentro con la esperanza y la impotencia.
Caminando por King George me acerqué a las instalaciones de la Avenida Menajem Begin de Jerusalem. Carteles pintados en colores por niños, amigos, familiares e incluso desconocidos, pero que se manifiestan todos los días en la carpa improvisada porque quieren que el soldado del Ejército de Defensa de Israel, Gilad Shalit, vuelva a su casa.
Es compleja la situación que atañe a una negociación que cumpla con este deseo colectivo y masificado en la sociedad israelí. Más allá de un circo mediático que envuelve este tipo de situaciones, y más allá de los intereses políticos por detrás (que son y serán un interrogante), hay un hombre y una mujer que hace cuatro años tienen a su hijo en una situación de “desaparecido”. Se supone que está vivo por las pruebas dadas en un video hace un año, pero no se sabe exactamente dónde está ni cuál será su destino. No es un soldado muerto en combate, ni un joven que decidió irse de casa. Es una situación que tampoco es nueva en Israel, ya que lamentablemente el terrorismo ya es habitué de estas prácticas macabras, casi siempre sin un final feliz.
Cintas amarillas, stickers, camisetas que recuerdan que “Gilad todavía vive”. Carteles que avisan a los transeúntes que “Gilad jofshí nolad” (nació libre), y muchas sillas, una de las cuales es la silla de Guilad, tiene una remera suya, revistas suyas, y una caja llena de cartas para él. Amigos y desconocidos se acercan, saludan a Noam y Aviva, padres de Gilad, y les brindan un momento más ameno. Un minuto de pequeña satisfacción al estrechar una mano, traer un diario, hacer un café, recordarles que están vivos en la espera, como si la vida continuara para ellos.
Fuera de las rotativas, Noam es un hombre caucásico, payo, de estatura normal, ojos claros y que parece de buen temperamento. Es un marido, un padre, es muchas cosas además de un hombre público. Me dice que prefiere hablar en hebreo, pero nos entendemos mejor en inglés. Nos sentamos entre toda esa gente que los visita, una mesita con una maceta colorida en el medio, e improvisamos una charla que de a poco me adentra en las entrañas de ese sentimiento de humanidad: la impotencia.
Piedra Libre: En América Latina la sociedad sufre muchos secuestros de los grupos guerrilleros y la delincuencia común ¿Qué podrías decirles a los latinoamericanos que padecen este flagelo similar al de tu familia?
Noam Shalit: -He escuchado de los secuestros políticos de la guerrilla, como el de Ingrid Betancourt en Colombia. Está muy mal. Cada acción terrorista de secuestro, sea de soldados o civiles, niños o adultos, es obviamente un crimen de guerra. Secuestrar, negociar, tener rehenes para extorsión son crímenes mundiales que deberían ser condenados por la comunidad internacional.
PL: Recientemente 15 parlamentos latinoamericanos publicaron una resolución para apoyar el pedido de liberación de su hijo. Se juntaron 500.000 firmas para este propósito, bajo el pedido de la ONG “AM ISRAEL”, con base en Brasil ¿Qué opina de esto?
Shalit: -Es importante que los Gobiernos de todo el mundo se sumen a nuestra causa. También en Latinoamérica la mayoría de las comunidades judías han hecho manifestaciones pidiendo liberar a Gilad. Recuerdo algunas en San Pablo, Santo Domingo, Quito, Bogotá, Asunción, Medellín, etc.
Además, a pesar de que España tiene un alto grado de antisemitismo, organizamos en octubre una marcha en Barcelona que tuvo mucho éxito, donde las comunidades judías españolas participaron, incluso católicos que apoyaban la causa. Hubo miles de personas. Yoel (el hermano de Gilad) participó y contó la historia de Gilad a muchos españoles que desconocían, y fue también a hablar en universidades, escuelas y kehilot.
“Los latinoamericanos que viven en Israel también deben preocuparse por que su gobierno no es capaz de recuperar un soldado secuestrado. Es un problema de todos.”
PL: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar esta realidad terrible que le tocó a Gilad?
Shalit: -Las decisiones las toma el gobierno desde Jerusalem, no hay algo que se pueda hacer para cambiar la situación. Pero apoyar la causa para condenar los crímenes de guerra debería ser un trabajo de los ciudadanos de todas partes del mundo, para que los gobiernos no sigan haciendo lo que ellos quieren. Sea desde Sudamérica, Europa, Asia o África.
Esperamos que muchos países se unan a la lucha, e invitamos a los latinoamericanos a sumarse. Me parece que las manifestaciones concientizan a la gente en todas partes, y eso es extraordinario.
PL: ¿Qué podrías decirle a los latinos que tienen o tendrán a sus hijos realizando el servicio del Ejército de Israel?
Shalit: -Que deberían preocuparse por el hecho de que el Gobierno de Israel no es capaz de recuperar un soldado que fue enviado a una misión, y que no es la primera vez. Es un problema de todos.
PL: ¿Piensas que el gobierno de Netanyahu traerá a Gilad a casa?
Shalit: -No lo creo. No lo hizo en estos cuatro años y ya no creemos que lo haga. Solo tenemos fe en nosotros mismos.
PL: ¿Tal vez un gobierno a futuro lo traiga?
Shalit: -No estamos esperando otro gobierno que arregle las cosas.
PL: ¿Cómo es el hogar sin Gilad?
Shalit: -Por supuesto que muy triste, muy difícil y vacío. Nos sentimos acompañados por los jóvenes que se voluntarizan por la causa, algunos de ellos no conocen a Gilad. Muchos ciudadanos se acercan para darnos su apoyo. Hay quienes se avergüenzan del gobierno que no es capaz de traer de vuelta un soldado que está muy cerca de la frontera que gobierna.
La militancia y la espera
Un voluntario llamado Ohad me cuenta que participó de la manifestación que hubo en Barcelona, donde una gran convocatoria de judíos y cristianos levantaron panfletos para liberar a Gilad, y miles de españoles ese día se enteraron de este secuestro.
Ohad no conocía a Gilad Shalit antes de ser capturado, pero cuando supo que cumplía años el mismo día que él, hace cuatro años, decidió no festejar más cada aniversario hasta que Guilad vuelva a su casa.
Mientras hablo con su marido, la madre de sus tres hijos, Aviva teje. Teje como muchas madres que esperan impacientes que su hijo vuelva vivo del ejército, pero es más complicado que el suyo lo haga. Teje como Penélope, que como lo cuenta la mitología griega, no se rinde y desteje de noche lo que tejió durante el día para no terminar su chalina, y para que no llegue el fin de su vida antes que Ulises regrese y su reino y su amor sean arrebatados. Ulises finalmente volvió. Espero que Gilad vuelva a su casa con vida como Ulises, y que vuelva la paz sobre estas tierras.
Contra viento y marea
La carpa de protesta de la familia Shalit fue violentada el pasado jueves 28 de octubre por vándalos que no han sido identificados. Allí fue destruida la figura tamaño real de Guilad Shalit, que estaba dentro de una jaula de madera, también hecha trizas. Varios carteles fueron robados y la carpa debió ser inspeccionada por la policía de Jerusalém.
La familia del soldado secuestrado llamó “cobardes” a los autores que no se dieron a conocer, y junto a los voluntarios ya terminaron de construir otra carpa, que aseguran “se mantendrá en el predio hasta que lo liberen”. Ante el lamentable acto vandálico, Noam Shalit declaró: “Es doloroso que en nuestra sociedad haya gente capaz de hacer semejante cosa y sin dar la cara”. Todavía no se encontraron responsables.
Entrevista realizada en Octubre de 2010 para Piedra Libre Revista Latinoamericana
02 agosto 2011
Submundo de una seccional de policía

Si alguna vez pensaron que el trabajo de cadete policial o personal administrativo de las fuerzas azules es rutinario o apático, están a tiempo de descubrir que están completamente errados. ¿Quién no ha subestimado alguna vez a los oficiales que prestan sus servicios públicos, poniendo el cuerpo y la vida, para brindar seguridad a la sociedad toda?
La producción “Bésame Mucho” de Romina Mazzadi Arro, basada en la homónima obra del dramaturgo Javier Daulte trajo a la ciudad de Rosario una versión de este submundo de uniformados con buenas intenciones, sumergiendo al espectador de principio a fin en un oscuro universo donde se confunde el amor con la pasión perversa y el compañerismo con la más cruel de las competencias.
Este historia que contiene un lenguaje típico del policial negro, no se queda con sus estructuras determinadas sobre el misterio de un asesinato y el engaño de una femme fatal, sus cpomponentes indiscutibles. El guión como así su interpretación contienen una carga importante de humor, entremezclado del estilo absurdo y la ironía, como la parte más oscura de la condición humana.
La amistad se pone en juego, el amor no tiene cabida (aunque ambos hayan tenido su oportunidad en un comienzo) y la realidad es una versión volátil de la trama, donde una oficial desaparece misteriosamente y las sospechas en el ámbito laboral abren juego a la búsqueda de la verdad. La filosofía o el meollo de la cuestión se basa en las palabras que cita la presentación de la obra Bésame Mucho, donde “toda voluntad colectiva del bien hace el mal" de Alan Badiou. Las conclusiones sobre cualquier semejanza con la realidad local son del espectador.
Luego de las presentaciones a sala llena en el CET durante dos meses seguidos, bajo la dirección de una reconocida dramaturga y con nueve actores en escena, Besame Mucho se presenta todos los jueves de agosto a las 22hs, en el Teatro La Escalera (9 de julio 324), para continuar interpelando al público a que conozca los intersticios de la perversión, la ambición y la corrupción en su versión más pasional.
Ésta obra cuenta con el subsidio del Instituto Nacional del Teatro, y surge a partir de la Clínica de Producción de Espectáculos que dicta Romina Mazzadi Arro. La reserva de entradas se puede conseguir al 153088990 o vía mail a petersbarbara2@yahoo.com.ar. Y haciendo click aquí hay un adelanto de la obra para matar la curiosidad.
29 julio 2011
Poesía en clave 2.0
Ingresar en un mundo desconocido pero familiar, de colores violáceos, sonidos radioeléctricos y texturas virtuales es una experiencia para no dejar pasar, sobre todo si se trata de una muestra de artistas plásticos en el Museo Castagnino.
Corrientes tecnológicas entran en el área de las Bellas Artes para cuestionarlas y darles otro sentido: interacción, fusión de técnicas, microclimas que activan al espectador.
Un sistema meteorológico en tiempo real; una intervención urbana de esculturas en 3D reproducida hasta la eternidad por un video; monitores viejos con cuadrados de colores en movimiento se rebelan para estetizarse; un website de intervenciones urbanas e intercambio de conocimiento; un proyector que se dispara solamente cuando hay alguien que lo mira; cientos de bichitos virtuales que caminan sobre cubos de cristal. Éstos son algunos de los golems del arte que llegaron a Rosario en el marco de una tendencia global.
La muestra "0.1.2. Experimentaciones poéticas con dispositivos electrónicos y digitales", es un espacio de investigación llevado a cabo por el curador Carlos Trilnick. Se trata de una apuesta novedosa en el Castagnino, que a partir del 3 de Junio y hasta el 31 de Julio busca interpelar al público rosarino para que complete las obras exhibidas en su interacción con ellas. Según Trilnick, “la idea nodal es que toda tecnología es plausible de ser usada como recurso expresivo otorgándole nuevos sentidos”. En Rosario ya es la segunda exposición, y la gira sigue en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y luego en la Plataforma Media Lab de Bogotá, Colombia.
Todo comenzó en un taller colectivo para la ejecución y el montaje de piezas electrónicas, donde participaron ocho jóvenes artistas y diseñadores de la provincia de Buenos Aires. A éstos se sumaron los jóvenes rosarinos de “Compartiendo Capital” por invitación del mismo Trilnick. “Desde Itaú Cultural (programa de la Fundación Itaú Argentina) me pidieron que realizara una muestra sobre arte y tecnología con una generación joven de artistas, a quienes considero “nativos digitales” (nacieron alrededor de los `80 junto con las computadoras). ITAU tiene un centro cultural en San Pablo dedicado al arte y la tecnología que es de nivel internacional, y quisieron conocer el terreno en Argentina. Los artistas que participan de la muestra tienen alrededor de 30 años, vienen con experiencia e investigan mucho sin perder de vista el anclaje en lo humano sensible”, detalló el curador.
La exposición utiliza soportes electrónicos que son parte de la sociedad: monitores, celulares, radios , “materialidades inmateriales que corporizan la esencia virtual de las obras”, en palabras de Trilnick. Generalmente la tecnología es usada como herramienta de información o de trabajo, donde los usuarios son pasivos. En esta muestra se revalorizan los recursos que en realidad son antiguos, como la interactividad y la virtualidad. “La cámara oscura -ejemplifica el curador- genera una imagen virtual y fue inventada por Aristóteles hace 3000 años”. Algunos de los vanguardistas en los que se basó esta muestra son: Lev Manovich, teórico ruso que vive en EEUU, pionero del arte del software y el video; Nam June Paik, artista plástico japonés y padre del arte electrónico ya en los años ´50; Wolf Vostel, un artista alemán que fue pionero junto a Paik; y Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño.
El contenido neto
La muestra “0.1.2. Experimentaciones poéticas..” tiene algo de kinética, por su idea de contar historias lineales con fotogramas, aunque no se queda en lo narrativo novelesco. También toma discursos de los videojuegos, la biotecnología, la filosofía, y quien gusta de pensarlo, la ciencia ficción.
La obra de Gabriel Rud, “Tricentenario”, que utiliza un video monocanal en alta definicion y esculturas en 3D, plantea un recorrido por una Buenos Aires distópica, intervenida con monumentos virtuales para transformarla. “Impermanencias” no es una escultura ni es un video. Esta obra de Juan Pablo Ferlat utiliza una impresión 3D, insumos informáticos y un video explicativo. “La forma resultante es un proceso de captación de los espectadores. La obra usa los procesos generativos de la naturaleza aprehendiendo sus cualidades orgánicas y complejas, generando una nueva escultura”, describe Ferlat.
La puesta de Eduardo Imasaka denominada “Microwavore” es una escultura resultante de los mensajes y llamados producidos por el mismo espectador. Un producto de la fusión de un télefono celular (con numeración local), cincuenta motores pequeños, una placa electrónica, un bloque de yeso y dos cajas de madera. En una caja el celular, en la otra los motores conectados a éste a través de la placa. Al recibir las ondas de las llamadas y mensajes, los motores responden con un impulso de movimiento, y van erosionando el bloque de yeso. Al final de la muestra será una nueva obra colectiva resultado de la participación del público. Sobre ésta obra, Trilnick destaca que “en Buenos Aires hubo dos mil llamados que colaboraron a la realización de la figura”.
Para los radioaficionados, “Pulverización V3.1” es una maravilla auditiva con cuerpo propio. Ocho radioreceptores sintonizan diversas estaciones AM de la ciudad de Rosario, y se conectan a decenas de parlantes pequeños que decoran la pared. La obra de Diego Alberti y Joaquín Ezcurra pretende ser un organismo electrónico vivo capaz de reciclar el espectro radioeléctrico circundante.
La otra obra de estos mismos artistas sigue un estilo decorativo minimalista con leds, arduino y cables.“La manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” es un horizonte de barras lumínicas suspendidas en el aire, donde delicados movimientos de luz corren de un extremo al otro. “Este horizonte lejano atraviesa una cercanía, un espacio-tiempo perceptible en el aquí-ahora que se pierde y reaparece permanentemente...un imaginario cultural de la naturaleza que provoca un desconcierto: una complementación fascinante que necesita de nuestro propio tiempo para ser completa”, recitan Alberti y Ezcurra.
Con una presentación indudablemente kinética, la obra de Juan Emilio Odriozola “Randomize timer” llama poderosamente la atención. Cual juego básico de MS D.O.S, se trata de una instalación informática en nueve monitores viejos de computadoras. Programado con software libre, decenas de figuras geométricas de colores se desplazan aleatorias y juguetonas. Otra obra que usa la dialéctica del cine es la de Mariano Remis “Todas las palabras son extranjeras entre sí”. Se trata de una instalacion interactiva realizada con un proyector de video HD, una computadora, una cámara web y monitores de audio. “Las instancias temporales se interponen en palimpsestos* y se intercambian en el presente como gerundio, emulando a la memoria que pretende construir a partir del caos cotidiano”, según Remis.
Una puesta que pareciera ser ficcional, es “Cámara lúcida” de Christian Parsons. Utiliza un sistema de cámara-proyector, computadora y gráficos en tiempo real, que como resultado expone en una mesa cientos de bichitos virtuales que corren atravesando cubos de cristal. “Voluminosidad-palabra admirable que conjuga dos estados normalmente contradictorios de la visión, el volumen táctil o construido y la luminosidad óptica imposible de circunscribir. Las imágenes ya son siempre lugares. No aparecen sino como paradojas en acto en que las coordenadas espaciales se desgarran..”, reproduce un escrito de Georges Didi Huberman citado por Parsons. La obra es una investigación en arte y tecnología sobre sistema de proyección de luz sobre objetos interactivos, que según su autor “dan la posibilidad de desarrollar la creatividad y el conocimiento incorporando conceptos de sistemas dinámicos conmplejos dentro de situaciones físicas y entornos lúdicos”.
El aporte rosarino
Una de las obras se diferencia del resto, no por ser local, ni más sofisticada (todo lo contrario). Se trata del proyecto colaborativo Compartiendo Capital de los artistas plásticos rosarinos Inne Martino y Fabricio Cavazza. En la entrada del espacio de la muestra se pueden observar sus carteles en chapa, madera y pintura. Una intervención algo rústica para este tipo de muestra, se podrá pensar. Se trata simplemente de cartelería publicitaria, que invita a ingresar en www.compartiendocapital.org.ar, un mundo de intervenciones estéticas e información compartida. Pasen y vean con un click.
“Trilnick nos convocó para participar en la muestra sin conocernos pero sabiendo que no tenemos obras con dispositivos electrónicos para presentar”, recuerda Cavazza. El curador se interesó en este proyecto ya que comparte la idea de intercambio libre de la exposición, que se basa en convocar a gente interesada en aprender o compartir su conocimiento, para crecer como artistas y como comunidad.
Fabricio Cavazza cuenta sobre sus orígenes: “Seis años atrás estábamos fascinados al enterarnos de cómo se construye el software libre de modo colaborativo. Se nos ocurrió trasladar esta dinámica de producción al campo de las artes visuales y ver cómo funciona”. En 2005 hicieron un website llamada Pinehole copyleft cámera donde cualquiera podía ingresar, descargar los planos y construir su prototipo. Se ofrecía con las características de un producto comercial, pero sin fines de lucro.
“Tras ver los resultados de muchos artistas que respondieron, en 2006 armamos Compartiendo Capital con un portal en la Web como soporte. Los encuentros iban variando de locaciones según las necesidades, como en El Levante, el Centro Cultural Parque de España y Planeta X. Así Compartiendo Capital se constituyó como nave nodriza de un conjunto de iniciativas, nosotros dos sosteniendo la plataforma, y con la colaboración de diversas personas como ingenieron electrónicos, arquitectos, comunicadores sociales”, recuerda Inne Martino.
Un emprendimiento que realizan actualmente es “Anda (proyecto de saneamiento urbano para Rosario)”, que consiste en recuperar la técnica tradicional de las baldosas calcáreas (de cemento coloreado), que se usaban hace 50 años en las casas de la ciudad. La intención es vincular a artistas jóvenes con personas mayores que conservan este oficio en vías de extinción, con el fin de cubrir los espacios de baldosas faltantes en la vía pública. En el website documentarán todo el proceso de construcción con un instructivo para que cualquier persona pueda descargarlo y hacerlo en su casa.
Martino y Cavazza han dictado talleres en escuelas y facultades de Arte de otros países como España, Uruguay y recientemente Perú. Para seguir haciendo camino, su próximo destino será Bruselas. Pero la base de Compartiendo Capital es Rosario.
Del copyright al copyleft
“En la Historia del Arte hay una operatoria capitalista que lo puso en un lugar de objeto caro y noble”, explica Trilnick, y desarrolla: “Es una operatoria ideológico-política, como también lo es de nuestra parte hacer una muestra con celulares y radios, que son de uso social. De hecho todos estos artistas son partidarios de compartir la información, la idea del software libre. Lo que nos interesa es que la sociedad no consuma la información pasivamente, sino que con las mismas herramientas tecnológicas produzca, programe y genere contenidos. La muestra va teniendo cambios en el camino por decisión de los artistas, y cada obra se modifica cual naturaleza viva que va mutando”.
Según Cavazza y Martino, la condición es que una vez que se usa una información para producir, se respeta el código de Copyleft (término usado en oposición al Copyright, que connota el derecho a copiar por decisión del autor), garantizando que otras personas lo puedan seguir utilizando. Ésto no significa que se pierda de vista quién es el autor. Para desarrollar un poco, hay diversos grados de libertad de copiado. Fabricio explica: “Creative Commons es una serie de posibilidades diferentes entre el copyleft y el copyright. Podés ceder el derecho de copia y no el de comercialización, permitir obras derivadas o no, decidir distintos grados de intercambio y distribución”. Martino agrega que “la información ha ido circulando a lo largo de los siglos ya que así se enseña la cultura, y la movida del copyright viene a coartar esto por intereses de las productoras y editoriales, mientras que los artistas/autores lo que más anhelan es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible”.
Ésta muestra colectiva es como un gran cuerpo en constante cambio y movimiento, que culminará en dos o tres años con unos 100 artistas de varios países de la región. Hay como una impronta virósica, de contagio, que se parece a esto de las nuevas tecnologías, cada vez mas sociales, mas accesibles. Es un incentivo a que los artistas se animen a meter mano en la tecnología”, finaliza Trilnick con una sonrisa de incógnita.
*Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente, según la Real Academia Española.
Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 81 - Julio de 2011
14 junio 2011
Aristogatos rosarinos
“Gatos... gatos... gatos... gatos pardos, gatos taciturnos, nocturnos
gatos traicioneros, gatos para levantar vehículos,
gatos para levantar... gatos para comer,
una ciudad ocupada por un gaterío descontrolado,
una ciudad a punto de extinguirse,
en medio de este siglo, en medio de este apriete...
una ciudad obligada a degustaciones sibaritas,
una ciudad cazadora… ¡Maúllen! ¡Corran!
Vamos por ustedes...” (*)
La familia Coggiola lleva dos discos grabados, varias giras, un documental y ahora una película a estrenar (coming soon). Tocan tango, folklore y jazz, pero su unicidad deviene de esas melodías del violín, el acordeón y el bandoneón, interpretados por tres chicos, ahora no tan chicos. Sus padres, Liliana y Martín, fueron los gestores de su educación musical cuando en el camino, casi por accidente, se formó Gato a La Naranja.
Liliana Badariotti es la madre de la familia-banda, toca el bajo y también trabaja en el Jardín de los Niños. Lucía tiene 15 años, cursa el secundario, toca el bandoneón y piensa estudiar Psicología o Música. Lisandro, de 17 –también en el secundario–, enseña violín. Agustín, de 20, estudia cine, toca cajón peruano, stick y acordeón. El padre de la familia, Martín Coggiola, se dedica a la composición, producción y dirección del grupo, y enseña guitarra.
En el ensayo hay mucha exigencia, pero durante el show, se relajan y disfrutan del momento en que sale al unísono una melodía producto del esfuerzo grupal. “Lili es la más terrenal, los chicos los más responsables y yo soy la parte más desquiciada”, aclara Martín.
La dinámica grupal adquiere formas muy particulares. Agustín explica: -“Es una doble convivencia entre la familia y la banda, por lo que se generan discusiones tergiversadas como:
-Pusiste mal una blanca. -¡Y vos no lavaste los platos! Pero en esta especial convivencia, aseguran los Coggiola, se aprende a escuchar al otro. Según Martín, “la banda es una esfera enorme que se va transformando y moviendo con todos nosotros adentro, incluidos perros y gatos. Vamos girando y vemos qué manoteamos en el camino”.
Gato a la Naranja originariamente eran Liliana y Martín junto a otros músicos, pero cuando terminaron de grabar el primer disco (“Cisne”), uno de ellos renunció. Tenían que presentar el trabajo y habían invitado a algunos periodistas. Sus hijos ya dominaban algunos instrumentos, entonces tocaron un jazz detrás del telón. Tras la sorpresa de ver quiénes eran los que tocaban, los reporteros comprobaron que podía salir un producto de calidad. Agustín tenía 14, Lisandro 11 y Lucía 9 años.
En sus comienzos tocaron jazz-rock, después folklore y finalmente se arrimaron al tango. Martín relata que “era una apuesta fuerte porque los tangos te atraviesan como adulto; es difícil pensar que puede llegarle a un niño de la misma manera. Pero nos dimos cuenta de que se podía. Comenzamos a tocar con los chicos por urgencia y necesidad, y seguimos por el placer de tocar en el escenario con la familia, que es una experiencia única”.
CRECER CON LA MÚSICA
Lisandro cuenta que él y sus hermanos siempre estuvieron rodeados de objetos musicales: “Antes, en mi casa, había un instituto de música; venían más de 100 chicos a aprender varios instrumentos, y se hacían muestras donde empezamos a tocar en público. Ahí me enseñaron a tocar la guitarra, el piano y la batería, y después descubrí el violín, que es mi especialidad”.
En el instituto, tenían también un programa radial donde los chicos creaban y difundían su música. Liliana relata en tono realista: “Fue imposible mantener todo eso por los costos que conllevaba. Y en un tono melancólico, su marido completa: “Nos íbamos con los alumnos a lugares naturales a estudiar música; hemos tocado en la cima de una montaña… era algo hermoso. Pero la dificultad de asumir los costos de los instrumentos y de unos 15 docentes, hizo que cerrara”.
Hoy, el instituto de los Coggiola renace a fuego lento con las clases particulares que dictan los miembros de la familia, y con la remodelación de su casa-sala de ensayos y su auditorio con escenario y butacas. “La Secretaría de Cultura y Educación municipal nos está apoyando mucho en la reconstrucción del espacio”, cuenta optimista Martín. Pero fuera de estos proyectos, Liliana asegura que le están poniendo más énfasis al crecimiento de la banda. Luego de haber “cruzado el charco” con un tour por Noruega, vieron más posibilidades para crecer, y ahora se embarcan nuevamente para tocar por Europa.
TRASHUMANTES
El camino recorrido de la banda es muy variado: en Argentina fueron desde la ciudad de Salta en el norte, hasta Epuyén y Bariloche al sur. Tocaron en Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, Chubut, Neuquén y Santa Fe. Fuera de Argentina, ya deleitaron al público de Cuba y Noruega.
Liliana: -Viajamos por una invitación de la Casa de Cultura Comunitaria de La Habana, y tocamos en escuelas, centros culturales, centros de salud de gente convaleciente y en la Universidad de Medicina, donde viven 10 mil estudiantes. Fuimos a una escuela de orientación vocacional en el Palacio de Pioneros “Che Guevara”.
Martín: -Decíamos que veníamos de la ciudad natal del Che y los cubanos se ponían muy contentos, y nos preguntaban cosas sobre él. Nos dimos cuenta de todo lo que ellos sabían y nosotros, que veníamos de su ciudad, quedábamos “pagando”. No sabíamos por ejemplo que, entre tantos oficios, había sido aviador.
Agustín: -Una vez fuimos a unas piletas estatales inmensas con mis hermanos, y hablamos con el guardavidas que trabajaba ahí. Cuando salimos, nos contaron que ese guardavidas había sido tres veces campeón olímpico de Cuba. Es increíble la humildad de su gente.
Liliana: -Cuando estuvimos en Noruega, creo que pegamos mucho porque les gustó esto de que seamos una familia unida para tocar. Ellos viven en familias muy disgregadas. Dada su realidad económica, los hijos pueden independizarse rápido. Son afectivos pero muy individualistas. La idea “tana” o latina de familia los emociona y los sorprende.
Martín: -En junio nos vamos nuevamente a Noruega y también a Berlín (Alemania) y Castelfranco (Italia). Iremos con un tiempo limitado, pero allí trataremos de tocar en otras ciudades. La gira durará sólo un mes, ya que extrañamos mucho nuestra casa y nuestros perros y gatos.
GATOS AL CELULOIDE
Martín: -Estábamos tocando en un pub en Abasto, y justo en esos días se hacía el Bafici. Cuando terminamos el show, se acercó un señor que dijo ser de una productora de publicidad, y quiso hacer el registro de lo que hacemos. Cuando aceptamos yo pensé que querían hacer un videoclip o un cortometraje, pero terminó siendo una película de 100 minutos. De repente, eran 20 personas en esta misma sala, grabando con luces, cámaras, micrófonos y cables. Nos seguían cuando ensayábamos, comíamos, dormíamos, durante dos años espaciados.
Liliana: -Nos íbamos al Sur de vacaciones y a hacer shows, y decidieron seguirnos con las cámaras. Como éramos de madera actuando, nos terminaron guionando las cosas que teníamos que decir y hacer. No somos actores, así que nos costó mucho repetir cada escena.
Martín: -No sabemos cuándo estrena la película, pero el producto es de ellos, por lo que debemos esperar y bancarnos lo que hagan con él. Es un road documentary.
Lisandro: -También han hecho un documental sobre nosotros desde el Ministerio de Innovación y Cultura provincial, que pasaron en los canales Somos Rosario y en Televisión Regional.
GATOS EN RESTYLING
Martín: -Hoy, en Gato a la Naranja se está gestando un nido para otras cosas, como tocar nuestros propios temas, y también cambiar el perfil del grupo. Venimos arreglando algunos temas con Renzo Baltuzzi, un músico rosarino muy talentoso. Nos hizo escuchar un material suyo muy extraño y lo vamos a usar en nuestros temas nuevos. Creo que los tangueros nos van a defenestrar. Si nos costó mucho entrar en el ambiente del tango, esto nos va a costar caro” agregar (Risas).
Agustín: - Actualmente estamos volviendo al jazz-rock originario con los arreglos de Renzo, y la verdad es que a mí me gusta más.
Liliana: -Estamos haciendo un poco de todo, siempre manteniendo nuestra impronta, con la tímbrica particular y el bandoneón de Lucía que mantiene un hilo conductor en la melange.
Martín: -Con el tango creo que hemos llegado hasta acá. Hemos incursionado y nos fue bien, pero seguiremos adelante con otros estilos. Lo que estamos componiendo e interpretando devendrá seguramente en un disco. Nuestro próximo show en Rosario será el 25 de junio en el teatro Lavardén, y el 27 comenzamos la gira por Europa. Cuando volvamos, planificaremos cómo evoluciona el “Gato”.
EL PESO DEL NOMBRE
Martín reflexiona: “Gato a la Naranja tiene un peso importante, no sé a qué nivel. Tengo la sensación de que ni los periodistas ni los tangueros de ley se lo bancan mucho”. En la época de la crisis, cuando desde los medios porteños comenzaba el circo de que “en Rosario la gente comía gatos”, pegó muy fuerte en todas partes. En otras regiones se acuerdan hasta hoy, y preguntan si eso es cierto. Como a los rosarinos nos pegó muy fuerte, los Coggiola se adjudicaron ese nombre “para dar una respuesta artística al estigma que nos impusieron. Somos comegatos, y los preferimos con naranja”.
La teoría de que a los tangueros no les gusta es que sigue siendo un ambiente cerrado, machista y de códigos establecidos. “Arrugan la jeta cuando escuchan este nombre; preferirían un nombre como El Adoquín”, ironiza Martín. Y los periodistas (incluida quien escribe), siempre piden demasiadas explicaciones.
Una visita a Internet transformará la curiosidad del lector que llegó a este punto de la nota en perplejidad. Se puede ver el excelente trailer de la película “Gato a la Naranja”, próxima a estrenar. El sitio web oficial es www.gatoalanaranja.com.ar.
(*) Poema de Gato a la Naranja publicado en contratapa de su primer disco.
Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 80 - Junio de 2011
16 mayo 2011
El caso rosarino de Mujeres Asesinas

Ella asesinó a su pareja, y un amigo de ella lo mutiló y lo enterró en una huerta municipal. El cómplice nunca fue preso.
El caso rosarino de la serie de Pol-Ka “Mujeres Asesinas” fue una de las historias policiales argentinas más impactantes por el trabajo de ocultamiento y por el perverso modus operandum. Se trató de un caso de justicia por mano propia por parte de la gestora de automotores María del Carmen Rómbola. Tras 12 años de convivencia mató al transportista Adolfo Godoy, quien luego fue mutilado y enterrado en una huerta municipal.
Quien la ayudó a deshacerse del cuerpo fue su amigo Daniel Piccotto, que según versiones policiales era su amante. Lo emblemático del caso, por lo cual se volvió de carácter público tras el programa televisivo, fue el modo inusual y perverso en que actuaron ambos.
A pesar de que Piccotto trozó con una motosierra el cuerpo de Godoy en 19 partes, lo ingresó en un tacho con cal y lo enterró en una huerta municipal, su condena fue catalogada “por complicidad”. Es que en Argentina no existe ninguna ley que prohíba mutilar de ninguna forma al cuerpo de una persona ya muerta.
Aunque el tremendo suceso se dio el domingo 3 de agosto de 2003, recién a fines del año pasado la Cámara Penal confirmó la condena a 12 años de prisión para la autora del crimen. Tres jueces de la Cámara mantuvieron la pena que le habían impuesto por homicidio agravado por calibre 32 con la que habçuvo tras las rejas, por tener dio fin a su vida.an contrauna persona ya muerta.el vínculo a Rombola, y resolvieron que permanezca en suspenso la condena a 3 años de cárcel impuesta al cómplice Piccotto. Esto fue porque no reincidió desde que está en libertad condicional, y nunca fue a parar a la cárcel. Por lo pronto deberá resarcir en 30 mil pesos por daño moral a la familia de la víctima, en tanto Rómbola deberá desembolsar 55 mil pesos de indemnización (que en un principio eran de 160 mil).
Una familiar de Piccotto que prefirió mantener su anonimato aseguró que actualmente él trabaja en una línea de transportes urbana de Rosario. La allegada contó: “Ella sigue presa, pero él está libre porque el Código Penal no condena a alguien que dañe el cuerpo de una persona ya muerta. Daniel sólo pagará una indemnización por complicidad”. Rómbola en cambio se encuentra tras las rejas hasta el año 2015.
Para descuartizar un cadáver hay que ser perverso, pero aun así no hay una ley penal que lo condene. Lo que sí hay en Argentina son canales y productoras televisivas que obtienen rédito económico. Los tres personajes fueron interpretados por Carola Reyna, Luís Luque y Norberto Díaz, en el capítulo titulado "Sandra, la gestora" en la primera temporada de “Mujeres Asesinas”. La macabra historia obtuvo 21.4 puntos de rating durante la noche de su emisión.
El hecho de que no hayan contraído matrimonio ni tengan hijos fue un atenuante en la pena, y los supuestos malos tratos por parte de Adolfo Godoy fue otro. Su hermano Jorge había declarado pocos días después de su muerte: “¿Matar y descuartizar a un tipo porque te trata mal?¿No era más fácil irse? Ella dice que él la obligó a vender todas sus cosas y que por eso le dijo “basta”. Es exactamente al revés: mi hermano tenía dos camiones, una F100, tres autos, y dos lotes en Gálvez, y a lo largo de los años fue vendiendo todo. “Mari” era una ambiciosa, lo mató para quedarse con la plata".
Sobre el siniestro cómplice, un artículo del diario La Capital del 18 de agosto de 2003 relata: “La situación de Picotto sólo podría complicarse si se prueba que fue instigador o participó en la planificación del crimen. Del caso contrario, quedará libre”. Pero las pistas indicaban que él participó del crimen una vez muerto Godoy, por lo cual su mutilador nunca estuvo tras las rejas. El capítulo de Mujeres Asesinas relata que fue él quien convenció a la autora del crimen de no entregarse a la policía, pero él optó por no hablar del tema en ningún momento.
Un amor hecho pedazos
María del Carmen Rómbola conoció a Alfredo Godoy en Villa Diego en 1991, con quien comenzó un romance y al poco tiempo se mudaron a Rosario. Según ella, fue sometida y castigada durante años, y nunca se animó a dejarlo por sus “constantes amenazas” de muerte. “Alfredo no trabajaba nunca ni me dejaba recibir visitas. Fueron años de sometimiento. Era él o yo”, declaró unos días después de darle muerte. Según su cuñado Jorge Godoy, era ella quien lo maltrataba, y le exigía que consiga más dinero.
Una mañana de domingo, luego de horas de discusión de la violenta pareja en su casa de Funes, un vecino escuchó las palabras “soy tu marido, no podes hacerme esto”, seguido de tres tiros de bala consecutivos. Lo que también escuchó el vecino que denunciaría los hechos el día siguiente, fue el ruido de la amoladora que cortó las partes del cuerpo de Godoy.
“La Mari” fue ese mismo día a visitar a tres amigas, a las que con nerviosismo evidente informó que Godoy la había dejado y que tenía miedo de que él le hiciera algo. Acto seguido entregó a una de ellas el arma de marca Rossi calibre 32 con la que había dado fin a su vida.
La noche de ese domingo de agosto, Rómbola acudió a la ayuda de su amigo Piccotto, a quien ella declaró haber visto en la calle por casualidad. La historia de Rómbola con Piccotto de un presunto amorío nunca fue verificada en los medios aunque existe la sospecha policial. El albañil al escuchar su historia decidió ayudarla a deshacerse del cadáver. Según el capítulo de “Mujeres Asesinas” fue él quien la convenció de no entregarse a la policía. En cambio trozó el cadáver con una amoladora y colocó los restos en un tambor con cal.
El cuerpo sin vida y mutilado de Godoy permaneció dos días dentro del tambor, en el jardín de la casa.
Días después ella se presentó como empleada municipal en una huerta comunitaria de Monteflores al 7200 y entregó los materiales para construir un horno para hacer pan. Los beneficiarios de planes sociales que trabajaban en el centro comunitario le creyeron y cavaron un pozo de dos metros. Al día siguiente Picotto enterró los restos de Godoy en esa fosa mientras simulaba trabajar en la obra. Los sepultó bajo una placa de cemento para "evitar el paso de humedad".
Pero el crimen fue delatado por un llamado anónimo a la policía (el vecino) y seis días después del hecho Rómbola fue detenida en su casa junto a Picotto. Confesó en seguida que había matado a su marido, y se encontraron restos de sangre y cal en el baúl de su auto. La autopsia, a los pedazos en que fue reducido el cuerpo de 120 kilos de Godoy, detectó dos balazos en el tórax y otro letal, al corazón.
Fuentes
Entrevista a familiar anónimo del amante cómplice Daniel Piccotto (Abril de 2009)
Noticia diario La Capital “Confirman condena por un aberrante crimen” del 21 de diciembre de 2007.
Noticia diario La Capital “A favor y en contra”, del 18 de agosto de 2003
Libro “Mujeres Asesinas” de Marisa Grinstein, de investigación periodística de los casos en los que se basaron en la serie.
Pagina web de canal 13, link de “Mujeres Asesinas”.
29 abril 2011
La Bolsa de Comercio fue un baile con Kevin Johansen
La banda de Kevin Johansen + “The Nada” irrumpió nuevamente en la noche local con sus ritmos multigenéricos (o des-generados), y esta vez fue en el auditorio de la Bolsa de Comercio, epicentro demográfico y económico de la city rosarina.
El auditorio colmado de jóvenes de todas las edades se encendió con la aparición en escena de la banda porteña con los acordes de “City Zen”. Y luego del segundo tema, la simpatía del artista supo menguar el discurso de un empleado de la Bolsa, quien solemnemente dispuso las normas de seguridad en caso de cualquier emergencia. Una situación parecida que descontracturó a la audiencia fue cuando al ritmo de la cumbia “En mi cabeza” los músicos alentaron a bailar, las primeras parejas comenzaron a moverse, y un empleado de seguridad los hizo volver a sus asientos. Pero el ritmo y las buenas vibras del público pudieron más, y uno a uno se fueron levantando para bailar, y ya no alcanzó el staff para detenerlos. Parejas y grupos se contorneaban, un “trencito” improvisado se sumó al bailongo, y la Bolsa de Comercio fue una fiesta.

Además de la unicidad de esta banda oriunda de Buenos Aires, por su humor y talento para interpretar tantos estilos, el valor agregado de la noche fue semejante jolgorio en el lugar donde día a día se juegan las acciones de las grandes corporaciones y de los ejecutivos de la región, donde se ponen en valor las cosechas y donde cientos de profesionales del establishment negocian, contabilizan, defienden a sus clientes ante La Ley y cierran contratos inmobiliarios por cifras impensables.
Sabido es que el estilo descontracturado y original de Kevin Johansen atrae a miles de rosarinos, y es por eso que cada una de sus reiteradas visitas en el último año fue a sala llena, a pesar de las diferencias en capacidad y dimensión entre el teatro La Comedia (donde tocaron hace un año), el anfiteatro Humberto de Nito (en febrero de este año) y ayer en la Bolsa de Comercio de Rosario.
La banda que lo acompaña, “The Nada” se autocataloga como un grupo “des-generado”, en su amplitud de géneros, como blues, ska, rumba, cumbia o pop, y será eso lo que hace a su show un evento tan particular y convocante. Canciones como “Cumbiera intelectual” o “Milonga subtropical” son algunos ejemplos de esa variedad y ese buen ritmo que mueve las entrañas. Sus integrantes son: el longevo Enrique Roizner (batería), Juan Álvarez (bajo y coros), Andrés Reboratti (saxo, flauta y glockenspiel), Nicolás Said (saxo y flauta), Maximiliano Padín (charango, ronroco y guitarra), Cheba Massolo (guitarra eléctrica) y Lucas Espina (percusión).
El auditorio colmado de jóvenes de todas las edades se encendió con la aparición en escena de la banda porteña con los acordes de “City Zen”. Y luego del segundo tema, la simpatía del artista supo menguar el discurso de un empleado de la Bolsa, quien solemnemente dispuso las normas de seguridad en caso de cualquier emergencia. Una situación parecida que descontracturó a la audiencia fue cuando al ritmo de la cumbia “En mi cabeza” los músicos alentaron a bailar, las primeras parejas comenzaron a moverse, y un empleado de seguridad los hizo volver a sus asientos. Pero el ritmo y las buenas vibras del público pudieron más, y uno a uno se fueron levantando para bailar, y ya no alcanzó el staff para detenerlos. Parejas y grupos se contorneaban, un “trencito” improvisado se sumó al bailongo, y la Bolsa de Comercio fue una fiesta.

Además de la unicidad de esta banda oriunda de Buenos Aires, por su humor y talento para interpretar tantos estilos, el valor agregado de la noche fue semejante jolgorio en el lugar donde día a día se juegan las acciones de las grandes corporaciones y de los ejecutivos de la región, donde se ponen en valor las cosechas y donde cientos de profesionales del establishment negocian, contabilizan, defienden a sus clientes ante La Ley y cierran contratos inmobiliarios por cifras impensables.
Sabido es que el estilo descontracturado y original de Kevin Johansen atrae a miles de rosarinos, y es por eso que cada una de sus reiteradas visitas en el último año fue a sala llena, a pesar de las diferencias en capacidad y dimensión entre el teatro La Comedia (donde tocaron hace un año), el anfiteatro Humberto de Nito (en febrero de este año) y ayer en la Bolsa de Comercio de Rosario.
La banda que lo acompaña, “The Nada” se autocataloga como un grupo “des-generado”, en su amplitud de géneros, como blues, ska, rumba, cumbia o pop, y será eso lo que hace a su show un evento tan particular y convocante. Canciones como “Cumbiera intelectual” o “Milonga subtropical” son algunos ejemplos de esa variedad y ese buen ritmo que mueve las entrañas. Sus integrantes son: el longevo Enrique Roizner (batería), Juan Álvarez (bajo y coros), Andrés Reboratti (saxo, flauta y glockenspiel), Nicolás Said (saxo y flauta), Maximiliano Padín (charango, ronroco y guitarra), Cheba Massolo (guitarra eléctrica) y Lucas Espina (percusión).
21 abril 2011
Tributo a la púa y al tocadiscos
La Feria Internacional de Coleccionismo Discográfico se desarrolló por primera vez en Rosario durante el fin de semana largo, organizada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y coordinado por la productora Star Events, con una propuesta más que original: reivindicar el sonido aquel de los discos de vinilo, intercambiar material e información y participar de una subasta de joyas de la música popular.
“Era nuestra ambición hacer esta feria desde hacía mucho tiempo, ya que el coleccionismo arranca una pasión particular, hace jugar, crea una inquietud de búsqueda y de compartir historias con los demás” declaró la ministra de Cultura “Chiqui” Gonzáles. Por su parte, el ideólogo de la feria y director de Star Events, Mikel Barsa agregó que “es una cita para dar un repaso a la historia de la música de los últimos 40 años, ya que en esas portadas maravillosas se puede apreciar las modas, los peinados y diseños de cada época”.
Una carpa blanca de grandes proporciones se impuso con aires de leviatán en las costas del río Paraná, con el propósito de un intercambio musical y con el disco de vinilo como protagonista. Más de 50 puesteros con sus bateas ofrecían discos de una amplitud musical sorprendente: hip hop, funk, jazz, dub, ítalo, dance, ska, rocksteady, metal, tecno, rockabilly, house, tango, ópera, kuschel (rock alemán), cumbia, deep, tribal, garage, infantiles, acid, new beat, entre otros tantos. Tres de estos puesteros eran rosarinos, y el resto de Mar del Plata, Santa Rosa, Córdoba, Buenos Aires y hasta Bolivia.
En este encuentro los más aficionados pudieron conseguir material que no hay en el mercado tradicional en LP (longplays), discos de pizarra (pasta) o maxies (discos con dos o tres temas hits de las bandas que sólo circulaban en radios y discotecas). Pero también había una variedad de compactos, posters, libros, revistas, DVDs, y remeras de las bandas para fanáticos menos exquisitos. Ciertos puesteros también canjeaban y compraban discos al público. En el escenario pequeño se proyectaron videoclips, programas musicales y documentales durante las tres jornadas.
La feria contó con shows musicales de diversos estilos como el de Moris, ícono de los albores del rock nacional, la banda Terraplén (fusión de folklore y electrónica con la producción de Gustavo Santaolalla), Una Cimarrona (banda rosarina de estilo balcánico), Lima Sur (hip hop del barrio Saladillo), Alina Gandini & Hotelera (versiones en jazz de clásicos del rock) y la reconocida en su trayectoria local Bonzo Blues Band. Además de los shows mencionados, el público se sorprendió con la cantante española Lola Masey, con un show de varios temas estilo pop, con coreografía y hasta dos bailarines.
Conocidos músicos rosarinos como Coki Debernardi y Diego Casanova participaron de esta primer edición de la feria, junto a periodistas e intelectuales, compartiendo sus repertorios de temas favoritos como música de fondo. El artista plástico Cristian Barnes, quien diseñó el logo de la feria, compartió en una conferencia sus conocimientos sobre el arte de tapa de los mejores discos de la historia del vinilo.
“Estamos ante objetos y bienes culturales que vuelven del pasado, como el trueque y la subasta -analizó la “Chiqui” Gonzáles- donde cada uno se acerca con su repertorio personal para el intercambio”. Muchos se sumaron a la propuesta del Ministerio de Cultura y llevaron sus discos en desuso para conocer su valor estimado, y algunos hasta hicieron negocios. Ver la cultura del vinilo renacer con cada ciudadano que compraba un disco, fue el gran objetivo cumplido del fin de semana.
Es que “si bien el Compact Disc vino a democratizar la posibilidad de escuchar música, un láser no va a reproducir nunca de la misma manera que un diamante sobre el vinilo”, como arguyó el organizador Mikel Barsa, aficionado de pura cepa. Nacido en Barcelona, vivió 40 años en Madrid, donde se sumergió en el mundo de la buena música. Luego incursionó en la cultura argentina para finalmente instalarse en Buenos Aires hace ya 13 años. Su productora Star Events representa artistas del cine y de la música en muchos países de Latinoamérica.

Mikel Barsa, organizador de la Feria del Vinilo. Foto: Sofia Pagani
-¿Cómo surgió la idea de realizar una feria del vinilo?
-Hubo un momento al final de los años ´70 en que los aficionados empezamos a presenciar impávidos el desarrollo de la gran mentira de que el Compact Disc sonaba mejor que el vinilo. Periodistas mal informados y Djs “comprados”, fueron parte de la industria que quiso implementar el CD. Se trataba de convencer al público de que toda la música que ya tenían en vinilo, debían comprarla en este nuevo formato. Fue un gran engaño que de a poco se fue sabiendo.
Cando organicé la 1º feria mucha gente trató de quitarmelo de la cabeza. Me dijeron que no tendría éxito pues la gente sólo apreciaba la música gratuita y no respetaba nada. Y comprobé que no era cierto, que no todos eran piratas, y muchos gozaban de escuchar música con la mejor calidad de sonido, y apoyando a los músicos. Con este fin realizamos la primera feria de coleccionismo del mundo en 1982 en el afamado Hotel Ivanhoe de Londres, y desde entonces nos expandimos en diversas ciudades del mundo como Madrid, Paris, Valencia, Barcelona, Oporto, Nápoles, Montpellier. En Buenos Aires venimos realizando la feria desde hace dos años y medio, y ahora incursionamos en Rosario. La idea es continuar realizando la feria en diversas ciudades de Latinoamérica.
-¿Qué piensa usted de la cultura musical rosarina?
-He venido varias veces con diversos artistas. Es una ciudad que me gusta, aunque todavía no conozco su música. Estuve escuchando un poco en la feria con los músicos invitados, y sé que la producción rosarina es bastante buena.
-¿Cómo se pone en valor un disco de vinilo?
-Como todo seguidor de arte especializado, los aficionados del vinilo estudian día a día, y a medida que se sumergen en ese mundo van apreciando si es un disco de gran tirada o muy exclusiva, si no se consigue en el mercado, si es un autor valorado, el arte de tapa, el estado del disco y de toda su presentación. Con Star Events tenemos contacto con especialistas de Europa y de Estados Unidos, quienes han vivido la evolución del mercado musical, y basados en su experiencia ellos marcan la idea del valor de un disco. Luego el mercado impone la realidad, es decir que la ley de oferta y demanda será la que defina si un disco es de alto valor.
-¿Cuál es su repertorio musical preferido?
-Mis grupos favoritos son The Kinks, The Troggs, The Searchers, The Animals y los Beach Boys. Además me gustan algunas bandas punk de los años ´70.
Del caudal de unos 20 mil discos de vinilo y otros cientos CDs, se podían encontrar los precios más variados: dependiendo del estado de los discos, habían algunos desde los $10 y $20, pero en su mayoría se trataba de vinilos bien conservados en sus cajas, y estos partían de los $200.
Por la carpa blanca habrán pasado unos 15 mil asistentes según Mikel Barsa, quien contó satisfecho: “Ya al comienzo del primer día el predio se llenó, y continuó igual en diferentes horarios, sobre todo cuando había algún show”. El director provincial de Producción Artística, Gerardo Agudo explicó: “Decidimos situar la feria justamente en el Parque España considerando que es un paseo habitual del fin de semana rosarino”.
Meticulosos de la excelencia del sonido intercambiaron sus conocimientos con los puesteros. Los jóvenes compradores escuchaban con auriculares para comprobar que los años no hayan hecho estragos en los discos, mientras reggae, tecno, rock internacional y baladas se colaban de fondo por el altoparlante. Se veía por los pasillos a personajes del rock local como Daniel Peres o Andrés Abramowski. La siempre elegante subsecretaria de Cultura municipal, Flor Balestra no se quiso perder el evento, mientras la “Chiqui” se paseó con su nieta que no hacía mucho habría aprendido a caminar. Imágenes de una feria muy singular se instalaron en la ciudad que vio nacer a cientos de artistas, sobre todo musicales.
La exclusividad
Si de algo se jactan los coleccionistas y los melómanos es de tener las joyas más codiciadas del mercado del disco. Y en esta feria, muchos puesteros no se quedaron atrás. Con orgullo y discresión, como quien tiene en su poder un secreto de Estado, los puesteros compartieron con Rosario Express algunas de sus reliquias.
Norberto Acosta, de origen porteño, confesó tener una edición limitada de Quiet Riot, una banda de heavy metal ochentosa, otro de The Blow Monkeys, de pop inglés y uno de Pretty Boys & Pretty Girls, de dance, ambos de los ´90.
En el stand de una disquería originaria de Buenos Aires, Marcela compartió sus rarezas del rock nacional como el original de “Cuarenta dibujos ahí en el piso”, el primer disco de Divididos; otro de Jorge Pinchevsky el violinista de Billy Bond y la Pesada del Rock, según dicen el más famoso violinista rockero del país, nacido en Rosario; y un vinilo de Pachuco Cadáver, una banda no muy conocida de Roberto Pettinato de los años ´80.
El puestero rosarino Fabián Dichiara, tiene en su haber discos maxis simples de varios artistas a destacar como: en vinilo blanco “You don´t fool me” de Queen, “Wild wild life” de Talking Heads (que hace años no se consigue en el mercado), y “Union city blue” de Blondie. Además Fabián comentó su interés en organizarse con los coleccionistas locales para continuar con los intercambios al menos dos veces al año.
Otro puestero que compartió su reliquia fue Jorge Adimari, ya que posee una de las veinte cajas de cinco discos de Atahualpa Yupanqui, editado por la discográfica Odeon exclusivamente para sus gerentes latinoamericanos. Una piedra preciosa que seguramente Jorge no se dispuso a vender tan fácilmente.
Quién da más
Si algún momento de esta feria merecía ser destacado en su unicidad, fue la subasta programada, que fue dirigida por Mikel Barsa. El micrófono se abrió para comenzar a explicar las reglas básicas, y todos los asistentes dejaron de distraerse en los stands para acercarse a ver algo inaudito en Rosario. Con energías de quien dirige una batuta de una gran orquesta sinfónica, Barsa dio por comenzada la puja por las rarezas. Y a medida que la oferta era hecha, manos tímidas reclamaban su interés por adquirir los preciados objetos musicales, asomando entre las pocas mesas y las muchas personas de pie.
En la subasta se presentaron discos de alto valor cultural como “The Wall” con la firma auténtica de Roger Waters en su primer visita a Buenos Aires (vendida a $1500), una prueba de sonido original de los Rolling Stones (vendida a $1150), un original imposible de conseguir de Joy Division (vendido a $2200), y dos cuadros del arte de tapa del disco de Ciro y Los Persas (nueva banda del cantante de Los Piojos), los que tenían el valor de $2500 y $4000.
El sabado 26 la feria del vinilo se adhirió a la campaña “La Hora del Planeta”, una iniciativa mundial de la ONG Fundación Vida Silvestre (WWF) que alienta a ciudadanos, municipios y comercios a apagar las luces por 60 minutos para hacer conciencia sobre los efectos del cambio climático. Dado que la propuesta del Ministerio de Cultura coincidía en la fecha con la campaña mundial, fue suya la decisión de adhesión, bajo la cual la banda Una Cimarrona brindó un show acústico a la luz de las velas.
Nota publicada en la revista Rosario Express, ed. nº 78 - Abril de 2011
“Era nuestra ambición hacer esta feria desde hacía mucho tiempo, ya que el coleccionismo arranca una pasión particular, hace jugar, crea una inquietud de búsqueda y de compartir historias con los demás” declaró la ministra de Cultura “Chiqui” Gonzáles. Por su parte, el ideólogo de la feria y director de Star Events, Mikel Barsa agregó que “es una cita para dar un repaso a la historia de la música de los últimos 40 años, ya que en esas portadas maravillosas se puede apreciar las modas, los peinados y diseños de cada época”.
Una carpa blanca de grandes proporciones se impuso con aires de leviatán en las costas del río Paraná, con el propósito de un intercambio musical y con el disco de vinilo como protagonista. Más de 50 puesteros con sus bateas ofrecían discos de una amplitud musical sorprendente: hip hop, funk, jazz, dub, ítalo, dance, ska, rocksteady, metal, tecno, rockabilly, house, tango, ópera, kuschel (rock alemán), cumbia, deep, tribal, garage, infantiles, acid, new beat, entre otros tantos. Tres de estos puesteros eran rosarinos, y el resto de Mar del Plata, Santa Rosa, Córdoba, Buenos Aires y hasta Bolivia.
En este encuentro los más aficionados pudieron conseguir material que no hay en el mercado tradicional en LP (longplays), discos de pizarra (pasta) o maxies (discos con dos o tres temas hits de las bandas que sólo circulaban en radios y discotecas). Pero también había una variedad de compactos, posters, libros, revistas, DVDs, y remeras de las bandas para fanáticos menos exquisitos. Ciertos puesteros también canjeaban y compraban discos al público. En el escenario pequeño se proyectaron videoclips, programas musicales y documentales durante las tres jornadas.
La feria contó con shows musicales de diversos estilos como el de Moris, ícono de los albores del rock nacional, la banda Terraplén (fusión de folklore y electrónica con la producción de Gustavo Santaolalla), Una Cimarrona (banda rosarina de estilo balcánico), Lima Sur (hip hop del barrio Saladillo), Alina Gandini & Hotelera (versiones en jazz de clásicos del rock) y la reconocida en su trayectoria local Bonzo Blues Band. Además de los shows mencionados, el público se sorprendió con la cantante española Lola Masey, con un show de varios temas estilo pop, con coreografía y hasta dos bailarines.
Conocidos músicos rosarinos como Coki Debernardi y Diego Casanova participaron de esta primer edición de la feria, junto a periodistas e intelectuales, compartiendo sus repertorios de temas favoritos como música de fondo. El artista plástico Cristian Barnes, quien diseñó el logo de la feria, compartió en una conferencia sus conocimientos sobre el arte de tapa de los mejores discos de la historia del vinilo.
“Estamos ante objetos y bienes culturales que vuelven del pasado, como el trueque y la subasta -analizó la “Chiqui” Gonzáles- donde cada uno se acerca con su repertorio personal para el intercambio”. Muchos se sumaron a la propuesta del Ministerio de Cultura y llevaron sus discos en desuso para conocer su valor estimado, y algunos hasta hicieron negocios. Ver la cultura del vinilo renacer con cada ciudadano que compraba un disco, fue el gran objetivo cumplido del fin de semana.
Es que “si bien el Compact Disc vino a democratizar la posibilidad de escuchar música, un láser no va a reproducir nunca de la misma manera que un diamante sobre el vinilo”, como arguyó el organizador Mikel Barsa, aficionado de pura cepa. Nacido en Barcelona, vivió 40 años en Madrid, donde se sumergió en el mundo de la buena música. Luego incursionó en la cultura argentina para finalmente instalarse en Buenos Aires hace ya 13 años. Su productora Star Events representa artistas del cine y de la música en muchos países de Latinoamérica.

Mikel Barsa, organizador de la Feria del Vinilo. Foto: Sofia Pagani
-¿Cómo surgió la idea de realizar una feria del vinilo?
-Hubo un momento al final de los años ´70 en que los aficionados empezamos a presenciar impávidos el desarrollo de la gran mentira de que el Compact Disc sonaba mejor que el vinilo. Periodistas mal informados y Djs “comprados”, fueron parte de la industria que quiso implementar el CD. Se trataba de convencer al público de que toda la música que ya tenían en vinilo, debían comprarla en este nuevo formato. Fue un gran engaño que de a poco se fue sabiendo.
Cando organicé la 1º feria mucha gente trató de quitarmelo de la cabeza. Me dijeron que no tendría éxito pues la gente sólo apreciaba la música gratuita y no respetaba nada. Y comprobé que no era cierto, que no todos eran piratas, y muchos gozaban de escuchar música con la mejor calidad de sonido, y apoyando a los músicos. Con este fin realizamos la primera feria de coleccionismo del mundo en 1982 en el afamado Hotel Ivanhoe de Londres, y desde entonces nos expandimos en diversas ciudades del mundo como Madrid, Paris, Valencia, Barcelona, Oporto, Nápoles, Montpellier. En Buenos Aires venimos realizando la feria desde hace dos años y medio, y ahora incursionamos en Rosario. La idea es continuar realizando la feria en diversas ciudades de Latinoamérica.
-¿Qué piensa usted de la cultura musical rosarina?
-He venido varias veces con diversos artistas. Es una ciudad que me gusta, aunque todavía no conozco su música. Estuve escuchando un poco en la feria con los músicos invitados, y sé que la producción rosarina es bastante buena.
-¿Cómo se pone en valor un disco de vinilo?
-Como todo seguidor de arte especializado, los aficionados del vinilo estudian día a día, y a medida que se sumergen en ese mundo van apreciando si es un disco de gran tirada o muy exclusiva, si no se consigue en el mercado, si es un autor valorado, el arte de tapa, el estado del disco y de toda su presentación. Con Star Events tenemos contacto con especialistas de Europa y de Estados Unidos, quienes han vivido la evolución del mercado musical, y basados en su experiencia ellos marcan la idea del valor de un disco. Luego el mercado impone la realidad, es decir que la ley de oferta y demanda será la que defina si un disco es de alto valor.
-¿Cuál es su repertorio musical preferido?
-Mis grupos favoritos son The Kinks, The Troggs, The Searchers, The Animals y los Beach Boys. Además me gustan algunas bandas punk de los años ´70.
Del caudal de unos 20 mil discos de vinilo y otros cientos CDs, se podían encontrar los precios más variados: dependiendo del estado de los discos, habían algunos desde los $10 y $20, pero en su mayoría se trataba de vinilos bien conservados en sus cajas, y estos partían de los $200.
Por la carpa blanca habrán pasado unos 15 mil asistentes según Mikel Barsa, quien contó satisfecho: “Ya al comienzo del primer día el predio se llenó, y continuó igual en diferentes horarios, sobre todo cuando había algún show”. El director provincial de Producción Artística, Gerardo Agudo explicó: “Decidimos situar la feria justamente en el Parque España considerando que es un paseo habitual del fin de semana rosarino”.
Meticulosos de la excelencia del sonido intercambiaron sus conocimientos con los puesteros. Los jóvenes compradores escuchaban con auriculares para comprobar que los años no hayan hecho estragos en los discos, mientras reggae, tecno, rock internacional y baladas se colaban de fondo por el altoparlante. Se veía por los pasillos a personajes del rock local como Daniel Peres o Andrés Abramowski. La siempre elegante subsecretaria de Cultura municipal, Flor Balestra no se quiso perder el evento, mientras la “Chiqui” se paseó con su nieta que no hacía mucho habría aprendido a caminar. Imágenes de una feria muy singular se instalaron en la ciudad que vio nacer a cientos de artistas, sobre todo musicales.
La exclusividad
Si de algo se jactan los coleccionistas y los melómanos es de tener las joyas más codiciadas del mercado del disco. Y en esta feria, muchos puesteros no se quedaron atrás. Con orgullo y discresión, como quien tiene en su poder un secreto de Estado, los puesteros compartieron con Rosario Express algunas de sus reliquias.
Norberto Acosta, de origen porteño, confesó tener una edición limitada de Quiet Riot, una banda de heavy metal ochentosa, otro de The Blow Monkeys, de pop inglés y uno de Pretty Boys & Pretty Girls, de dance, ambos de los ´90.
En el stand de una disquería originaria de Buenos Aires, Marcela compartió sus rarezas del rock nacional como el original de “Cuarenta dibujos ahí en el piso”, el primer disco de Divididos; otro de Jorge Pinchevsky el violinista de Billy Bond y la Pesada del Rock, según dicen el más famoso violinista rockero del país, nacido en Rosario; y un vinilo de Pachuco Cadáver, una banda no muy conocida de Roberto Pettinato de los años ´80.
El puestero rosarino Fabián Dichiara, tiene en su haber discos maxis simples de varios artistas a destacar como: en vinilo blanco “You don´t fool me” de Queen, “Wild wild life” de Talking Heads (que hace años no se consigue en el mercado), y “Union city blue” de Blondie. Además Fabián comentó su interés en organizarse con los coleccionistas locales para continuar con los intercambios al menos dos veces al año.
Otro puestero que compartió su reliquia fue Jorge Adimari, ya que posee una de las veinte cajas de cinco discos de Atahualpa Yupanqui, editado por la discográfica Odeon exclusivamente para sus gerentes latinoamericanos. Una piedra preciosa que seguramente Jorge no se dispuso a vender tan fácilmente.
Quién da más
Si algún momento de esta feria merecía ser destacado en su unicidad, fue la subasta programada, que fue dirigida por Mikel Barsa. El micrófono se abrió para comenzar a explicar las reglas básicas, y todos los asistentes dejaron de distraerse en los stands para acercarse a ver algo inaudito en Rosario. Con energías de quien dirige una batuta de una gran orquesta sinfónica, Barsa dio por comenzada la puja por las rarezas. Y a medida que la oferta era hecha, manos tímidas reclamaban su interés por adquirir los preciados objetos musicales, asomando entre las pocas mesas y las muchas personas de pie.
En la subasta se presentaron discos de alto valor cultural como “The Wall” con la firma auténtica de Roger Waters en su primer visita a Buenos Aires (vendida a $1500), una prueba de sonido original de los Rolling Stones (vendida a $1150), un original imposible de conseguir de Joy Division (vendido a $2200), y dos cuadros del arte de tapa del disco de Ciro y Los Persas (nueva banda del cantante de Los Piojos), los que tenían el valor de $2500 y $4000.
El sabado 26 la feria del vinilo se adhirió a la campaña “La Hora del Planeta”, una iniciativa mundial de la ONG Fundación Vida Silvestre (WWF) que alienta a ciudadanos, municipios y comercios a apagar las luces por 60 minutos para hacer conciencia sobre los efectos del cambio climático. Dado que la propuesta del Ministerio de Cultura coincidía en la fecha con la campaña mundial, fue suya la decisión de adhesión, bajo la cual la banda Una Cimarrona brindó un show acústico a la luz de las velas.
Nota publicada en la revista Rosario Express, ed. nº 78 - Abril de 2011
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