23 diciembre 2009

Pensar la pobreza en Argentina


Nota realizada para la revista "Genética Argentina"
por Miriam Muñoz y Hagar Blau

Foto: gentileza de Angel Amaya
La pobreza, como temática de reflexión e investigación no es nueva. Muy por el contrario, la evidencia que puede recogerse señala, lamentablemente, la recurrencia de la misma. Decimos lamentable en tanto, con independencia de la cantidad de análisis realizados, aún no se han concretado políticas estatales orientadas a dar respuesta a este problema.
De hecho el crecimiento de la pobreza es inversamente proporcional a los estudios y análisis, que buscan dar solución a un problema que asume características globales. Nuestro país no ha podido sustraerse de los efectos devastadores que ha generado la aplicación de políticas neoliberales. Estas fueron pensadas como recetas a emplear de forma masiva, sin considerar las particularidades de cada país.
No es nuestra intención hacer una descripción de estas políticas ni realizar un balance de sus efectos. Sólo nos proponemos señalar que el incremento de la pobreza, la indigencia y la exclusión social responden a la implantación de un modelo económico hace casi 20 años, que en palabras del politólogo Atilio Borón es caracterizado como “irracional” en tanto “el modo de producción y el patrón de consumo resultan predatorios al socavar los fundamentos ecológicos, materiales y sociales de la vida humana”.
En una entrevista realizada al Diputado Nacional por el GEN Horacio Alcuaz, señaló que en la década menemista se produjo una fractura social que ha profundizado las diferencias entre los que más tienen y los que menos. Para el diputado “las crisis que han tenido lugar -tanto en el 2001, como la más reciente de 2008/2009- han repercutido en los sectores más vulnerables, quedando a salvo los intereses de los más poderosos”.
Como señalábamos al principio de esta nota, la pobreza es un tema presente, desde distintas perspectivas, en numerosas discusiones. La pregunta que nos surge es: ¿Qué lugar ocupa este tema preocupante de nuestra realidad en la agenda del gobierno nacional?
Horacio Alcuaz analizó que todas las políticas económicas hasta el día de hoy han tendido a la concentración y a profundizar las asimetrías, “generando una nueva clase poderosa, que son los capitales amigos de Kirchner. Ellos han monopolizado diversas actividades como el juego, el petróleo, la explotación minera, las obras con financiamiento del Ministerio de Planificación, entre otras”.
Para lanzar la Asignación Universal, el gobierno actual publicó unos días antes los últimos índices de la pobreza en Argentina (Ver cuadro aparte). No podemos quedarnos en la discusión de las diferencias porcentuales entre las distintas estadísticas que señalan el crecimiento de la pobreza. Debemos ir más allá y recordar que esos dígitos representan a seres humanos que no pueden sostener un nivel de vida digno. ¿A qué se hace referencia con esto?
Si buscamos el significado de la palabra “Dignidad”, entre las variadas definiciones, se encuentra básicamente que es un atributo vinculado con la racionalidad y con la posibilidad de crear, propio de las personas; una capacidad que hace posible la toma de decisiones, que permite elegir, tener proyectos, pensar en la construcción del futuro que se quiere. Por ende, la Dignidad constituye la libertad de las personas. Dignidad también implica el hecho simple, elemental pero muchas veces olvidado por muchos, de que las personas son valiosas en sí mismas, por sí mismas, merecedoras de respeto. ¿Es posible afirmar que en la actualidad todas las personas se consideran a sí mismas dignas, merecedoras de respeto?
¿Por qué relacionamos la dignidad con la pobreza? Porque la pobreza se vincula con la falta de empleo, con la falta de educación, con la falta de seguridad, con la incapacidad de pensar un proyecto personal y un futuro seguro para sus hijos. Y son estas carencias las que quitan dignidad al hombre.
Carecer de los elementos necesarios para poder sentirse libres de proyectar un futuro, incapaces de decidir, las personas no pierden el atributo de dignos y sin embargo dejan de sentirse como tales. Muchos lamentablemente, ignoran el significado de la palabra, y no debemos caer en la ingenuidad de creer que ese desconocimiento se limita a personas que carecen de educación formal. Son muchos los que desconocen esto, si se permiten tantas de las cosas que suceden a nuestro alrededor.
Una de las funciones primordiales del Estado es garantizar el bienestar de toda la sociedad, no sólo de unos pocos sectores, excluyendo a muchos otros. Es una tarea de los gobiernos tomar las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de dicha función.
Al preguntarle cómo sería posible revertir, en teoría, la problemática de la pobreza estructural, El diputado Alcuaz planteó una transformación del sistema tributario y del sistema productivo. Consideró necesario terminar con el modelo tributario progresivo para que paguen más los que más tienen, implementar políticas universales de atención que permitan asegurar las necesidades básicas a los sectores más vulnerables (como alimentación, salud, estudios, trabajo, una vivienda digna). Para Alcuaz son necesarias “nuevas reglas en el ámbito del trabajo y la libertad sindical que garanticen condiciones de trabajo decente”, entre otras cosas.
“Es evidente la necesidad de terminar con las políticas de corte clientelar y el chantaje impuesto sobre las provincias que sufren de una grave asfixia por el déficit fiscal. Asimismo es claro que no está proyectado por el presente gobierno terminar con dichas políticas, puesto que estas son funcionales (fundamentales) a sus intereses”, reflexionó el diputado nacional por el GEN.
Según la diputada Margarita Stolbizer “en el corto plazo, en la emergencia, la pobreza creciente que indigna a los argentinos es absolutamente evitable. En mediano y largo plazo se pueden generan condiciones para que el Estado y el sector privado promuevan un nuevo patrón productivo con la base en la innovación; y permita sostener el crecimiento y desarrollo económico, generando los recursos para una inclusión a todos los argentinos”.
La diputada nacional por el GEN planteó un proyecto para revertir la situación de pobreza, que apunta a “la innovación y la educación como base para mejorar las oportunidades de los ciudadanos que viven privados de todo”. Para ella “la pobreza es un vergüenza evitable, y su aumento un riesgo latente”.
Nos permitimos citar a Eduardo Galeano quien, durante el desarrollo del 1º Foro Social Mundial, celebrado en Porto Alegre (Brasil) en 2003, dijo: “ Este mundo de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, está enfermo de amnesia y ha perdido el sentido comunitario, que es el papá del sentido común. En épocas remotas, en lo más temprano de la zoología terrestre, cuando no pasábamos de la categoría de almuerzo fácil en la mesa de nuestros vecinos más voraces, fuimos capaces de sobrevivir, contra toda evidencia, porque supimos defendernos juntos y porque supimos compartir la comida. Hoy en día, es más que nunca necesario recordar esas viejas lecciones del sentido común”.
Luego de esta reflexión del pensador uruguayo sobre la esencia de la humanidad, quisiéramos terminar esta nota adhiriendo a su mensaje: ya es hora de anteponer el sentido común a los intereses individuales y a considerar las posibles alternativas. Tenemos un país productor de riqueza y proveedor de comida de muchos países del mundo. Es necesario revalorizar lo que la Pacha Mama nos dio y redistribuirlo a través del trabajo y la educación comprometiéndonos a ser parte activa de esa transformación.

07 octubre 2009

La invasión aviar: desmitifiquemos a las palomas


Este invierno empezaron a visitarnos, cada vez con mayor frecuencia, las palomas a la ventanita de la cocina. Pero como cada vez ellas eran más, y se copaban más con sus visitas, fueron visitando también el lavadero, el baño y el balcón.
La primer aparición, en realidad en otra ventanita, fue muy misteriosa: yo recién me levantaba una mañana soleada, y cuando me estoy cepillando los dientes en el baño, todavía adormilada, viene mi gata con actitud de indignación y curiosidad simultáneas. Ella había escuchado antes que yo el sonido de una visita inesperada a través de la ventanita horizontal del baño, y me alertó con su expresión felina sobre la situación. Yo le dije “qué te pasa gato?”, pero en vez de recibir al menos un “miau” de respuesta, observo que salta hacia la bañera, atraviesa la cortina y desde allí mira fijo hacia arriba. Sigo su mirada, y ahí fue cuando me apiolé que había una paloma. Como buena ciudadana y a su vez buena propietaria del inmueble, toqué el vidrio, en tono de “reclamo” por su atrevida ocupación de mi ventanita. La paloma parece que captó mi mensaje, porque al instante se mandó a mudar.
Desde ese momento la gata cumple un papel fundamental: es una especie de patovica de la casa (papel que se autoadjudicó), y no permite la entrada a paloma alguna. Un día que estoy volviendo a la tardecita, voy al lavadero a colgar la ropa, y justo en ese preciso instante veo venir hacia la ventana un movimiento de otro ser vivo en cámara lenta: una paloma atrevida invadió la tranquilidad, y se coló a través del espacio entre la reja y la ventana. Mi gata, que captó lo que sucedía antes que yo, se avalanzó sobre la paloma. Y cuando mi mente procesó toda la información luego de unos segundos, logré cazar al gato del pellejo, la llevé hacia la cocina y encerré al bicho alado en mi lavadero. No vaya a ser cosa que mi comida esté infestada con gripe aviar!
Llamo a mi madre comenzándome a desesperar, porque supuse que la muy estúpida paloma supo cómo entrar, pero no tendría el razonamiento suficiente para volver a salir del lavadero. Mi madre estaba en pilates, muy tranquila, y me dijo que controle la situación, y que no era para semejante escándalo. El gato empezó a maullarme, a modo de reclamo, pues quería ir a jugar a desplumar al palomo en el lavadero. A esa altura la histeria llegó a su punto máximo, y decidí dejar al gato afuera de todo acceso al lavadero, la saqué de la cocina. Miré a través de la puerta vidriada y la paloma estaba tranquila posando al lado de la bacha. La insolente me miraba curiosa, y supongo que muerta de gusto por el escándalo que me había generado. Decidí que no me importaba, que haga lo que quiera esa paloma intrusa, y me fui a mirar la televisión.
Más tarde me acordé de la alada visita y fui a ver cómo andaba, habitando MI lavadero. La busco con la mirada y no la encuentro ni en el estante, ni sobre la pila de ropa, ni en el lavarropas, ni en el tendedero. Ya se fue! Pensé contentísima, acto seguido le abrí la puerta del lavadero a mi gata. Pero qué ocurrió, la inútil de la paloma no se había escapado, estaba escondida, probablemente entre los tarros de pintura del piso. Y comenzó una danza alborotada de aleteos y zarpazos de gato. Yo me puse nuevamente a los gritos y llantos (porque probablemente el intruso terminaría muerto), pero logré recomponerme, y nuevamente cazé a mi gato con una mano, reputiándolo, y con el corazón en la boca. Enojada conmigo misma por no haber “controlado la situación” como me pidió la madre-pilates, me fui a clases, y que sea lo que dios y estos bichos quieran!
Se ve que en la noche el palomo consiguió irse por la misma abertura que entró. “Menos mal”, pensé cuando me levanté para ir a inglés. Cuando llevo la ropa sucia al canasto del lavadero, miro lentamente hacia arriba, al estante del fondo, como sabiéndome observada, y qué encuentro? Una figura que me mira intacta y esta vez con una expresión indefinible ¡Otra vez ahí, paloma de porquería! Y como si fuera poco el redescubrimiento, mi gata apareció desde atrás mío y empezó a correr en dirección al bicho. ¡Zoe no! ¡La puta que lo parió! Grité de un modo desgarrador, desconocido para mi garganta. Mi familia, que hasta entonces dormía, empezó a escandalizarse, preguntándome qué ocurre. Mi hermana “le pasó algo a la gata? Dónde está la gata?”, y mi madre indignada por el modo en que las desperté a las 7 de la mañana.
Luego de que casi me estrangulen en mi casa me puse a reflexionar qué mierda había pasado con este bicho:
Hipótesis 1: Del día anterior nunca se fue del lavadero, sólo encontró un buen escondite
Hipótesis 2: Viene entrando desde hace tiempo, cuando piensa que no hay nadie en casa
Hipótesis 3: Cuando se fue le pasó el dato del cómodo refugio a otro palomo, y el de hoy por lo tanto, era el otro.
Hipótesis 4: Desde ayer saben cómo entrar y salir las veces que quieran!

Al día siguiente vino la muchacha, quien colgó la ropa lo más bien. Le conté con risa el evento del día anterior, supuestamente superada del tema. Comienza la escena romántica de dos palomas en la ventanita de la cocina:
1º Una se picotea a si misma en el lomo, desparasitándose
2º Viene la segunda, su enamorada, y comienzan a picotearse mutuamente
3º Comienzan a forcejear con sus picos, ya con una expresión un tanto diabólica
4º Una se sube arriba de la otra para montársela. Qué bichos violentos, pienso.

Probablemente la invasión comenzó hace mucho, dirigida por aves más desarrolladas e inteligentes. Siempre las palomas me habían inspirado sentimientos de paz y de libertad. Pero ahora me doy cuenta que eso era por una simple convención social, que no entiendo (y me indigna) quién joracas inventó esa convención. Ahora comprendo a Hitchcock.
La noche siguiente mi vieja empezó ¡Hagar vení! ¡Hay una rata asquerosa en el balcón! A los gritos pelados. Fuimos corriendo con mi hermana, y la rata ya no estaba. Ella aseguró que era de unos 20 centímetros. “Cuando miré afuera desde mi pieza pensé que era otra paloma, pero cuando empezó a caminar, esperé que se vaya volando y en vez de eso siguió caminando por la cornisa. Tenía cuatro patas, qué asco!”, dijo desconsolada mi vieja. La calmamos y nos fuimos a dormir. Era tarde, no podíamos ni fumigar ni nada, sólo bajar las persianas por las dudas que se quiera mandar adentro de la casa. Al día siguiente mi madre compró un alambre de enrejado flexible y lo puso en el hueco del costado del balcón, por donde supuestamente se fugó la rata.
Esto de la rata me desorientó. Hubiese sido más lógico que fuese una paloma invasora. Y aunque parezca poco creíble que todo esto suceda, debo continuar mi relato verídico en el cual un par de noches siguientes entré a mi edificio y me encuentro con una paloma azul (de esas tornasoladas que están en las plazas) en la escalera de la entrada! Me miraba y se escondía atrás de la tinaja, como avergonzada de meterse donde no debía.
Y sigue la serie de eventos salvajes: Una mañana, estoy en clase de inglés, cuando dos palomas se posan en la ventana… del instituto de idiomas! Esto ya era el colmo. Las muy piolas se coparon con nuestra clase, miraban, y se iban a buscar ramitas, las acomodaban y miraban otro rato cómo la teacher los enseñaba Polite Questions. Se estaban armando un nido, habráse visto!
Mi vieja finalmente puso otro alambre enrejado en el hueco del lavadero, y la paloma nunca más entró. Problema resuelto. Ahora que mi familia está segura en una especie de bunker impenetrable, pienso: ¿será que el terror a la invasión animal, planteado por Hitchcock hace mucho, en realidad esconde el miedo humano a que la naturaleza nos devuelva con la misma moneda? ¿O será que sólo nos recuerda que esta tierra es de todos los seres vivientes por igualdad de condiciones, así que dejémonos de jorobar con el Medio Ambiente? Y nosotros que encima de contaminar, nos aislamos entre el cemento y la alta tecnología.
Hoy, miércoles 7 de octubre, día de la santa patrona de Rosario, ví desde la ventana de la cocina que aparecieron miles de palomas sobrevolando los edificios del barrio, planeando a gran velocidad y sin rumbo claro, como alborotadas. ¿Estará llegando el día de la invasión definitiva?

29 septiembre 2009

Cuando eso esencial invisible a los ojos llegó a Rosario


Crónica del concierto de la Orquesta Filarmónica de Israel y su director Zubin Mehta en la ciudad de Rosario, Salón Metropolitano

Se trató del evento destacado del año para el establishment de la ciudad de Rosario. Bueno, después de las eliminatorias que disfrutamos aún derrotados los argentinos contra Brasil. Pero este otro espectáculo dista de ser deportivo y fue de lo más enriquecedor para los pocos afortunados que pudimos disfrutarlo: El concierto de la Orquesta Filarmónica de Israel, con su director mundialmente reconocido, Zubin Mehta.

Si bien la ciudad cuenta con sus clásicos Mozarteum de cada año, y con las periódicas visitas de diversas orquestas y conjuntos de óperas mundialmente conocidas, éste fue un espectáculo único. Podría decirse por su elevado costo, pero no. El valor agregado que tuvo esa hermosa noche del lunes 24 de septiembre fue que el dinero recaudado fue para un fin benéfico más que loable: la construcción del nuevo Hospital Centenario de Rosario.

El salón del Metropolitano se vistió de gala para el evento, donde asistieron 2500 rosarinos y donde no faltaron los personajes. El gobernador Hermes Binner rodeado de videocámaras y flashes, los periodistas como Luis Novaresio y Roberto Caferra, reconocidos empresarios y hasta el filósofo Jack Benoliel, entre muchos otros. Y lejos de los brillos que muchos asistentes ostentaron, la luz que encandiló fue la que emitió el director orquestal de origen hindú con su batuta magistral.

En una sincronía perfecta, la Orquesta Filarmónica de Israel, con 120 músicos al unísono, logró transmitir sensaciones diversas a lo largo de la noche. De la alegría y la picardía infantil de la interpretación de “Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel” de Strauss, hasta el ambiente fúnebre, con una admirable capacidad de generar en los espectadores tantas sensaciones.

La interpretación de la “Sinfonía Nº 7” de Ludwig V. Beethoven fue el momento culmine de la velada, con sus cuerdas y vientos ya desatados, que a través de su melodía ya conocida dibujaron colores en el aire. Pero luego del repertorio prometido, el público extasiado insistió en un bis, y fue recompensado con “Las bodas de Figaro” de Mozart, y luego la “Polka sin frenos”, de Strauss, cerrando un show de primer nivel musical, y colaborando para la mejor causa: la salud pública de la ciudad de Rosario.

10 junio 2009

Día D.


Estimulante levantarse bien temprano cuando todavía afuera es una noche y no escuchás ni a los perros callejeros cantar su perorata en sol sostenido. Lo mas interesante es cuando te ponés a hacer las cuentas de todo lo que venís adeudando hace tres meses y te decís “bueno hoy es el día”. Pero es tan temprano que te olvidaste que el horario comercial es desde las 10 de la matina. Pero para ese entonces ya te levantó la taza de café bien negro y tu canario que te reclamó mas alpiste.

Salis a caminar por Pellegrini, y la ciudad recién se está despabilando, mientras te saludan los basureros y te tropezas con el borracho que estaba reflexionando una verdad existencial. Y le cortaste el chorro. Esos eran los dueños de la city hasta que llegaste vos con tus ínfulas de chica responsable porque querés llegar primera a la cola del banco que tardará tres horas en abrir.

Pero tu estado no es todavía tan decadente gracias a buda y decidiste ponerte a leer todo pasacalle, publicidad, marca, patente de auto y hasta el ticket del supermercado que te olvidaste de sacar de ese gamulán que no usabas hacía dos años.

Lo patético comienza cuando ya estabas del todo despierta, aunque las ojeras seguían colgadas debajo de tus lentes cuando te viste en esa puerta vidriada de la peatonal y te desviaste para horrorizarte, y en el medio del escándalo se te incrustó el taco aguja en la rejilla del piso y tu pie pasó de ser “L” a ser una “U”.

Respiras hondo para no pegarle al ser vivo que tenés mas cerca, la portera que riega la vereda con la dedicación del jardinero. Se te alivia ese infame dolor que humilla a la torpeza de tu pie de bailarina, y ahí te cerciorás: “Maldición. Va a ser un día hermoso”.

Finalmente el lunes va tomando color de metrópolis y te ponés a buscar frenética todos esos papeles que fluyen dentro de tu bolsón. La vida toma sentido, te sentís ciudadana correcta, porque en un rato no serás más deudora, mientras empezás a masticar ese caramelo Media Hora con una mueca de niña feliz.

Cuando se empieza a armar la fila, como en la misa o en el cine, te reconocés vanguardista de la responsabilidad, ejemplo de ciudadanía, pero la gente ni te juna porque todavía están todos adormilados. Los empleados del banco te piden que te corras porque no te diste cuenta que les obstruías la entrada, y seguro que pensaron que ibas a entrar corriendo para que nadie se te cuele en la fila.

Justo cuando terminaste de matar el tiempo haciendo banalidades te acordaste que tenías en el bolso ese libro guardado especialmente para ocasiones de espera, pero que nunca ejerciste su fin. “La metamorfosis” de Kafka es una buena versión de tu vida pensas, justo cuando abren la caja y llaman a cobrar y te colgaste. Y se te colaron. Como el resto son ancianos, embarazadas y niños te miran para el traste. Asi que te vas a tu casa con la cara por el piso del cansancio y de la vuelta a la existencia irresuelta, y cuando pasas malhumorada por esa puerta espejada lo confirmas: te transformaste en cucaracha.

14 abril 2009

Educación, identidad y oportunidad para los niños


Una nueva ley provincial de la niñez propone por primera vez generar un concejo con representantes de muchas organizaciones para coordinar políticas conjuntas hacia los derechos postergados de los niños que mas necesitan. A continuación, un panorama sobre la realidad rosarina.

Introducción
"Decís: Nos molesta la charla de los niños. Tenés razón. Decís: Tenemos que descender hacia sus ideas. Descender, inclinarnos, empequeñecernos. Estás equivocado. No es eso lo que nos cansa, sino el que tengamos que elevarnos hacia sus sentimientos. Elevarnos, estirarnos, ponernos de puntillas para no agraviarlos", exclamó Janusz Korczac, el gentil maestro que marchó con sus alumnos hacia los campos de concentración para seguirlos educando, para evitarles que vivan solos y con miedo sus últimos días.
Este año es el 20º aniversario de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Desde 1989 todos los niños del mundo tienen derecho a ser protegidos, a desarrollarse y a participar activamente en la sociedad, al establecer que éstos son sujetos de derecho. Sin embargo, en Rosario como en muchas ciudades de la provincia, muchos derechos les son vedados a los niños. Muchas organizaciones no gubernamentales trabajan para revertir esta situación que se agrava día a día, y por primera vez, ven una intención oficial, a través de la Ley de Niñez.
Hace pocas semanas fue sancionada la adhesión de la provincia de Santa Fe a la ley nacional nº 26.061 de “Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes”. De esta forma se blanqueó la intención política de promoción y protección integral de los derechos y garantías de los menores de 18 años.
Ésta nueva ley provincial organiza las políticas públicas hacia la infancia, a través de un cambio de concepción de la niñez, desecha la anterior que concebía al niño como “objeto de cuidado”, y lo reconoce como “sujeto con derechos y garantías”. La familia y la escuela siguen siendo los pilares fundamentales para su protección, pero el cambio está en la toma de responsabilidades por parte del Estado, necesario y casi ausente hasta la actualidad. ¿Será éste el comienzo de un largo camino de trabajo conjunto para empezar a cuidar a quienes son el futuro de nuestra ciudad?

Nota principal
El criterio, el respeto y la cooperación son claves a la hora de desarrollar el trabajo social en la ciudad para y con los niños. Mantener la humildad y renovar las fuerzas para persistir en el tiempo. La cosecha de los frutos maravillosos de sonrisas pintadas en los rostros de los niños comienza con un granito de arena perdido en la inmensa ciudad rutinaria. En un proceso de desarrollo contínuo, se busca la expansión hacia todos los sectores para crear un futuro mejor. Los trabajadores sociales coinciden en que la esperanza y la alegría nunca se pierden, pues son un estado latente en el alma de cada niño.

Los niños que aprenden de la música y la palabra (Ludueña)
En el trayecto hacia la escuela nº 1027 Luisa Mora de Olguín un alumno reconoció a las cronistas como “las que hacen preguntas”, y con mucha seguridad dijo que buscaban a Gloria Machado. Era cierto, y el niño con una sonrisa cómplice les indicó el camino a seguir. Un portón separa al barrio Ludueña de la escuela orquesta. Desde el centro del patio escolar iluminado por el atardecer y un silencio majestuoso se divisaban todos los salones. Inesperadamente detrás de las puertas de cada salón se encontraban alumnos y maestros en clases de EGB, apoyo escolar, flauta, chelo y violín. Dentro de cada aula se descubría el sonido de un instrumento tocado por manos pequeñas.
En un mismo espacio conviven en un intercambio profundo la escuela con la escuela-orquesta. Prevalece el compañerismo, el respeto, el compromiso y la constancia. “Apostamos a mantener la producción propia, en vez de regalarles cosas”, comentó Gloria Machado, la directora general del la escuela orquesta del barrio Ludueña. Contó que se trata de un aprender a enseñar y un enseñar a aprender, a través de un trabajo integral, sistemático, didáctico, pedagógico y social. Las clases son para cada alumno porque es único e irrepetible y con diferentes tiempos.
“Hoy los chicos del Ludueña cargan con una mochila llena de oportunidades, que seguramente sus padres nunca pensaron”, comentó la directora general. Es allí donde se ve el cambio: “dejan de sentirse villeros y se incluyen dentro de la escuela-orquesta como un igual”, expresó Gloria Machado. Comentó que en la Secretaría de Cultura municipal hay convicción de que esto funciona y por eso cuentan con el Presupuesto Participativo de Rosario.
La directora musical de la escuela-orquesta, Derna Isla, comentó: “Con nuestra labor tratamos de darles herramientas a los niños y adolescentes para que en un futuro sean ciudadanos emancipados, buscando la dignidad en el trabajo y en el estudio”. Explicó que la capacitación musical es de diez meses, seis días de clase por semana de lunes a sábados. De este modo los chicos descubren la disciplina, la perseverancia y las metas personales. “Es una autoexigencia sana”, ya que conlleva prevención y búsqueda de salidas ante las problemáticas como la droga, el alcohol y los abusos”.
Derna Isla ve descentralizado y variado el trabajo social en la ciudad. “No se trata sólo de tener voluntad, hay que tener criterio y personal capacitado”, comentó la directora musical. Como ejemplo la Escuela Orquesta en el 2008 tuvo 140 alumnos, en el 2009 tendrá aproximadamente 220; un incremento del 80 por ciento.
El proyecto luego de tres años de trabajo continuo comienza a ser multiplicado en otras escuelas: este año con la “Escuela Esperanza” del barrio La Esperanza. Las escuelas donde se comienza a expandir esta articulación con una escuela orquesta tienen las características de ser gratuitas y religiosas, pero no por eso es excluyente. La música para Isla es una cuestión espiritual, y en esos lugares ella observa un trabajo comunitario fuerte, casi siempre por iniciativa de la iglesia más cercana a la escuela.
También está comenzando a confeccionarse la “Orquesta del Bicentenario” que unirá para 2012 a los niños músicos de diferentes estratos sociales, para sacar a luz ese brillo interno entre chacareras, malambos, clásicos y el favorito de los chicos “Himno a la alegría”. Los directivos ven a la orquesta como una pequeña sociedad, donde se integra el respeto con el otro, los límites y el trabajo con las problemáticas particulares.

Generando oficios en el barrio (Empalme Graneros)
El responsable del Centro Cultural “Cadhuoqte”, Oscar Talero comentó sobre el trabajo que realizan allí. Su propuesta es generar una alternativa para los chicos que están en el barrio, como por ejemplo inculcarles la cultura del oficio, la responsabilidad y la educación. Las actividades son dirigidas a niños de la comunidad indígena y a otros, y en la actualidad sólo pueden dar la copa de leche los lunes, miércoles y viernes.
La inquietud número uno para el centro cultural son los niños, aunque muchas veces no tienen los recursos necesarios para brindarles la cantidad de talleres que desean. “Por parte de la municipalidad no estamos recibiendo ayuda, y desde la provincia sólo recibimos leche para 280, de un total de 550 chicos”, expresó Talero.
Este año arrancan los talleres de apoyo de escolar en el mes de abril con la esperanza de poder incorporar un centro de informática, llevado adelante por estudiantes. El Centro Cultural tiene una relación directa con la familia mientras desarrollan el trabajo para y con los chicos y jóvenes. En el 2008 llevaron adelante una capacitación en albañilería y este año pretenden realizar un taller de soldadura.
Su objetivo es garantizar una participación con los chicos para que vuelvan a la escuela. Las capacitaciones en oficio son lo que fortalece al “Cadhuoqte”, donde se trata de trabajar el tema culturalmente, para no olvidar su lengua materna y sus trabajos artesanales como indígenas.
Al preguntarle qué necesitan Talero respondió de una forma muy amable e interesante: “Aquella persona que le interese colaborar en algo con el centro cultural, que venga a conocerlo; como necesitar necesitamos de todo. Pero que vengan a hablar con nosotros y de ahí surge lo que uno pueda aportar”.

De la calle a la sociedad: una oportunidad para los CHICOS (Centro)
Una casa amarilla con ventanas altas llama la atención por la calle Mendoza. En la entrada una serie de afiches coloridos invitan a festivales musicales e intercambios culturales. Adentro hay salones decorados con grullas de colores, máscaras enormes y dibujos de Juanito Laguna (el emblemático niño de la calle creado por Antonio Berni) cuentan de cómo se construye en un ámbito de paz, creatividad y cultura.
La directora de la Asociación CHICOS, Marcela Lapenna, contó que en 1991 surgió la voluntad de personas de diferentes disciplinas de trabajar con los adolescentes entre 12 y 18 años que vivían en situación de calle. De los salones salen voces de hombres recientes que bromean distendidos, escuchan música y leen los diarios. Son los chicos de la calle y realizan múltiples actividades, tanto recreativas como educativas.
Lapenna contó: “Hoy la Asociación no se restringe sólo a trabajar con chicos que viven en la calle, sino con todo joven que padece situación de riesgo y vulneración de derechos”. En cada chico encuentran diferentes formas de abordar las problemáticas, con la ayuda de los estados provincial y municipal, otras organizaciones y en algunos casos con las familias.
CHICOS tiene talleres artísticos (lúdicos, de fomentación de la lectura y origami) y talleres de formación laboral (serigrafía, carpintería y artesanías) no para que trabajen sino como herramientas para su futuro. Cuentan con un aula radial, un emprendimiento en panadería y una escuela primaria nocturna para los adolescentes que no terminaron la escuela en sus barrios.
Por año entran unos 350 chicos en la institución. El objetivo es revertir sus situaciones de riesgo e ir restituyendo uno a uno los derechos vulnerados. Acompañarlos al médico o a hacerse la documentación de identidad, lograr si es posible que dejen de trabajar y de vivir en la calle son sus iniciativas de cambio. “Consideramos a la calle como un espacio no digno de vida para nadie, y menos para un menor”, enfatizó Lapenna.
CHICOS propone romper con la naturalización de los jóvenes hacia esa realidad que les tocó, como la no posibilidad de ir a la escuela, como tener que trabajar. “Lo que genera la pobreza es una violencia estructural a partir de que muchos derechos que le son vedados a sus familias –analizó Lapenna- pero nosotros no vemos a los padres como los responsables de esa situación, al contrario los tomamos como aliados”.
Con CHICOS colaboran todo tipo de organizaciones de la ciudad, además de fundaciones internacionales y empresas. También está la provincia y el municipio, ya que “es importante, pero no suficiente y esto deja huecos”. Lapenna consideró que se debe entender que los niños son el futuro de la sociedad. Para ella “cada parte hace su trabajo, pero hay que tender puentes y dejar de lado las diferencias de criterio y los prejuicios para trabajar en conjunto. Una tarea que se está gestando de a poco”, expresó.

Para los más chicos, del trabajo a la escuela (Sur)
La coordinadora del equipo técnico de “Proniño”, Viviana Berardo contó el objetivo con el que trabaja la organización: “Buscamos mejorar la realidad de los chicos del barrio, ayudar a sus padres para que no los hagan trabajar y que los lleven a la escuela”. Hasta hace dos meses Proniño tenía talleres en contraturno escolar del colegio “Atahualpa Yupanqui”, y trabajaba con los alumnos de allí. Pero ante la realidad de trabajo infantil que se agrava en zona sur, ahora la organización tiene su propia sede, y se dirige a muchos chicos que no van a la escuela o van a otras.
El programa Proniño existe en muchas ciudades del país, pero se adapta a las realidades de cada ciudad. Este es el séptimo año que trabaja en Rosario, donde se enfoca en la explotación laboral a los niños (cirujeo, lavado de coches, cuidado del hogar). Proniño es parte de la ONG “Conciencia”, que nació con la vuelta a la democracia con el objetivo de restituir los derechos cívicos.
Los chicos que asisten a Proniño tienen hasta 15 años. Hasta ahora son unos 180 chicos, y estiman que con la expansión del radio de trabajo (entre Uriburu y San Martín, Arijón y Ovidio Lagos) llegarán a ser unos 240. De esta forma los profesionales de la organización forman parte de un trabajo en red junto a dispensarios municipales, los clubes y varias escuelas del barrio.
Los talleres que ofrece la ONG son de apoyo escolar, educación física, confección de juguetes, y están previstos varios más para abril. Cuando los chicos necesitan se les consigue útiles escolares, vestimenta en buen estado, viáticos, ayuda para que los padres hagan los trámites de documentación y revisaciones médicas.
Berardo contó alarmada: “Cada vez hay más chicos en la calle, la deserción escolar incrementa a pasos agigantados y hay familias que no tienen documentos, por lo cual cada vez hay mas chicos que no existen para el sistema”. Muchos chicos nunca festejaron sus cumpleaños, nunca tuvieron un juguete. En Proniño festejan mensualmente los cumpleaños para que puedan adueñarse de algo.
Pero Berardo reconoce que todavía no se ha hecho nada en conjunto, solo percibe un acercamiento del gobierno hacia la realidad que viven las ONG. “Lo que ocurre es que el trabajo infantil no es visible, no hay registros oficiales, y la imagen de los chicos cuidacoches o cirujas ya está naturalizada por la sociedad”, declaró la coordinadora. Trabajamos mucho en conjunto con algunas ONG, tapando baches que el gobierno hasta ahora no se hizo cargo.

Nota realizada por Celeste Aguilera y Hagar Blau para la revista "Genética Argentina" del partido GEN, en marzo de 2009.

08 julio 2008

La verdad que Capote ocultó: el cerebro




Ficción sobre el libro “A sangre fría” de Truman Capote

Miles fueron y siguen siendo las opiniones hacia el periodista Truman Capote. Muchas las críticas, muchos más los elogios a su genialidad de crear un nuevo concepto de periodismo. Lo que nunca estuvo en juego hacia su persona fue la posibilidad de que en su publicación de “A sangre fría” haya sido falaz, embustero, tergiversador de los hechos como fueron (más allá del cuestionamiento a la subjetividad con que interpretaba a los protagonistas de la historia).

¿Qué ocurriría con el curso del periodismo interpretativo, con la no-ficción como estilo narrativo en el futuro si se descubriera que Capote mintió u ocultó una verdad que conocía? ¿Sería posible que ocurriera, que el periodista, involucrado sentimentalmente con todos los protagonistas de su gran investigación, decidió modificar la verdad sobre los hechos?

Luego de haber terminado la obra aquí citada, el escritor cayó en una intensa depresión, como producto de su involucramiento con los hechos y sobre todo con Perry, uno de los asesinos. Entregado al alcohol y los psicofármacos, se aisló cada vez más del mundo, y murió de una sobredosis en 1984. Luego de su muerte, Truman Capote legó todos sus textos a su compañera reportera e íntima amiga Nelle Harper Lee, con quien había compartido los inicios de la aventura en Garden City. Ella nunca publicó los contenidos de sus escritos, por respeto a su amigo difunto.

Lo que la literata no supo hacer fue cuidar su lengua con sus compañeros de trabajo, en un ámbito donde la mejor noticia es la que desoculta algo que nunca se hubiera sospechado, y por supuesto de interés público. Lo que ocurrió en concreto fue que durante una charla de café con otro periodista, Harper Lee se fue de boca en su afán de compartir el gran secreto con alguien, y dio con la persona indicada. El periodista decidió revelar la verdad pero desde el anonimato, y hoy se encuentra lejos de los Estados Unidos para evitar un juicio por parte de su ex compañera, luego de haberle usurpado los textos.

“En el asesinato de los Clutter hubo otro implicado, podría decirse que fue el cerebro de todo el siniestro. Sólo que su propio plan se le fue de las manos, y se convirtió en una de las víctimas, hasta hoy sacralizadas”, declaró Harper Lee a su amigo.

La única persona que (según el libro de Capote) alguna vez sospechó la idea de un posible criminal de guante blanco fue Myrt Clare, la empleada del correo de Holcomb. Luego de que atraparan a Dick y a Perry, declaró en el Café Hartman: “Quizá sea verdad que esos tipos lo hicieron, pero ahí no acaba la historia. Aguarden. Algún día llegarán al fondo del asunto y entonces descubrirán quién quería quitar a los Clutter del medio”.

Los psiquiatras que estudiaron los casos durante el proceso de enjuiciamiento, descubrieron que Perry había cometido los cuatro asesinatos a la familia Clutter “sin razón aparente”. Talvez así fue para él en particular. Lo que no imaginaba nadie era que Perry realizó el plan que había sido finamente concebido por un miembro de la familia.

El sheriff de Holcomb Alvin Dewey, ferviente investigador del caso junto al periodista neoyorquino, no entendió nunca cómo esa madrugada del 15 de noviembre del ´59 los asesinos no vieron al perro de la finca, quien se asustaba siempre que veía un arma. Según los textos no revelados de Capote, Kenyon (el hijo menor de la familia) llevaba siempre a su coli viejo a la granja ubicada a unos 200 metros, para evitar que entorpezca la operación. Esto lo hacía todas las noches antes de la cena familiar, despejando el escenario y aguardando el gran día en que vinieran esos forasteros para redimirlo.

El trato de Kenyon con Floyd Wells era: liberación del primero y su perro (a través de una actuación de rapto), a cambio de todas las pertenencias que quisieran de la casa, pero con la condición de que ninguno de sus familiares saliera herido. Como a Wells la familia Clutter no le inspiraba piedad alguna (aunque hayan sido buenos empleadores, la piedad no era su fuerte), nunca trató de disuadir la idea de Dick de desaparecer a todo testigo. Y la idea de que hubiera una caja fuerte (la cual nunca existió, y por esto probablemente se alteró el plan de saqueo y rapto) fue suya.

Floyd Wells cuando fue llamado a atestiguar, contó con detalles cómo fue logrando el interés de Dick sobre la finca millonaria, pero como los mismos fiscales y abogados lo interpelaron violentamente, inculpándolo de incitador en un modo subliminal, nunca llegó a contar que el promotor de toda la idea era el hijo mismo del terrateniente.

En la novela Capote detallaba: “El testimonio de Wells, perfeccionado por un ensayo antes del proceso, fue tan pulcro como su aspecto. Alentado por los avances comprensivos de Logan Green (ayudante del fiscal), el testigo reconoció que en un tiempo, durante un año aproximadamente, había trabajado como peón en la finca River Valley. Siguió diciendo que unos diez años después, cumpliendo condena por robo, se había hecho amigo de otro ladrón, Richard Hickock, y que había descrito la hacienda de Clutter”.

Capote describió las palabras de Floyd Wells: “Bueno, hablamos bastante del señor Clutter. Hickock decía que estaba a punto de tener la libertad bajo palabra y que iría al Oeste a buscar trabajo y que quizás iría a ver si el señor Clutter se lo podía dar. Y yo le decía lo rico que era él”. Luego el asesor especial del fiscal preguntó a Wells: “¿Creía usted entonces que había una caja fuerte en casa del señor Clutter?”. A lo cual contestó: “Hacia tanto tiempo que yo había trabajado allí…creía que tenía una caja fuerte. Sabía que había una especie de armario…todo lo que sé es que él (Hickock) se puso a hablar de robar al señor Clutter”.

Luego el abogado defensor interrogó a Floyd Wells: “¿No le dijo usted algo al señor Hickock para convencerlo de que no robara ni matara a la familia Clutter?”. Y su respuesta fue: “No. Si te dicen en la Penitenciaría de Kansas que van a hacer esto o aquello, no les haces el menor caso porque piensas que están hablando por hablar”. Entonces el abogado le cuestionó: “No trató usted de convencerlo de que el señor Clutter tenía una caja de caudales? Usted quería que el señor Hickock lo creyera ¿no es así?”. Luego Capote describe la reacción de incomodidad que tuvo Wells, y transcribió cómo éste trató de convencer a Dick sobre la gran cantidad de dinero que tenía Clutter en su supuesta caja fuerte. Fue entonces cuando Wells contó el plan que Dick trazó en su mente de atar a toda la familia y luego de robarles, asesinarlos.

El último en interpelar al preso de Kansas City fue el abogado defensor Smith, quien agresivamente lo increpó al no haber declarado antes la verdad sobre su charla con Dick por haber esperado a que se ofrezca una recompensa de dinero. Finalmente denigró a Wells diciéndole “¿qué clase de inmunidad le ofrecieron para que se presente hoy aquí a declarar?”. Luego de esta pregunta violenta, el testigo fue despedido y nunca más convocado por el sistema judicial de Kansas.

Fue así que nunca se supo desde el proceso judicial, que en realidad Wells fue el transmisor del plan, que supuestamente le aseguraba a él una parte importante de riquezas para cuando fuera liberado. El impulsor había sido un tercero: el joven introvertido Kenyon. Él prometió a Wells su radio marca Zenith (que luego fue llevada y vendida en México por Perry), su reloj de oro Rolex, sus gemelos de diamante y su apreciado “Vagón coyote”, camión con el cual se divertía las noches de luna llena persiguiendo a los coyotes a través de sus vastas hectáreas.

El encuentro
Kenyon era un chico estudioso, callado y poco sociable, pero sus hábitos eran algo violentos, aunque esto era moneda corriente en el campo. Su único amigo era Bob Jones, con quien pasaban muchas horas cazando patos juntos, persiguiendo coyotes con su viejo camión, o cualquier otro animal que se paseara por sus tierras. Sus reflexiones, anotadas en un cuaderno que Capote encontró en el sótano (que era su sala de recreación), condecían con su espíritu salvaje en estado latente. Sólo tenía anotaciones sueltas, como pensamientos de un mismo estilo que eran recurrentes en su mente: “¿Cuándo será el día en que me libere de las visitas al odioso club social y a la iglesia metodista?”, “Las alas se consiguen con la fuerza, y la fuerza se ejercita día a día, en silencio”, “Los seres vivos nos condenamos a vivir en sociedad, con el objetivo de limitarnos. Es en la soledad el momento en que se descubre la libertad”, “No hay diferencia entre animales salvajes y domesticados.

Hay un camino seguro y otro camino difícil hacia la felicidad, sólo que a veces no distingo cuál es cual”, “Escaparme, y vivir para siempre entre los seres puros de la naturaleza, ésa es mi misión”. Las frases más impactantes eran algunas como “las voces en la radio me dicen la verdad, debo planificar el modo en que no parezca intencional, o devastaré a mi pobre madre y a Nancy”, y la otra “Ya no puedo escuchar más a las voces. Debo actuar. Hace mas de un año que los espero ¿Porqué no viene Wells?”.

El vándalo Floyd Wells había estado dos veces en prisión por delitos menores. Cuando salió de la segunda, decidió unirse al ejército, para hacer algo útil de su vida y ganar algunos dólares. Pero no pasaron muchos meses hasta que metió la pata nuevamente. “Estábamos de guardia en un tren, nos pusimos un poco alegres y empezamos a disparar contra bombitas y ventanas”, declaró Wells en el estrado. Y por su absurdo comportamiento fue encarcelado nuevamente, y para castigarlo aún más, las Fuerzas Armadas decidieron hacer público el hecho, contando así a los medios de todo el Estado de Kansas.

Un domingo a la mañana, Kenyon desayunaba temprano junto a toda su familia, antes de partir hacia la iglesia. Mientras devoraba un pastel, leía el diario y pensaba en su dichoso plan, en cómo podría llevarlo a cabo. Era Septiembre de 1958, catorce meses antes que los forasteros ingresaran a su hogar, cumpliendo su sueño, y deshaciéndolo en el mismo instante. El título decía: “Cinco soldados de la base militar de Kansas fueron presos por comportamientos vandálicos durante su servicio”. La noticia llamó la atención de Kenyon por lo inusual, y mientras leía el resto de la nota, observó un nombre que le pareció familiar. Todo esto estaba en su cuaderno de reflexiones, junto a la dirección de la penitenciaría donde fue encerrado Wells y junto a una pequeña frase que decía “A este hombre yo lo conocí hace unos 10 años. Yo era un niño y él araba nuestras tierras. Lo recuerdo por su aspecto encorvado y poco agradable. Al fin llegó mi ángel salvador”. Así fue como el joven muchacho viril pero reservado, comenzó una serie de visitas al hombre que lo ayudaría a cumplir su sueño.

Se dio cuenta apenas leyó la nota. Necesitaba un criminal nato, para que nunca se sospeche que su huída fue planificada. Montarían una escena violenta y contundente para que parezca un secuestro, y si Wells lo deseaba, podía hasta pedir una buena recompensa por el hijo que nunca volvería.

Era la madrugada del domingo 15 de noviembre de 1959, una noche de luna llena que iluminaba las vastas tierras de Holcomb, cuando Perry y Dick irrumpieron en la casa de los Clutter. Por suposiciones de Capote, las conversaciones imaginadas y publicadas sobre la hora anterior al asesinato múltiple, habían sido entre Herb Clutter y sus verdugos. Pero esas mismas suposiciones fueron tergiversadas por el periodista, ya que en sus escritos inéditos reproducía: “Luego de haber estado en el despacho junto a Herb, y no encontrar la inexistente caja fuerte, Perry se dirigió al pasillo para buscarla en toda la casa. Una sombra recortada de un miembro de la familia apareció al pie de las escaleras. Aquella sombra era Kenyon (Nancy en su versión publicada) quien nerviosamente pidió al forastero que comenzara a actuar el rapto, para que se hiciera el trámite lo más vertiginoso y menos dramático posible. Pero Perry nervioso, y sin comprender nada de lo que Kenyon decía, lo llevó a la leonera y lo ató al diván. Allí le apuntó en la sien y le pidió el dinero de la casa. Kenyon le pedía que actúen delante de sus padres, o no tendría valor alguno.

Nunca sospechó que Wells no les contaría del falso secuestro a los malhechores. El dolor de piernas aumentó con la tensión, y Perry tomó la decisión de hacer callar al maldito joven. La cinta adhesiva en la boca, hizo que Kenyon se diera cuenta el terrible error que había cometido, pero ya era muy tarde para explicar. Era muy tarde para comprender lo que había causado. Luego los criminales llevaron a su padre al sótano, lo maniataron a un caño alto pero se movía demasiado, y finalmente lo recostaron sobre una caja de colchón. Perry le cortó el cuello a Herb mientras Dick iluminaba. Kenyon vio su degollamiento y lanzó un grito desgarrador a través de la cinta adhesiva. Y fue entonces que Perry se cansó del griterío: disparó al padre en su cara, y luego de un estruendo doloroso que resonó en su mente, Kenyon ya no sintió mas nada. Negro. luego siguieron con Nancy y luego su madre”.

En una entrevista con Capote, el joven Bobby Rupp (quien fue novio de Nancy Clutter) contó que Kenyon era unido con su hermana, aunque ni ella lo entendía porque “siempre parecía estar en otra parte”. La impresión de Bobby era que “siempre te está mirando, porque es un poco bizco”, y por esto se sentía algo intimidado con su presencia.

Nancy Clutter había tenido hacia poco tiempo un gato llamado Boobs, el cual desapareció misteriosamente, como bien describió Truman Capote en su obra. Luego de unas semanas Nancy encontró a su gato muerto, supuestamente envenenado. Ella nunca hubiera sospechado que su hermano fuera el autor de su muerte, pues le tenía mucho cariño para darse cuenta de la realidad bastante predecible. Kenyon odiaba a los gatos: eran demasiado domesticados, traicioneros y no se los podía cazar. No toleraba los llantos y arañazos de Boobs mientras él se concentraba en sus lecturas. Aunque fue Capote quien descubrió la verdad sobre el gato, nunca quiso publicarla, pues daría una imagen cruel sobre un chico que no lo era según él. “No más felinos, se acercan tiempos de paz”, escribió Kenyon en su cuaderno.

El compañero de aventuras de Kenyon, estaba dejando de serlo de a poco, porque se había puesto de novio con una joven de su colegio. Y eso le molestaba bastante.
Aunque para su amigo Bob, Kenyon aseguraba odiar a toda persona del sexo opuesto, estaba secretamente enamorado de Susan Kidwell, la mejor amiga de Nancy. Ella siempre lo trató y lo vio como un niño, talvez por su filiación con su hermana mayor, talvez por simpatía. Pero eso Kenyon lo detestaba. Esa relación mental de amor-odio, sumado al rencor a su mejor amigo, fueron gran parte de las causas por las cuales el adolescente empezó a escuchar las voces de liberación. Esas voces, provenientes de su aparato de radio de marca Zenith, le dictaban sus acciones, cada vez con mayor frecuencia, en los momentos en que estaba solo en la leonera (el sótano).

Etiología de la locura
Unos días antes del golpe a los Clutter, Bonnie había vuelto a casa luego de una segunda internación por depresión. La madre de la familia era una mujer melancólica que no podía generar ni sostener lazos sociales, y sus crisis incrementaron con cada uno de sus 4 partos. Su último hijo siempre fue su preferido, el único varón entre tres mujeres, y por esto era el más influenciado por sus tendencias patológicas. Kenyon heredó de su madre esa posición de “estar y no estar” en el círculo social en que se encuentre. Hacía un año que Kenyon comenzaba a tener alucinaciones auditivas vehiculizadas a través de su aparato de radio. Éstas le indicaban que su libertad la conseguiría escapando de su familia, y fundamentalmente del lazo patológico que tenía con su madre. Pero él no quería que ella se derrumbe con su largada, debía parecer un secuestro.

La radio fue el primer ideario del golpe a los Clutter (en la mente de Kenyon al menos), luego fue el único objeto que los criminales se llevaron, junto a unos binoculares y 40 dólares, y finalmente fue la única prueba concreta de que Dick y Perry estuvieron en River Valley.

La causa de Capote para ocultar el inicio del plan fue su extraño lazo con Perry, entre la identificación y el enamoramiento, por lo que quería su total protagonismo, sumado al interés de dramatizar aun más los hechos al victimizar a toda la familia metodista y pulcra ante unos jóvenes delincuentes totalmente desconocidos. El reportero prefirió no manchar la reputación del joven Clutter y con este el buen nombre de la “familia tipo” victimizada en Holcomb y en todo el Estado de Kansas. No olvidemos que la verdadera ambición de Capote era escribir una buena novela.

¿Quién hubiese pensado que Kenyon tenía intenciones de desaparecer? ¿Quién hubiese dudado de que el creador de semejante plan no fuera el perverso y astuto Dick?
Perry siempre quiso hacer algo “importante” de su vida, porque sabía que era un tipo “especial”. Fue por eso que le interesó el asalto que le propuso Dick, que en realidad se lo propuso Wells. Así Perry cumplió con su cometido, de ser conocido por una gran hazaña, el asesinato por encargo (y sin saber que era así), de una familia entera. Pagó su fama con el cuello y con la filiación del periodista neoyorquino. Él se encariñó con el joven mestizo de piernas cortas, y en su propio delirio sumado al de Perry, le dio todo el crédito del asesinato múltiple, muy poco a su compañero Dick, y nada a Wells ni a Kenyon.

Wells habló cuando se enteró que el plan trascendió tanto y se les fue de las manos, y supo que no podría llevarse la recompensa prometida por Kenyon, que estaba muerto.
La justicia siempre quiso creer la versión bien argumentada por Capote, sobre Perry como único autor del asesinato y Dick único planificador, dos psicópatas que conviene alejar y eliminar de la armónica sociedad. La ley debería haber sabido discriminar la verdad de los intereses artísticos de un buen escritor.

05 julio 2008

Una terapia sin diván en boga: Musicoterapia para todos


Una nueva disciplina cada vez más utilizada por espacios educativos y de la salud en los sectores vulnerables de la ciudad de Rosario.


La musicoterapia es una disciplina relativamente nueva, todavía no muy conocida en los ámbitos de la salud y de la educación. Sin embargo, ésta aporta un valor agregado al trabajo con jóvenes, niños y adultos con diferentes vulnerabilidades. El progreso es visible en muchas personas, sea a través del habla o no, al otorgarles un espacio de expresión a través de diversas actividades.


Conocida en Argentina hace no más de 30 años, y en Rosario hace no más de diez, la musicoterapia trabaja en conjunto con diversas disciplinas, relacionando las virtudes humanas que parecieran dicotómicas: la ciencia y el arte.


La musicoterapeuta Gisela Gobet trabaja en un hogar de huérfanos con diferentes capacidades, con jóvenes de 14 a 30 años, en un jardín de zona sur con niños de hasta 6 años, y en una clínica psiquiátrica con pacientes adultos. En todos los espacios trabaja con el objetivo de que cada grupo interactúe y se exprese a través de las múltiples posibilidades que otorga la música. Pero esta disciplina no solamente funciona con la música, sino también con propuestas corporales y con juegos de recreación de diferentes tipos. El objetivo es la expresión, ya sea individual como grupal. Y por expresión no se busca la interacción sólo a través de la palabra, sino de un gesto, una mirada, un dibujo, un ritmo o un movimiento corporal.

La sociedad actual pareciera utilizar solamente la expresión a través de palabras, pero la musicoterapia se encarga de explorar mas allá de ellas, según las posibilidades y necesidades de cada persona. Lo que apasiona a Gisela Gobet es “la interacción a través de la corporalidad, que a veces surge más en sus talleres que las charlas o debates”. Preparar una obra de teatro, cantar una melodía, crear una obra plástica, son logros cotidianos que hay que saber observar y escuchar, al igual que las palabras.


El autismo es una enfermedad diagnosticada por la medicina. La musicoterapia trabaja con muchas personas autistas, pero buscando siempre las diversas formas de comunicación que puede utilizar un autista al dificultarse la herramienta verbal. Es increíble como a través de un simple juego con un objeto, por poner un ejemplo, la relación que se establece es única y dice muchas cosas. Gobet explica: “No se trata de diagnosticar qué significa esa relación, ya que la musicoterapia busca aportar medios y formas para que las personas se desarrollen y se expresen de la manera que más se sientan cómodas”.


No existe cura concreta para el autismo pero puede mejorar la calidad de vida en la mayoría de los casos. Las personas con autismo se auto-excluyen, pero aún así, gracias a los desarrollos terapéutico-educativos de los últimos años pueden acceder a formas más equilibradas y placenteras, más flexibles y significativas de experiencia humana. A través de la musicoterapia se puede llegar a lugares insospechados en la interacción con personas autistas.


Los musicoterapeutas se ocupan en muy diversos ámbitos: cárceles, hospitales, jardines de infantes, hogares y centros de día, institutos mentales, escuelas, etc. No se trabaja desde un punto de vista metódico ni conductista, por la unicidad en las reacciones de cada individuo en cada intervención. El trabajo es interdisciplinario entre musicoterapeutas, psicólogos, psiquiatras, médicos especialistas, docentes y trabajadores sociales, según el ámbito en el que se encuentren.


La estudiante avanzada de musicoterapia Cintia Bacca cuenta: “El trabajo es casi siempre en grupos, ya que se potencian las posibilidades de expresión. La idea no es cambiar la visión de la realidad ni adaptar a la sociedad, sino brindar herramientas para que aprendan a convivir en comunidad a través de su propia realidad”.


Bacca explica que la música produce sensaciones y estimulaciones en todos los seres humanos, pero la sensación y el efecto en cada uno es único. En esta disciplina se trabaja mucho con el cuerpo en relación a la música. Por lo general al escuchar un determinado estilo musical, una persona se deja estimular por el modo convencional en que debería moverse. La idea es despojarse de esto, y expresar con el cuerpo el sentimiento que la melodía y/o el ritmo producen dentro de la persona. Eso es expresarse y ampliar el campo sensitivo: el objetivo de la musicoterapia según Bacca.


Existen corrientes de la musicoterapia en el mundo que son diferentes a la desarrollada en Argentina. Cintia Bacca explica que en Alemania por ejemplo la musicoterapia es conductista en sus métodos, trabajan como un modo de terapia particular en vez de grupal, porque toman a ésta como un campo más de la salud mental. Pero en Argentina se toma como una disciplina humanística, con trabajo a través de las diferentes artes y sin diagnósticos, aunque se trabaje coordinadamente con la ciencia médica y la psicológica.


Gisela Gobet cuenta: “El trabajo con instrumentos no es necesariamente obligatorio en musicoterapia. Éstos aportan como herramientas de trabajo. No se trata de realizar una clase de música, sino de talleres para explorar los sentimientos que producen los sonidos, de examinar el instrumento, de jugar con un ritmo o con una canción”.

En la carrera de musicoterapia se estudian las diversas disciplinas con las que se interrelaciona la musicoterapia: antropología, psicología, biología humana, audioperceptiva, técnicas corporales, neurología, terapia sistémica, acústica, organología, filosofía, psiquiatría, salud mental, geriatría, deficiencias, ética y tecnología de Audio.