29 julio 2011

Poesía en clave 2.0



Ingresar en un mundo desconocido pero familiar, de colores violáceos, sonidos radioeléctricos y texturas virtuales es una experiencia para no dejar pasar, sobre todo si se trata de una muestra de artistas plásticos en el Museo Castagnino.
Corrientes tecnológicas entran en el área de las Bellas Artes para cuestionarlas y darles otro sentido: interacción, fusión de técnicas, microclimas que activan al espectador.

Un sistema meteorológico en tiempo real; una intervención urbana de esculturas en 3D reproducida hasta la eternidad por un video; monitores viejos con cuadrados de colores en movimiento se rebelan para estetizarse; un website de intervenciones urbanas e intercambio de conocimiento; un proyector que se dispara solamente cuando hay alguien que lo mira; cientos de bichitos virtuales que caminan sobre cubos de cristal. Éstos son algunos de los golems del arte que llegaron a Rosario en el marco de una tendencia global.

La muestra "0.1.2. Experimentaciones poéticas con dispositivos electrónicos y digitales", es un espacio de investigación llevado a cabo por el curador Carlos Trilnick. Se trata de una apuesta novedosa en el Castagnino, que a partir del 3 de Junio y hasta el 31 de Julio busca interpelar al público rosarino para que complete las obras exhibidas en su interacción con ellas. Según Trilnick, “la idea nodal es que toda tecnología es plausible de ser usada como recurso expresivo otorgándole nuevos sentidos”. En Rosario ya es la segunda exposición, y la gira sigue en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y luego en la Plataforma Media Lab de Bogotá, Colombia.

Todo comenzó en un taller colectivo para la ejecución y el montaje de piezas electrónicas, donde participaron ocho jóvenes artistas y diseñadores de la provincia de Buenos Aires. A éstos se sumaron los jóvenes rosarinos de “Compartiendo Capital” por invitación del mismo Trilnick. “Desde Itaú Cultural (programa de la Fundación Itaú Argentina) me pidieron que realizara una muestra sobre arte y tecnología con una generación joven de artistas, a quienes considero “nativos digitales” (nacieron alrededor de los `80 junto con las computadoras). ITAU tiene un centro cultural en San Pablo dedicado al arte y la tecnología que es de nivel internacional, y quisieron conocer el terreno en Argentina. Los artistas que participan de la muestra tienen alrededor de 30 años, vienen con experiencia e investigan mucho sin perder de vista el anclaje en lo humano sensible”, detalló el curador.

La exposición utiliza soportes electrónicos que son parte de la sociedad: monitores, celulares, radios , “materialidades inmateriales que corporizan la esencia virtual de las obras”, en palabras de Trilnick. Generalmente la tecnología es usada como herramienta de información o de trabajo, donde los usuarios son pasivos. En esta muestra se revalorizan los recursos que en realidad son antiguos, como la interactividad y la virtualidad. “La cámara oscura -ejemplifica el curador- genera una imagen virtual y fue inventada por Aristóteles hace 3000 años”. Algunos de los vanguardistas en los que se basó esta muestra son: Lev Manovich, teórico ruso que vive en EEUU, pionero del arte del software y el video; Nam June Paik, artista plástico japonés y padre del arte electrónico ya en los años ´50; Wolf Vostel, un artista alemán que fue pionero junto a Paik; y Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño.

El contenido neto
La muestra “0.1.2. Experimentaciones poéticas..” tiene algo de kinética, por su idea de contar historias lineales con fotogramas, aunque no se queda en lo narrativo novelesco. También toma discursos de los videojuegos, la biotecnología, la filosofía, y quien gusta de pensarlo, la ciencia ficción.

La obra de Gabriel Rud, “Tricentenario”, que utiliza un video monocanal en alta definicion y esculturas en 3D, plantea un recorrido por una Buenos Aires distópica, intervenida con monumentos virtuales para transformarla. “Impermanencias” no es una escultura ni es un video. Esta obra de Juan Pablo Ferlat utiliza una impresión 3D, insumos informáticos y un video explicativo. “La forma resultante es un proceso de captación de los espectadores. La obra usa los procesos generativos de la naturaleza aprehendiendo sus cualidades orgánicas y complejas, generando una nueva escultura”, describe Ferlat.

La puesta de Eduardo Imasaka denominada “Microwavore” es una escultura resultante de los mensajes y llamados producidos por el mismo espectador. Un producto de la fusión de un télefono celular (con numeración local), cincuenta motores pequeños, una placa electrónica, un bloque de yeso y dos cajas de madera. En una caja el celular, en la otra los motores conectados a éste a través de la placa. Al recibir las ondas de las llamadas y mensajes, los motores responden con un impulso de movimiento, y van erosionando el bloque de yeso. Al final de la muestra será una nueva obra colectiva resultado de la participación del público. Sobre ésta obra, Trilnick destaca que “en Buenos Aires hubo dos mil llamados que colaboraron a la realización de la figura”.

Para los radioaficionados, “Pulverización V3.1” es una maravilla auditiva con cuerpo propio. Ocho radioreceptores sintonizan diversas estaciones AM de la ciudad de Rosario, y se conectan a decenas de parlantes pequeños que decoran la pared. La obra de Diego Alberti y Joaquín Ezcurra pretende ser un organismo electrónico vivo capaz de reciclar el espectro radioeléctrico circundante.
La otra obra de estos mismos artistas sigue un estilo decorativo minimalista con leds, arduino y cables.“La manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” es un horizonte de barras lumínicas suspendidas en el aire, donde delicados movimientos de luz corren de un extremo al otro. “Este horizonte lejano atraviesa una cercanía, un espacio-tiempo perceptible en el aquí-ahora que se pierde y reaparece permanentemente...un imaginario cultural de la naturaleza que provoca un desconcierto: una complementación fascinante que necesita de nuestro propio tiempo para ser completa”, recitan Alberti y Ezcurra.

Con una presentación indudablemente kinética, la obra de Juan Emilio Odriozola “Randomize timer” llama poderosamente la atención. Cual juego básico de MS D.O.S, se trata de una instalación informática en nueve monitores viejos de computadoras. Programado con software libre, decenas de figuras geométricas de colores se desplazan aleatorias y juguetonas. Otra obra que usa la dialéctica del cine es la de Mariano Remis “Todas las palabras son extranjeras entre sí”. Se trata de una instalacion interactiva realizada con un proyector de video HD, una computadora, una cámara web y monitores de audio. “Las instancias temporales se interponen en palimpsestos* y se intercambian en el presente como gerundio, emulando a la memoria que pretende construir a partir del caos cotidiano”, según Remis.

Una puesta que pareciera ser ficcional, es “Cámara lúcida” de Christian Parsons. Utiliza un sistema de cámara-proyector, computadora y gráficos en tiempo real, que como resultado expone en una mesa cientos de bichitos virtuales que corren atravesando cubos de cristal. “Voluminosidad-palabra admirable que conjuga dos estados normalmente contradictorios de la visión, el volumen táctil o construido y la luminosidad óptica imposible de circunscribir. Las imágenes ya son siempre lugares. No aparecen sino como paradojas en acto en que las coordenadas espaciales se desgarran..”, reproduce un escrito de Georges Didi Huberman citado por Parsons. La obra es una investigación en arte y tecnología sobre sistema de proyección de luz sobre objetos interactivos, que según su autor “dan la posibilidad de desarrollar la creatividad y el conocimiento incorporando conceptos de sistemas dinámicos conmplejos dentro de situaciones físicas y entornos lúdicos”.

El aporte rosarino

Una de las obras se diferencia del resto, no por ser local, ni más sofisticada (todo lo contrario). Se trata del proyecto colaborativo Compartiendo Capital de los artistas plásticos rosarinos Inne Martino y Fabricio Cavazza. En la entrada del espacio de la muestra se pueden observar sus carteles en chapa, madera y pintura. Una intervención algo rústica para este tipo de muestra, se podrá pensar. Se trata simplemente de cartelería publicitaria, que invita a ingresar en www.compartiendocapital.org.ar, un mundo de intervenciones estéticas e información compartida. Pasen y vean con un click.

“Trilnick nos convocó para participar en la muestra sin conocernos pero sabiendo que no tenemos obras con dispositivos electrónicos para presentar”, recuerda Cavazza. El curador se interesó en este proyecto ya que comparte la idea de intercambio libre de la exposición, que se basa en convocar a gente interesada en aprender o compartir su conocimiento, para crecer como artistas y como comunidad.

Fabricio Cavazza cuenta sobre sus orígenes: “Seis años atrás estábamos fascinados al enterarnos de cómo se construye el software libre de modo colaborativo. Se nos ocurrió trasladar esta dinámica de producción al campo de las artes visuales y ver cómo funciona”. En 2005 hicieron un website llamada Pinehole copyleft cámera donde cualquiera podía ingresar, descargar los planos y construir su prototipo. Se ofrecía con las características de un producto comercial, pero sin fines de lucro.

“Tras ver los resultados de muchos artistas que respondieron, en 2006 armamos Compartiendo Capital con un portal en la Web como soporte. Los encuentros iban variando de locaciones según las necesidades, como en El Levante, el Centro Cultural Parque de España y Planeta X. Así Compartiendo Capital se constituyó como nave nodriza de un conjunto de iniciativas, nosotros dos sosteniendo la plataforma, y con la colaboración de diversas personas como ingenieron electrónicos, arquitectos, comunicadores sociales”, recuerda Inne Martino.

Un emprendimiento que realizan actualmente es “Anda (proyecto de saneamiento urbano para Rosario)”, que consiste en recuperar la técnica tradicional de las baldosas calcáreas (de cemento coloreado), que se usaban hace 50 años en las casas de la ciudad. La intención es vincular a artistas jóvenes con personas mayores que conservan este oficio en vías de extinción, con el fin de cubrir los espacios de baldosas faltantes en la vía pública. En el website documentarán todo el proceso de construcción con un instructivo para que cualquier persona pueda descargarlo y hacerlo en su casa.

Martino y Cavazza han dictado talleres en escuelas y facultades de Arte de otros países como España, Uruguay y recientemente Perú. Para seguir haciendo camino, su próximo destino será Bruselas. Pero la base de Compartiendo Capital es Rosario.

Del copyright al copyleft
“En la Historia del Arte hay una operatoria capitalista que lo puso en un lugar de objeto caro y noble”, explica Trilnick, y desarrolla: “Es una operatoria ideológico-política, como también lo es de nuestra parte hacer una muestra con celulares y radios, que son de uso social. De hecho todos estos artistas son partidarios de compartir la información, la idea del software libre. Lo que nos interesa es que la sociedad no consuma la información pasivamente, sino que con las mismas herramientas tecnológicas produzca, programe y genere contenidos. La muestra va teniendo cambios en el camino por decisión de los artistas, y cada obra se modifica cual naturaleza viva que va mutando”.

Según Cavazza y Martino, la condición es que una vez que se usa una información para producir, se respeta el código de Copyleft (término usado en oposición al Copyright, que connota el derecho a copiar por decisión del autor), garantizando que otras personas lo puedan seguir utilizando. Ésto no significa que se pierda de vista quién es el autor. Para desarrollar un poco, hay diversos grados de libertad de copiado. Fabricio explica: “Creative Commons es una serie de posibilidades diferentes entre el copyleft y el copyright. Podés ceder el derecho de copia y no el de comercialización, permitir obras derivadas o no, decidir distintos grados de intercambio y distribución”. Martino agrega que “la información ha ido circulando a lo largo de los siglos ya que así se enseña la cultura, y la movida del copyright viene a coartar esto por intereses de las productoras y editoriales, mientras que los artistas/autores lo que más anhelan es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible”.

Ésta muestra colectiva es como un gran cuerpo en constante cambio y movimiento, que culminará en dos o tres años con unos 100 artistas de varios países de la región. Hay como una impronta virósica, de contagio, que se parece a esto de las nuevas tecnologías, cada vez mas sociales, mas accesibles. Es un incentivo a que los artistas se animen a meter mano en la tecnología”, finaliza Trilnick con una sonrisa de incógnita.


*Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente, según la Real Academia Española.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 81 - Julio de 2011

14 junio 2011

Aristogatos rosarinos


“Gatos... gatos... gatos... gatos pardos, gatos taciturnos, nocturnos
gatos traicioneros, gatos para levantar vehículos,
gatos para levantar... gatos para comer,
una ciudad ocupada por un gaterío descontrolado,
una ciudad a punto de extinguirse,
en medio de este siglo, en medio de este apriete...
una ciudad obligada a degustaciones sibaritas,
una ciudad cazadora… ¡Maúllen! ¡Corran!
Vamos por ustedes...” (*)




La familia Coggiola lleva dos discos grabados, varias giras, un documental y ahora una película a estrenar (coming soon). Tocan tango, folklore y jazz, pero su unicidad deviene de esas melodías del violín, el acordeón y el bandoneón, interpretados por tres chicos, ahora no tan chicos. Sus padres, Liliana y Martín, fueron los gestores de su educación musical cuando en el camino, casi por accidente, se formó Gato a La Naranja.

Liliana Badariotti es la madre de la familia-banda, toca el bajo y también trabaja en el Jardín de los Niños. Lucía tiene 15 años, cursa el secundario, toca el bandoneón y piensa estudiar Psicología o Música. Lisandro, de 17 –también en el secundario–, enseña violín. Agustín, de 20, estudia cine, toca cajón peruano, stick y acordeón. El padre de la familia, Martín Coggiola, se dedica a la composición, producción y dirección del grupo, y enseña guitarra.

En el ensayo hay mucha exigencia, pero durante el show, se relajan y disfrutan del momento en que sale al unísono una melodía producto del esfuerzo grupal. “Lili es la más terrenal, los chicos los más responsables y yo soy la parte más desquiciada”, aclara Martín.

La dinámica grupal adquiere formas muy particulares. Agustín explica: -“Es una doble convivencia entre la familia y la banda, por lo que se generan discusiones tergiversadas como:
-Pusiste mal una blanca. -¡Y vos no lavaste los platos! Pero en esta especial convivencia, aseguran los Coggiola, se aprende a escuchar al otro. Según Martín, “la banda es una esfera enorme que se va transformando y moviendo con todos nosotros adentro, incluidos perros y gatos. Vamos girando y vemos qué manoteamos en el camino”.

Gato a la Naranja originariamente eran Liliana y Martín junto a otros músicos, pero cuando terminaron de grabar el primer disco (“Cisne”), uno de ellos renunció. Tenían que presentar el trabajo y habían invitado a algunos periodistas. Sus hijos ya dominaban algunos instrumentos, entonces tocaron un jazz detrás del telón. Tras la sorpresa de ver quiénes eran los que tocaban, los reporteros comprobaron que podía salir un producto de calidad. Agustín tenía 14, Lisandro 11 y Lucía 9 años.

En sus comienzos tocaron jazz-rock, después folklore y finalmente se arrimaron al tango. Martín relata que “era una apuesta fuerte porque los tangos te atraviesan como adulto; es difícil pensar que puede llegarle a un niño de la misma manera. Pero nos dimos cuenta de que se podía. Comenzamos a tocar con los chicos por urgencia y necesidad, y seguimos por el placer de tocar en el escenario con la familia, que es una experiencia única”.

CRECER CON LA MÚSICA
Lisandro cuenta que él y sus hermanos siempre estuvieron rodeados de objetos musicales: “Antes, en mi casa, había un instituto de música; venían más de 100 chicos a aprender varios instrumentos, y se hacían muestras donde empezamos a tocar en público. Ahí me enseñaron a tocar la guitarra, el piano y la batería, y después descubrí el violín, que es mi especialidad”.

En el instituto, tenían también un programa radial donde los chicos creaban y difundían su música. Liliana relata en tono realista: “Fue imposible mantener todo eso por los costos que conllevaba. Y en un tono melancólico, su marido completa: “Nos íbamos con los alumnos a lugares naturales a estudiar música; hemos tocado en la cima de una montaña… era algo hermoso. Pero la dificultad de asumir los costos de los instrumentos y de unos 15 docentes, hizo que cerrara”.

Hoy, el instituto de los Coggiola renace a fuego lento con las clases particulares que dictan los miembros de la familia, y con la remodelación de su casa-sala de ensayos y su auditorio con escenario y butacas. “La Secretaría de Cultura y Educación municipal nos está apoyando mucho en la reconstrucción del espacio”, cuenta optimista Martín. Pero fuera de estos proyectos, Liliana asegura que le están poniendo más énfasis al crecimiento de la banda. Luego de haber “cruzado el charco” con un tour por Noruega, vieron más posibilidades para crecer, y ahora se embarcan nuevamente para tocar por Europa.

TRASHUMANTES
El camino recorrido de la banda es muy variado: en Argentina fueron desde la ciudad de Salta en el norte, hasta Epuyén y Bariloche al sur. Tocaron en Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, Chubut, Neuquén y Santa Fe. Fuera de Argentina, ya deleitaron al público de Cuba y Noruega.

Liliana: -Viajamos por una invitación de la Casa de Cultura Comunitaria de La Habana, y tocamos en escuelas, centros culturales, centros de salud de gente convaleciente y en la Universidad de Medicina, donde viven 10 mil estudiantes. Fuimos a una escuela de orientación vocacional en el Palacio de Pioneros “Che Guevara”.

Martín: -Decíamos que veníamos de la ciudad natal del Che y los cubanos se ponían muy contentos, y nos preguntaban cosas sobre él. Nos dimos cuenta de todo lo que ellos sabían y nosotros, que veníamos de su ciudad, quedábamos “pagando”. No sabíamos por ejemplo que, entre tantos oficios, había sido aviador.

Agustín: -Una vez fuimos a unas piletas estatales inmensas con mis hermanos, y hablamos con el guardavidas que trabajaba ahí. Cuando salimos, nos contaron que ese guardavidas había sido tres veces campeón olímpico de Cuba. Es increíble la humildad de su gente.

Liliana: -Cuando estuvimos en Noruega, creo que pegamos mucho porque les gustó esto de que seamos una familia unida para tocar. Ellos viven en familias muy disgregadas. Dada su realidad económica, los hijos pueden independizarse rápido. Son afectivos pero muy individualistas. La idea “tana” o latina de familia los emociona y los sorprende.

Martín: -En junio nos vamos nuevamente a Noruega y también a Berlín (Alemania) y Castelfranco (Italia). Iremos con un tiempo limitado, pero allí trataremos de tocar en otras ciudades. La gira durará sólo un mes, ya que extrañamos mucho nuestra casa y nuestros perros y gatos.

GATOS AL CELULOIDE
Martín: -Estábamos tocando en un pub en Abasto, y justo en esos días se hacía el Bafici. Cuando terminamos el show, se acercó un señor que dijo ser de una productora de publicidad, y quiso hacer el registro de lo que hacemos. Cuando aceptamos yo pensé que querían hacer un videoclip o un cortometraje, pero terminó siendo una película de 100 minutos. De repente, eran 20 personas en esta misma sala, grabando con luces, cámaras, micrófonos y cables. Nos seguían cuando ensayábamos, comíamos, dormíamos, durante dos años espaciados.

Liliana: -Nos íbamos al Sur de vacaciones y a hacer shows, y decidieron seguirnos con las cámaras. Como éramos de madera actuando, nos terminaron guionando las cosas que teníamos que decir y hacer. No somos actores, así que nos costó mucho repetir cada escena.

Martín: -No sabemos cuándo estrena la película, pero el producto es de ellos, por lo que debemos esperar y bancarnos lo que hagan con él. Es un road documentary.
Lisandro: -También han hecho un documental sobre nosotros desde el Ministerio de Innovación y Cultura provincial, que pasaron en los canales Somos Rosario y en Televisión Regional.

GATOS EN RESTYLING
Martín: -Hoy, en Gato a la Naranja se está gestando un nido para otras cosas, como tocar nuestros propios temas, y también cambiar el perfil del grupo. Venimos arreglando algunos temas con Renzo Baltuzzi, un músico rosarino muy talentoso. Nos hizo escuchar un material suyo muy extraño y lo vamos a usar en nuestros temas nuevos. Creo que los tangueros nos van a defenestrar. Si nos costó mucho entrar en el ambiente del tango, esto nos va a costar caro” agregar (Risas).

Agustín: - Actualmente estamos volviendo al jazz-rock originario con los arreglos de Renzo, y la verdad es que a mí me gusta más.

Liliana: -Estamos haciendo un poco de todo, siempre manteniendo nuestra impronta, con la tímbrica particular y el bandoneón de Lucía que mantiene un hilo conductor en la melange.

Martín: -Con el tango creo que hemos llegado hasta acá. Hemos incursionado y nos fue bien, pero seguiremos adelante con otros estilos. Lo que estamos componiendo e interpretando devendrá seguramente en un disco. Nuestro próximo show en Rosario será el 25 de junio en el teatro Lavardén, y el 27 comenzamos la gira por Europa. Cuando volvamos, planificaremos cómo evoluciona el “Gato”.

EL PESO DEL NOMBRE
Martín reflexiona: “Gato a la Naranja tiene un peso importante, no sé a qué nivel. Tengo la sensación de que ni los periodistas ni los tangueros de ley se lo bancan mucho”. En la época de la crisis, cuando desde los medios porteños comenzaba el circo de que “en Rosario la gente comía gatos”, pegó muy fuerte en todas partes. En otras regiones se acuerdan hasta hoy, y preguntan si eso es cierto. Como a los rosarinos nos pegó muy fuerte, los Coggiola se adjudicaron ese nombre “para dar una respuesta artística al estigma que nos impusieron. Somos comegatos, y los preferimos con naranja”.

La teoría de que a los tangueros no les gusta es que sigue siendo un ambiente cerrado, machista y de códigos establecidos. “Arrugan la jeta cuando escuchan este nombre; preferirían un nombre como El Adoquín”, ironiza Martín. Y los periodistas (incluida quien escribe), siempre piden demasiadas explicaciones.

Una visita a Internet transformará la curiosidad del lector que llegó a este punto de la nota en perplejidad. Se puede ver el excelente trailer de la película “Gato a la Naranja”, próxima a estrenar. El sitio web oficial es www.gatoalanaranja.com.ar.

(*) Poema de Gato a la Naranja publicado en contratapa de su primer disco.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 80 - Junio de 2011

16 mayo 2011

El caso rosarino de Mujeres Asesinas


Ella asesinó a su pareja, y un amigo de ella lo mutiló y lo enterró en una huerta municipal. El cómplice nunca fue preso.

El caso rosarino de la serie de Pol-Ka “Mujeres Asesinas” fue una de las historias policiales argentinas más impactantes por el trabajo de ocultamiento y por el perverso modus operandum. Se trató de un caso de justicia por mano propia por parte de la gestora de automotores María del Carmen Rómbola. Tras 12 años de convivencia mató al transportista Adolfo Godoy, quien luego fue mutilado y enterrado en una huerta municipal.
Quien la ayudó a deshacerse del cuerpo fue su amigo Daniel Piccotto, que según versiones policiales era su amante. Lo emblemático del caso, por lo cual se volvió de carácter público tras el programa televisivo, fue el modo inusual y perverso en que actuaron ambos.
A pesar de que Piccotto trozó con una motosierra el cuerpo de Godoy en 19 partes, lo ingresó en un tacho con cal y lo enterró en una huerta municipal, su condena fue catalogada “por complicidad”. Es que en Argentina no existe ninguna ley que prohíba mutilar de ninguna forma al cuerpo de una persona ya muerta.
Aunque el tremendo suceso se dio el domingo 3 de agosto de 2003, recién a fines del año pasado la Cámara Penal confirmó la condena a 12 años de prisión para la autora del crimen. Tres jueces de la Cámara mantuvieron la pena que le habían impuesto por homicidio agravado por calibre 32 con la que habçuvo tras las rejas, por tener dio fin a su vida.an contrauna persona ya muerta.el vínculo a Rombola, y resolvieron que permanezca en suspenso la condena a 3 años de cárcel impuesta al cómplice Piccotto. Esto fue porque no reincidió desde que está en libertad condicional, y nunca fue a parar a la cárcel. Por lo pronto deberá resarcir en 30 mil pesos por daño moral a la familia de la víctima, en tanto Rómbola deberá desembolsar 55 mil pesos de indemnización (que en un principio eran de 160 mil).
Una familiar de Piccotto que prefirió mantener su anonimato aseguró que actualmente él trabaja en una línea de transportes urbana de Rosario. La allegada contó: “Ella sigue presa, pero él está libre porque el Código Penal no condena a alguien que dañe el cuerpo de una persona ya muerta. Daniel sólo pagará una indemnización por complicidad”. Rómbola en cambio se encuentra tras las rejas hasta el año 2015.
Para descuartizar un cadáver hay que ser perverso, pero aun así no hay una ley penal que lo condene. Lo que sí hay en Argentina son canales y productoras televisivas que obtienen rédito económico. Los tres personajes fueron interpretados por Carola Reyna, Luís Luque y Norberto Díaz, en el capítulo titulado "Sandra, la gestora" en la primera temporada de “Mujeres Asesinas”. La macabra historia obtuvo 21.4 puntos de rating durante la noche de su emisión.
El hecho de que no hayan contraído matrimonio ni tengan hijos fue un atenuante en la pena, y los supuestos malos tratos por parte de Adolfo Godoy fue otro. Su hermano Jorge había declarado pocos días después de su muerte: “¿Matar y descuartizar a un tipo porque te trata mal?¿No era más fácil irse? Ella dice que él la obligó a vender todas sus cosas y que por eso le dijo “basta”. Es exactamente al revés: mi hermano tenía dos camiones, una F100, tres autos, y dos lotes en Gálvez, y a lo largo de los años fue vendiendo todo. “Mari” era una ambiciosa, lo mató para quedarse con la plata".
Sobre el siniestro cómplice, un artículo del diario La Capital del 18 de agosto de 2003 relata: “La situación de Picotto sólo podría complicarse si se prueba que fue instigador o participó en la planificación del crimen. Del caso contrario, quedará libre”. Pero las pistas indicaban que él participó del crimen una vez muerto Godoy, por lo cual su mutilador nunca estuvo tras las rejas. El capítulo de Mujeres Asesinas relata que fue él quien convenció a la autora del crimen de no entregarse a la policía, pero él optó por no hablar del tema en ningún momento.

Un amor hecho pedazos
María del Carmen Rómbola conoció a Alfredo Godoy en Villa Diego en 1991, con quien comenzó un romance y al poco tiempo se mudaron a Rosario. Según ella, fue sometida y castigada durante años, y nunca se animó a dejarlo por sus “constantes amenazas” de muerte. “Alfredo no trabajaba nunca ni me dejaba recibir visitas. Fueron años de sometimiento. Era él o yo”, declaró unos días después de darle muerte. Según su cuñado Jorge Godoy, era ella quien lo maltrataba, y le exigía que consiga más dinero.
Una mañana de domingo, luego de horas de discusión de la violenta pareja en su casa de Funes, un vecino escuchó las palabras “soy tu marido, no podes hacerme esto”, seguido de tres tiros de bala consecutivos. Lo que también escuchó el vecino que denunciaría los hechos el día siguiente, fue el ruido de la amoladora que cortó las partes del cuerpo de Godoy.
“La Mari” fue ese mismo día a visitar a tres amigas, a las que con nerviosismo evidente informó que Godoy la había dejado y que tenía miedo de que él le hiciera algo. Acto seguido entregó a una de ellas el arma de marca Rossi calibre 32 con la que había dado fin a su vida.
La noche de ese domingo de agosto, Rómbola acudió a la ayuda de su amigo Piccotto, a quien ella declaró haber visto en la calle por casualidad. La historia de Rómbola con Piccotto de un presunto amorío nunca fue verificada en los medios aunque existe la sospecha policial. El albañil al escuchar su historia decidió ayudarla a deshacerse del cadáver. Según el capítulo de “Mujeres Asesinas” fue él quien la convenció de no entregarse a la policía. En cambio trozó el cadáver con una amoladora y colocó los restos en un tambor con cal.
El cuerpo sin vida y mutilado de Godoy permaneció dos días dentro del tambor, en el jardín de la casa.
Días después ella se presentó como empleada municipal en una huerta comunitaria de Monteflores al 7200 y entregó los materiales para construir un horno para hacer pan. Los beneficiarios de planes sociales que trabajaban en el centro comunitario le creyeron y cavaron un pozo de dos metros. Al día siguiente Picotto enterró los restos de Godoy en esa fosa mientras simulaba trabajar en la obra. Los sepultó bajo una placa de cemento para "evitar el paso de humedad".
Pero el crimen fue delatado por un llamado anónimo a la policía (el vecino) y seis días después del hecho Rómbola fue detenida en su casa junto a Picotto. Confesó en seguida que había matado a su marido, y se encontraron restos de sangre y cal en el baúl de su auto. La autopsia, a los pedazos en que fue reducido el cuerpo de 120 kilos de Godoy, detectó dos balazos en el tórax y otro letal, al corazón.

Fuentes
Entrevista a familiar anónimo del amante cómplice Daniel Piccotto (Abril de 2009)
Noticia diario La Capital “Confirman condena por un aberrante crimen” del 21 de diciembre de 2007.
Noticia diario La Capital “A favor y en contra”, del 18 de agosto de 2003
Libro “Mujeres Asesinas” de Marisa Grinstein, de investigación periodística de los casos en los que se basaron en la serie.
Pagina web de canal 13, link de “Mujeres Asesinas”.

29 abril 2011

La Bolsa de Comercio fue un baile con Kevin Johansen

La banda de Kevin Johansen + “The Nada” irrumpió nuevamente en la noche local con sus ritmos multigenéricos (o des-generados), y esta vez fue en el auditorio de la Bolsa de Comercio, epicentro demográfico y económico de la city rosarina.

El auditorio colmado de jóvenes de todas las edades se encendió con la aparición en escena de la banda porteña con los acordes de “City Zen”. Y luego del segundo tema, la simpatía del artista supo menguar el discurso de un empleado de la Bolsa, quien solemnemente dispuso las normas de seguridad en caso de cualquier emergencia. Una situación parecida que descontracturó a la audiencia fue cuando al ritmo de la cumbia “En mi cabeza” los músicos alentaron a bailar, las primeras parejas comenzaron a moverse, y un empleado de seguridad los hizo volver a sus asientos. Pero el ritmo y las buenas vibras del público pudieron más, y uno a uno se fueron levantando para bailar, y ya no alcanzó el staff para detenerlos. Parejas y grupos se contorneaban, un “trencito” improvisado se sumó al bailongo, y la Bolsa de Comercio fue una fiesta.


Además de la unicidad de esta banda oriunda de Buenos Aires, por su humor y talento para interpretar tantos estilos, el valor agregado de la noche fue semejante jolgorio en el lugar donde día a día se juegan las acciones de las grandes corporaciones y de los ejecutivos de la región, donde se ponen en valor las cosechas y donde cientos de profesionales del establishment negocian, contabilizan, defienden a sus clientes ante La Ley y cierran contratos inmobiliarios por cifras impensables.

Sabido es que el estilo descontracturado y original de Kevin Johansen atrae a miles de rosarinos, y es por eso que cada una de sus reiteradas visitas en el último año fue a sala llena, a pesar de las diferencias en capacidad y dimensión entre el teatro La Comedia (donde tocaron hace un año), el anfiteatro Humberto de Nito (en febrero de este año) y ayer en la Bolsa de Comercio de Rosario.

La banda que lo acompaña, “The Nada” se autocataloga como un grupo “des-generado”, en su amplitud de géneros, como blues, ska, rumba, cumbia o pop, y será eso lo que hace a su show un evento tan particular y convocante. Canciones como “Cumbiera intelectual” o “Milonga subtropical” son algunos ejemplos de esa variedad y ese buen ritmo que mueve las entrañas. Sus integrantes son: el longevo Enrique Roizner (batería), Juan Álvarez (bajo y coros), Andrés Reboratti (saxo, flauta y glockenspiel), Nicolás Said (saxo y flauta), Maximiliano Padín (charango, ronroco y guitarra), Cheba Massolo (guitarra eléctrica) y Lucas Espina (percusión).

21 abril 2011

Tributo a la púa y al tocadiscos

La Feria Internacional de Coleccionismo Discográfico se desarrolló por primera vez en Rosario durante el fin de semana largo, organizada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y coordinado por la productora Star Events, con una propuesta más que original: reivindicar el sonido aquel de los discos de vinilo, intercambiar material e información y participar de una subasta de joyas de la música popular.

“Era nuestra ambición hacer esta feria desde hacía mucho tiempo, ya que el coleccionismo arranca una pasión particular, hace jugar, crea una inquietud de búsqueda y de compartir historias con los demás” declaró la ministra de Cultura “Chiqui” Gonzáles. Por su parte, el ideólogo de la feria y director de Star Events, Mikel Barsa agregó que “es una cita para dar un repaso a la historia de la música de los últimos 40 años, ya que en esas portadas maravillosas se puede apreciar las modas, los peinados y diseños de cada época”.
Una carpa blanca de grandes proporciones se impuso con aires de leviatán en las costas del río Paraná, con el propósito de un intercambio musical y con el disco de vinilo como protagonista. Más de 50 puesteros con sus bateas ofrecían discos de una amplitud musical sorprendente: hip hop, funk, jazz, dub, ítalo, dance, ska, rocksteady, metal, tecno, rockabilly, house, tango, ópera, kuschel (rock alemán), cumbia, deep, tribal, garage, infantiles, acid, new beat, entre otros tantos. Tres de estos puesteros eran rosarinos, y el resto de Mar del Plata, Santa Rosa, Córdoba, Buenos Aires y hasta Bolivia.
En este encuentro los más aficionados pudieron conseguir material que no hay en el mercado tradicional en LP (longplays), discos de pizarra (pasta) o maxies (discos con dos o tres temas hits de las bandas que sólo circulaban en radios y discotecas). Pero también había una variedad de compactos, posters, libros, revistas, DVDs, y remeras de las bandas para fanáticos menos exquisitos. Ciertos puesteros también canjeaban y compraban discos al público. En el escenario pequeño se proyectaron videoclips, programas musicales y documentales durante las tres jornadas.
La feria contó con shows musicales de diversos estilos como el de Moris, ícono de los albores del rock nacional, la banda Terraplén (fusión de folklore y electrónica con la producción de Gustavo Santaolalla), Una Cimarrona (banda rosarina de estilo balcánico), Lima Sur (hip hop del barrio Saladillo), Alina Gandini & Hotelera (versiones en jazz de clásicos del rock) y la reconocida en su trayectoria local Bonzo Blues Band. Además de los shows mencionados, el público se sorprendió con la cantante española Lola Masey, con un show de varios temas estilo pop, con coreografía y hasta dos bailarines.
Conocidos músicos rosarinos como Coki Debernardi y Diego Casanova participaron de esta primer edición de la feria, junto a periodistas e intelectuales, compartiendo sus repertorios de temas favoritos como música de fondo. El artista plástico Cristian Barnes, quien diseñó el logo de la feria, compartió en una conferencia sus conocimientos sobre el arte de tapa de los mejores discos de la historia del vinilo.
“Estamos ante objetos y bienes culturales que vuelven del pasado, como el trueque y la subasta -analizó la “Chiqui” Gonzáles- donde cada uno se acerca con su repertorio personal para el intercambio”. Muchos se sumaron a la propuesta del Ministerio de Cultura y llevaron sus discos en desuso para conocer su valor estimado, y algunos hasta hicieron negocios. Ver la cultura del vinilo renacer con cada ciudadano que compraba un disco, fue el gran objetivo cumplido del fin de semana.
Es que “si bien el Compact Disc vino a democratizar la posibilidad de escuchar música, un láser no va a reproducir nunca de la misma manera que un diamante sobre el vinilo”, como arguyó el organizador Mikel Barsa, aficionado de pura cepa. Nacido en Barcelona, vivió 40 años en Madrid, donde se sumergió en el mundo de la buena música. Luego incursionó en la cultura argentina para finalmente instalarse en Buenos Aires hace ya 13 años. Su productora Star Events representa artistas del cine y de la música en muchos países de Latinoamérica.


Mikel Barsa, organizador de la Feria del Vinilo. Foto: Sofia Pagani

-¿Cómo surgió la idea de realizar una feria del vinilo?
-Hubo un momento al final de los años ´70 en que los aficionados empezamos a presenciar impávidos el desarrollo de la gran mentira de que el Compact Disc sonaba mejor que el vinilo. Periodistas mal informados y Djs “comprados”, fueron parte de la industria que quiso implementar el CD. Se trataba de convencer al público de que toda la música que ya tenían en vinilo, debían comprarla en este nuevo formato. Fue un gran engaño que de a poco se fue sabiendo.
Cando organicé la 1º feria mucha gente trató de quitarmelo de la cabeza. Me dijeron que no tendría éxito pues la gente sólo apreciaba la música gratuita y no respetaba nada. Y comprobé que no era cierto, que no todos eran piratas, y muchos gozaban de escuchar música con la mejor calidad de sonido, y apoyando a los músicos. Con este fin realizamos la primera feria de coleccionismo del mundo en 1982 en el afamado Hotel Ivanhoe de Londres, y desde entonces nos expandimos en diversas ciudades del mundo como Madrid, Paris, Valencia, Barcelona, Oporto, Nápoles, Montpellier. En Buenos Aires venimos realizando la feria desde hace dos años y medio, y ahora incursionamos en Rosario. La idea es continuar realizando la feria en diversas ciudades de Latinoamérica.
-¿Qué piensa usted de la cultura musical rosarina?
-He venido varias veces con diversos artistas. Es una ciudad que me gusta, aunque todavía no conozco su música. Estuve escuchando un poco en la feria con los músicos invitados, y sé que la producción rosarina es bastante buena.
-¿Cómo se pone en valor un disco de vinilo?
-Como todo seguidor de arte especializado, los aficionados del vinilo estudian día a día, y a medida que se sumergen en ese mundo van apreciando si es un disco de gran tirada o muy exclusiva, si no se consigue en el mercado, si es un autor valorado, el arte de tapa, el estado del disco y de toda su presentación. Con Star Events tenemos contacto con especialistas de Europa y de Estados Unidos, quienes han vivido la evolución del mercado musical, y basados en su experiencia ellos marcan la idea del valor de un disco. Luego el mercado impone la realidad, es decir que la ley de oferta y demanda será la que defina si un disco es de alto valor.
-¿Cuál es su repertorio musical preferido?
-Mis grupos favoritos son The Kinks, The Troggs, The Searchers, The Animals y los Beach Boys. Además me gustan algunas bandas punk de los años ´70.

Del caudal de unos 20 mil discos de vinilo y otros cientos CDs, se podían encontrar los precios más variados: dependiendo del estado de los discos, habían algunos desde los $10 y $20, pero en su mayoría se trataba de vinilos bien conservados en sus cajas, y estos partían de los $200.
Por la carpa blanca habrán pasado unos 15 mil asistentes según Mikel Barsa, quien contó satisfecho: “Ya al comienzo del primer día el predio se llenó, y continuó igual en diferentes horarios, sobre todo cuando había algún show”. El director provincial de Producción Artística, Gerardo Agudo explicó: “Decidimos situar la feria justamente en el Parque España considerando que es un paseo habitual del fin de semana rosarino”.
Meticulosos de la excelencia del sonido intercambiaron sus conocimientos con los puesteros. Los jóvenes compradores escuchaban con auriculares para comprobar que los años no hayan hecho estragos en los discos, mientras reggae, tecno, rock internacional y baladas se colaban de fondo por el altoparlante. Se veía por los pasillos a personajes del rock local como Daniel Peres o Andrés Abramowski. La siempre elegante subsecretaria de Cultura municipal, Flor Balestra no se quiso perder el evento, mientras la “Chiqui” se paseó con su nieta que no hacía mucho habría aprendido a caminar. Imágenes de una feria muy singular se instalaron en la ciudad que vio nacer a cientos de artistas, sobre todo musicales.

La exclusividad
Si de algo se jactan los coleccionistas y los melómanos es de tener las joyas más codiciadas del mercado del disco. Y en esta feria, muchos puesteros no se quedaron atrás. Con orgullo y discresión, como quien tiene en su poder un secreto de Estado, los puesteros compartieron con Rosario Express algunas de sus reliquias.
Norberto Acosta, de origen porteño, confesó tener una edición limitada de Quiet Riot, una banda de heavy metal ochentosa, otro de The Blow Monkeys, de pop inglés y uno de Pretty Boys & Pretty Girls, de dance, ambos de los ´90.
En el stand de una disquería originaria de Buenos Aires, Marcela compartió sus rarezas del rock nacional como el original de “Cuarenta dibujos ahí en el piso”, el primer disco de Divididos; otro de Jorge Pinchevsky el violinista de Billy Bond y la Pesada del Rock, según dicen el más famoso violinista rockero del país, nacido en Rosario; y un vinilo de Pachuco Cadáver, una banda no muy conocida de Roberto Pettinato de los años ´80.
El puestero rosarino Fabián Dichiara, tiene en su haber discos maxis simples de varios artistas a destacar como: en vinilo blanco “You don´t fool me” de Queen, “Wild wild life” de Talking Heads (que hace años no se consigue en el mercado), y “Union city blue” de Blondie. Además Fabián comentó su interés en organizarse con los coleccionistas locales para continuar con los intercambios al menos dos veces al año.
Otro puestero que compartió su reliquia fue Jorge Adimari, ya que posee una de las veinte cajas de cinco discos de Atahualpa Yupanqui, editado por la discográfica Odeon exclusivamente para sus gerentes latinoamericanos. Una piedra preciosa que seguramente Jorge no se dispuso a vender tan fácilmente.

Quién da más
Si algún momento de esta feria merecía ser destacado en su unicidad, fue la subasta programada, que fue dirigida por Mikel Barsa. El micrófono se abrió para comenzar a explicar las reglas básicas, y todos los asistentes dejaron de distraerse en los stands para acercarse a ver algo inaudito en Rosario. Con energías de quien dirige una batuta de una gran orquesta sinfónica, Barsa dio por comenzada la puja por las rarezas. Y a medida que la oferta era hecha, manos tímidas reclamaban su interés por adquirir los preciados objetos musicales, asomando entre las pocas mesas y las muchas personas de pie.
En la subasta se presentaron discos de alto valor cultural como “The Wall” con la firma auténtica de Roger Waters en su primer visita a Buenos Aires (vendida a $1500), una prueba de sonido original de los Rolling Stones (vendida a $1150), un original imposible de conseguir de Joy Division (vendido a $2200), y dos cuadros del arte de tapa del disco de Ciro y Los Persas (nueva banda del cantante de Los Piojos), los que tenían el valor de $2500 y $4000.

El sabado 26 la feria del vinilo se adhirió a la campaña “La Hora del Planeta”, una iniciativa mundial de la ONG Fundación Vida Silvestre (WWF) que alienta a ciudadanos, municipios y comercios a apagar las luces por 60 minutos para hacer conciencia sobre los efectos del cambio climático. Dado que la propuesta del Ministerio de Cultura coincidía en la fecha con la campaña mundial, fue suya la decisión de adhesión, bajo la cual la banda Una Cimarrona brindó un show acústico a la luz de las velas.

Nota publicada en la revista Rosario Express, ed. nº 78 - Abril de 2011

31 octubre 2010

30 mil almas pidieron la paz



En conmemoración del Aniversario nº 15 de su asesinato, este es mi tributo al primer ministro israelí Itzjak Rabin, el que luchó por la paz en Medio Oriente. A continuación, algunos relatos de israelíes sobre aquella época, y mi vivencia sobre el Acto de Conmemoración en la Plaza Rabin de Tel Aviv.

Según me contaron, se trató de una muerte anunciada, que ningún israelí que quiera la paz pudo ver, ya que semanas anteriores a aquel 4 de noviembre de 1995, había graffitis y dibujos en las vías publicas, con la cara de Rabin envuelta en una Kefiá (turbante árabe), o con su cara tachada o el bigote de Hitler, en clara negación a las negociaciones que en ese entonces se acercaban mucho a la paz con el mundo árabe. Además aseguran los conocidos de su asesino, que varias veces había dicho que lo iba a matar.

Quien cometió este crimen histórico fue un judío religioso llamado Igal Amir, quien fue apresado inmediatamente luego de los disparos, se declaró culpable y nunca se arrepintió de lo que hizo. El gobierno le dio permiso para casarse tras las rejas, e incluso tuvo un hijo. A los 15 años de su condena, que se termina ahora, se abre hoy el debate en la sociedad sobre si merece la libertad. Tristemente vi religiosos asegurar por la televisión que no fue Amir el ejecutor del trágico hecho, aunque él mismo lo reconozca.

Por otra parte, como todos probablemente sepan, Rabin era muy cercano al cantante de rock israelí Aviv Geffen. Por su visión izquierdista del conflicto árabe-israelí, ellos se unieron en la convocatoria a la sociedad para que apoye las negociaciones de paz, uno desde el gobierno, el otro desde la música. Lifkot Lejá fue una canción conocida de Aviv Geffen, que su letra habla del recuerdo de un amigo que ha muerto. Geffen cantó esta cancion la noche en que le quitaron la vida a Rabin, su amigo político, sólo unos minutos antes de este terrible final. Y desde entonces canta esta cancion cada año en su conmemoración.

Aquella gran herida que dejó quitarnos a Rabin, fue para los israelíes como también para el pueblo judío en el mundo, una cicatriz que siempre nos quedará marcada, dado que fue el momento más cercano a la concreción de una paz verdadera. Luego de su muerte, costó unos 10 años a los israelíes atravesar el duelo social, y volver a creer en las intenciones como en la efectividad de las negociaciones, hasta llegar a hoy que pareciera volverse al punto de partida. No se ve un horizonte muy positivo luego de las conversaciones en Washington entre el actual 1º ministro “Bibi” Netanyahu y los países árabes. Hay cada vez menos esperanza en una solución, ya que el gobierno israelí decidió reanudar la construcción de casas judías en la zona árabe de Jerusalém, y por esto la Autoridad Palestina se abrió de las conversaciones.

El emotivo acto en la Plaza Rabin
El sábado 30 de octubre de 2010 se realizó el Acto en Recordatorio de los 15 años de la muerte de Rabin. Fue en el mismo lugar del hecho, en la que se llamaba Plaza de los Reyes de Israel, y desde su asesinato se llama Plaza Rabin.

Banderas, stickers, folletos de diversas corrientes políticas que buscaban adeptos, jóvenes y adolescentes israelíes, franceses, sudamericanos, estadounidenses, y de muchos otros países. Todos ellos vestidos con alguna jultzá (camisa) azul con el logo distintivo de las Tnuot Noar (movimientos juveniles) como Hashomer Hatzair, Hanoar Haoved ve Halomed, Habonim Dror, Tzofim, etc.

Familias con bebés y niños que nunca conocieron a Rabin, pero estudian desde su primer año de vida sobre este señor de voz pausada y profunda, de ojos francos y manos trabajadoras. Cámaras amateurs y de medios israelíes. Eramos 30 mil almas que se reunieron para seguir diciendo “Paz por tierra”, como nos enseñó Rabin.

En el acto habló el presidente de Israel, Shimon Peres, conciso pero preciso. Es sabido que no eran amigos con Rabin, pero demostró su interés en llegar a un acuerdo de paz, y recordó que “esta plaza es su plaza, y este sábado es su sábado”, ya que aquel 4 de noviembre hace 15 años en que lo mataron, también había sido motzei shabat.

Las palabras del nieto de Rabin en el acto Yonatan Ben Artzi fueron increíbles: “Los políticos cada año lo recuerdan, dicen palabras bonitas, con una sonrisa y se quedan sentados. Hace 15 años hacen lo mismo y no buscan la paz. Busquemos todos nosotros la paz, sea escribiendo en los blogs, en las redes sociales, entre la gente, pero no dejemos de buscarla”. Fue un discurso a gritos, enojado, apolítico, desde las entrañas. Me emocionó ver que este joven de treinta y pico de años pida a gritos que no idealicen a su abuelo sino que aprendan de sus acciones. Compartí su enojo con la hipocresía de la política, y me apena tener pocas esperanzas de que esta realidad cambie como Itzjak Rabin quería.

Entre discursos, se presentaron los músicos israelíes Cobi Aflalo, Mush Ben Ari, Ovadia Jamama, Abraham Tal, Meital Trabelsi, Dani Senderson, Ar El Skaat, Yuda Poliker, Rona Keinan, Roni Rejter, Shlomi Shaban, y por supuesto Aviv Geffen con su tema “livkot lejá” y Miri Aloni, quien cantó “Shir Lashalom” junto a jóvenes de las Tnuot Noar. El pluralismo del show fue interesante, ya que hubo religiosos cantando y la Lehakat Hamajol Hakibutzit, que es un grupo que presentó un poema en sordomudo.

Este acto, se dice, es el último que se hará en Kikar Rabin, en el 15 aniversario de su muerte. Los impuestos municipales de Tel Aviv por realizarse en su plaza, y el presupuesto que cuesta cada año, sumado a la cada vez menor convocatoria que hubo en estos años, hace pensar que no se hará otro acto como este ¿Será por eso que esta vez hubo el doble de gente que el año pasado? Espero que no. Espero que no olvidemos a Rabin como hombre de acción, con o sin actos, para continuar con su legado en un camino hacia la paz.

19 septiembre 2010

La política israelí se manifiesta en colores


A partir de la captura del soldado israelí Guilad Shalit por parte de Hamas hace 5 años, comenzó en Israel una campaña en pos de presionar desde la sociedad a sus representantes políticos para conseguir su liberación. El pasado 25 de junio, en un nuevo aniversario, los padres de Shalit realizaron una caminata masiva por muchas ciudades de Israel, sumando a los miles de ciudadanos que los apoyan, con globos y cintas amarillas.

Pero el origen primigenio de esta colorida expresión ciudadana no fue luego de la captura de Shalit, sino mucho antes en 1986, con la captura de otro soldado llamado Ron Arad, todavía desaparecido. Con su captura, la sociedad se movilizó con globos azules reclamando negociaciones al Estado de Israel con el grupo terrorista que lo secuestró, llamado Amal. Pero Ron nunca apareció, y nadie sabe si lo mataron o si talvez lo convirtieron al islamismo, o quién sabe? Dejó una hija llamada Iuval Arad, que era bebé en ese entonces.

Shalit no tuvo hijos, es un joven que al momento de ser capturado recién salía de la escuela en el momento de su secuestro. Y la sociedad, recordando lo ocurrido con Arad, utilizó globos amarillos en las manifestaciones. Ademas de los globos, los ciudadanos que estan a favor de su liberación usan unas cintas amarillas fosforecentes en las masivas manifestaciones organizadas por la familia Shalit. Las atan en sus antenas de los autos,las bicicletas y las mochilas.

El origen de las cintas de colores fue otro evento, durante la desconexión de Israel del territorio de Gaza. La sociedad israelí estaba muy polarizada, y se usó la “moda” de utilizar cintas de colores para presionar al gobierno desde ambos lados. En aquella época las cintas naranjas eran para quienes estaban en contra de la desconexión. En su mayoría eran judíos religiosos que consideraban el territorio de Gaza como propia de Israel, y muchos de ellos debieron ser mudados de sus casas hacia diferentes puntos del país. Una movida importante, y llena de controversias y de derechos encontrados. Hubo miles de familias que perdieron sus casas levantadas en Gaza luego de años de trabajo, pero fueron reinsertados en ciudades y kibutzim otorgandoles dinero y beneficios del Estado para que se adaptaran.

En aquel entonces había otras cintas que eran azules, y que utilizaban quienes apoyaban la desconexión de Gaza, debido a que se trataba del cumplimiento de varios pactos internacionales, y a que para ellos Israel hacía lo que debía. La idea primigenia era también la desconexión de Cisjordania inmediatamente luego de finalizar la de Gaza.

Quienes usaban las cintas azules pensaban tambien en el derecho de los palestinos a tener un Estado propio, en la imagen mundial de Israel al devolver algo que no le pertenecía. Aunque luego vinieron los problemas de tráfico ilegal de armas, drogas y también de ayuda humanitaria a Gaza a través de Egipto y a través de túneles que se conectaban con Israel, que devino en la guerra subsiguiente.

Recuerdo que había imagenes en los colectivos con las cintas azul y naranja unidas, atadas una a la otra como simbolo de un mismo pueblo que no debe ser dividido. Pero actualmente la cinta es una sola, es llamativamente amarilla, aunque no se la suele ver tanto como aquellos dos colores. Esta cinta pide a gritos la liberación del soldado Shalit. Pero es también un juego de derechos encontrados, pues la liberación implicaría una negociación con Hamas (que no es un Estado, sino un movimiento terrorista) a cambio de cientos de palestinos presos. El problema que encuentran los israelíes es que algunos de los palestinos serían terroristas, y se teme que reincidan en nuevos atentados contra el Estado judío.

Guilad está inhumanamente preso no se sabe en qué país árabe, y si el Mossad o el Ejército lo sabe, no lo rescata por temor a represalias. Cientos de palestinos también están presos, pero en cárceles legales, aunque sin muchas causas aparentes.
Algunas preguntas en el tintero..
¿La vida de un soldado israelí vale por las de cientos de árabes? ¿cuántos de ellos son comprobadamente peligrosos? ¿qué pensará Shalit realmente desde el antro donde se encuentre? ¿lo tratarán con dignidad o lo estarán dejando morir lentamente, como se veía en sus últimas imagenes conocidas por los medios, en que parecía desnutrido y deprimido?¿por qué un Estado debe negociar con un grupo de terroristas en lugar de con otro Estado o con la Autoridad Palestina? ¿Qué opina de todo esto el señor presidente de la AP?¿es sabido que miembros de Hamas publicaron en el mundo ciertos dibujos satirizando a la familia de Shalit? ¿Por qué los jovenes israelíes recien salidos del colegio en Israel pueden volverse un objeto político durante su servicio militar? ¿debe ser parte del riesgo de defender a un país?