15 septiembre 2011

La primavera árabe es un choque de civilizaciones



Desde el 19 de diciembre de 2010 se escribe un capítulo nuevo en la historia de la civilización. Ese día un jóven tunecino en estado de desesperación decidió prenderse fuego. Hasta ahí llegó su tolerancia. Después fue una lluvia de protestas, o debo decir una llamarada. Fueron muchos otros jóvenes algerianos y egipcios los que siguieron esa modalidad de protesta.

Pedían: comida, trabajo, vivienda, constitucionalidad, derechos, juicio y cárcel a sus reyes que ostentaron durante décadas con el dinero del pueblo, libertad de expresión, entre otras cosas. Algunos perderon sus vidas, y eso fue suficiente para conscientizar a millones de otros jóvenes. Fue una llamarada devastadora que no perdonó gobierno, una reacción virósica, que se contagió a través de un soporte que fue protagonista: la web.

19 diciembre 2010, se prende fuego y muere Mohamed Bouazizi en Túnez. 7 enero 2011, protesta reprimida por policías en reclamo de comida y desempleo en Algeria, la primera ya con víctimas fatales (luego todas se cobrarán vidas). 9 enero, protestas reprimidas en varias ciudades de Túnez. 13 enero, se prende fuego y muere en Algeria un segundo jóven por no tener trabajo ni casa. 17 enero, un tercer jóven se incinera, y no muere, frente al Parlamento de Egipto. 23 enero, activistas yemenitas arrestados en manifestaciones.

25 enero, cientos de sunitas protestan en Líbano contra el grupo terrorista Hezbollá que derrocó al Primer Ministro Saad Hariri. El mismo día en Egipto una protesta masiva pide la renuncia de su presidente Hosni Mubarak, a lo cual respondió arrestando periodistas, cerrando Twitter en su país, entre otras redes y líneas de celulares. 26 enero, el hacker “Anonymous” amenazó a Mubarak de un ciberataque si no frena la censura.

27 enero, cientos de yemenitas piden la renuncia a su presidente Alí Abdullah Saleh. 28 enero, se suman Gaza y Jordania a las protestas. 11 febrero, renuncia Mubarak dejando al Ejército Egipcio a cargo del gobierno. 14 febrero, se suman jóvenes de Irán y Bahrein a las manifestaciones. Cientos de estas protestas son reprimidas por las fuerzas estatales en Libia y Marruecos. Arabia Saudí prohíbe manifestaciones, pero los jóvenes sauditas se suman igual. 25 febrero protestan por primera vez jóvenes de Irak. La lista sigue hasta hoy, la historia se sigue escribiendo.

La causa. Los jóvenes árabes se concientizaron de que ellos, como el resto de los pueblos, tienen Derechos Humanos a una vivienda, un trabajo digno, educación formal y una legislación que los haga valer. Nunca antes lo supieron. Hasta ahora. Fue uno de los primeros protestantes de Egipto, un empleado de Google, quien convocó y masificó la protesta en su país. Y los estudiantes universitarios, afortunados entre miles de estudiar en otros países ya lo venían diciendo.

Cómo sucedió. la llave maestra que abrió todas las puertas a la juventud árabe para conocer este nuevo estilo de sociedad: Internet. El acceso a la red de redes mostró a los jóvenes árabes otros mundos posibles. A través de redes sociales como Facebook y Twitter que se convocaron las manifestaciones egipcias, hackers como Anonymous y websites de denuncias políticas como WikiLeaks fueron las que metieron presión y denuncia a los gobiernos. Y fueron estos mismos sitios los que permitieron al resto del mundo conocer el levantamiento, la primavera árabe, que produjo las destituciones de los presidentes y reyes, escapes a otros países, enjuiciamientos, etc.

Para tener un gobierno constitucional es indefectiblemente un choque con etnias de linaje histórico. No más enriquecimientos, no más crímenes de Lesa Humanidad, juicios sin jueces, dinastías millonarias, no más Gaddaffi (Libia), Mubarak (Egipto), Ben Ali (Túnes), Abdulla Saleh (Yemen) dijeron. Fue necesario el choque de civilizaciones en cada uno de esos países.

A lo dicho, cabe aclarar que los Derechos Humanos son para todos los hombres y mujeres por igual, a diferencia de los derechos islámicos ancestrales, conocida su fama machista. Para que la fama no sea sin sustento, aclaro: en las sociedades árabes la mujer es de propiedad de su marido o su padre, es un bien negociable para con otra familia, sólo debe permanecer descubierta de su burka frente a su marido, no tiene permitido estudiar el corán, no puede mirar a los ojos a ningún hombre, debe caminar detrás de su marido, debe dedicarse a la crianza de sus hijos, y en su mayoría comparte marido con otras mujeres.

La Globalización se fue expandiendo con el tiempo a través de la industrialización, luego el comercio, y ahora la tecnología en cientos de países que hasta ahora vivían “fuera de la historia occidental”. Gracias al comercio del turismo, las guerras y sobre todo el petróleo, los países árabes no fueron la excepción a la regla. Es ahora la misma globalización la que produce en Oriente Medio un quiebre social al necesitar adaptarse a las reglas y costumbres de la sociedad capitalista globalizada.

Así las cosas, a diez meses del primer hombre que dijo basta y encendió la llama, falta mucho por construír todavía. Es inminente La necesidad de que todos los Estados y sus pueblos acepten que los Derechos Humanos son Universales e Inalienables. Para llegar a una síntesis superadora, reversionando a Hegel, es necesario un choque de tesis primaria y antítesis nueva. Ojalá el resultado sean nuevos Estados democráticos, autónomos, constitucionales y pluralistas.

El único redactor vivo actualmente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Stephen Hessel, explica en su libro Indígnate: “Cuando algo te indigna, como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia una mayor justicia, mayor libertad, pero no esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero. Esos derechos, cuyo programa recoge la Declaración Universal de 1948, son universales. Si se encuentran con alguien que no se beneficia de ellos, ayúdenlo a conquistarlos.

Por todo esto, mas allá de disidencias con las reglas macroeconómicas, comerciales, ideológicas y religiosas, pensar en una sociedad global que pretende garantizar derechos estatales a todos los sujetos es un progreso, e inevitablemente conlleva un choque de civilizaciones, donde los jóvenes son los protagonistas del cambio.

29 agosto 2011

La larga espera de Penelope


Entrevista a Noam Shalit, padre del soldado secuestrado Gilad Shalit, en la carpa donde prácticamente vive con su familia en Jerusalem esperando el regreso de su hijo. Encuentro con la esperanza y la impotencia.

Caminando por King George me acerqué a las instalaciones de la Avenida Menajem Begin de Jerusalem. Carteles pintados en colores por niños, amigos, familiares e incluso desconocidos, pero que se manifiestan todos los días en la carpa improvisada porque quieren que el soldado del Ejército de Defensa de Israel, Gilad Shalit, vuelva a su casa.

Es compleja la situación que atañe a una negociación que cumpla con este deseo colectivo y masificado en la sociedad israelí. Más allá de un circo mediático que envuelve este tipo de situaciones, y más allá de los intereses políticos por detrás (que son y serán un interrogante), hay un hombre y una mujer que hace cuatro años tienen a su hijo en una situación de “desaparecido”. Se supone que está vivo por las pruebas dadas en un video hace un año, pero no se sabe exactamente dónde está ni cuál será su destino. No es un soldado muerto en combate, ni un joven que decidió irse de casa. Es una situación que tampoco es nueva en Israel, ya que lamentablemente el terrorismo ya es habitué de estas prácticas macabras, casi siempre sin un final feliz.

Cintas amarillas, stickers, camisetas que recuerdan que “Gilad todavía vive”. Carteles que avisan a los transeúntes que “Gilad jofshí nolad” (nació libre), y muchas sillas, una de las cuales es la silla de Guilad, tiene una remera suya, revistas suyas, y una caja llena de cartas para él. Amigos y desconocidos se acercan, saludan a Noam y Aviva, padres de Gilad, y les brindan un momento más ameno. Un minuto de pequeña satisfacción al estrechar una mano, traer un diario, hacer un café, recordarles que están vivos en la espera, como si la vida continuara para ellos.

Fuera de las rotativas, Noam es un hombre caucásico, payo, de estatura normal, ojos claros y que parece de buen temperamento. Es un marido, un padre, es muchas cosas además de un hombre público. Me dice que prefiere hablar en hebreo, pero nos entendemos mejor en inglés. Nos sentamos entre toda esa gente que los visita, una mesita con una maceta colorida en el medio, e improvisamos una charla que de a poco me adentra en las entrañas de ese sentimiento de humanidad: la impotencia.

Piedra Libre: En América Latina la sociedad sufre muchos secuestros de los grupos guerrilleros y la delincuencia común ¿Qué podrías decirles a los latinoamericanos que padecen este flagelo similar al de tu familia?

Noam Shalit: -He escuchado de los secuestros políticos de la guerrilla, como el de Ingrid Betancourt en Colombia. Está muy mal. Cada acción terrorista de secuestro, sea de soldados o civiles, niños o adultos, es obviamente un crimen de guerra. Secuestrar, negociar, tener rehenes para extorsión son crímenes mundiales que deberían ser condenados por la comunidad internacional.

PL: Recientemente 15 parlamentos latinoamericanos publicaron una resolución para apoyar el pedido de liberación de su hijo. Se juntaron 500.000 firmas para este propósito, bajo el pedido de la ONG “AM ISRAEL”, con base en Brasil ¿Qué opina de esto?

Shalit: -Es importante que los Gobiernos de todo el mundo se sumen a nuestra causa. También en Latinoamérica la mayoría de las comunidades judías han hecho manifestaciones pidiendo liberar a Gilad. Recuerdo algunas en San Pablo, Santo Domingo, Quito, Bogotá, Asunción, Medellín, etc.

Además, a pesar de que España tiene un alto grado de antisemitismo, organizamos en octubre una marcha en Barcelona que tuvo mucho éxito, donde las comunidades judías españolas participaron, incluso católicos que apoyaban la causa. Hubo miles de personas. Yoel (el hermano de Gilad) participó y contó la historia de Gilad a muchos españoles que desconocían, y fue también a hablar en universidades, escuelas y kehilot.



“Los latinoamericanos que viven en Israel también deben preocuparse por que su gobierno no es capaz de recuperar un soldado secuestrado. Es un problema de todos.”




PL: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para cambiar esta realidad terrible que le tocó a Gilad?

Shalit: -Las decisiones las toma el gobierno desde Jerusalem, no hay algo que se pueda hacer para cambiar la situación. Pero apoyar la causa para condenar los crímenes de guerra debería ser un trabajo de los ciudadanos de todas partes del mundo, para que los gobiernos no sigan haciendo lo que ellos quieren. Sea desde Sudamérica, Europa, Asia o África.

Esperamos que muchos países se unan a la lucha, e invitamos a los latinoamericanos a sumarse. Me parece que las manifestaciones concientizan a la gente en todas partes, y eso es extraordinario.

PL: ¿Qué podrías decirle a los latinos que tienen o tendrán a sus hijos realizando el servicio del Ejército de Israel?

Shalit: -Que deberían preocuparse por el hecho de que el Gobierno de Israel no es capaz de recuperar un soldado que fue enviado a una misión, y que no es la primera vez. Es un problema de todos.

PL: ¿Piensas que el gobierno de Netanyahu traerá a Gilad a casa?

Shalit: -No lo creo. No lo hizo en estos cuatro años y ya no creemos que lo haga. Solo tenemos fe en nosotros mismos.

PL: ¿Tal vez un gobierno a futuro lo traiga?

Shalit: -No estamos esperando otro gobierno que arregle las cosas.

PL: ¿Cómo es el hogar sin Gilad?

Shalit: -Por supuesto que muy triste, muy difícil y vacío. Nos sentimos acompañados por los jóvenes que se voluntarizan por la causa, algunos de ellos no conocen a Gilad. Muchos ciudadanos se acercan para darnos su apoyo. Hay quienes se avergüenzan del gobierno que no es capaz de traer de vuelta un soldado que está muy cerca de la frontera que gobierna.

La militancia y la espera

Un voluntario llamado Ohad me cuenta que participó de la manifestación que hubo en Barcelona, donde una gran convocatoria de judíos y cristianos levantaron panfletos para liberar a Gilad, y miles de españoles ese día se enteraron de este secuestro.

Ohad no conocía a Gilad Shalit antes de ser capturado, pero cuando supo que cumplía años el mismo día que él, hace cuatro años, decidió no festejar más cada aniversario hasta que Guilad vuelva a su casa.

Mientras hablo con su marido, la madre de sus tres hijos, Aviva teje. Teje como muchas madres que esperan impacientes que su hijo vuelva vivo del ejército, pero es más complicado que el suyo lo haga. Teje como Penélope, que como lo cuenta la mitología griega, no se rinde y desteje de noche lo que tejió durante el día para no terminar su chalina, y para que no llegue el fin de su vida antes que Ulises regrese y su reino y su amor sean arrebatados. Ulises finalmente volvió. Espero que Gilad vuelva a su casa con vida como Ulises, y que vuelva la paz sobre estas tierras.

Contra viento y marea


La carpa de protesta de la familia Shalit fue violentada el pasado jueves 28 de octubre por vándalos que no han sido identificados. Allí fue destruida la figura tamaño real de Guilad Shalit, que estaba dentro de una jaula de madera, también hecha trizas. Varios carteles fueron robados y la carpa debió ser inspeccionada por la policía de Jerusalém.

La familia del soldado secuestrado llamó “cobardes” a los autores que no se dieron a conocer, y junto a los voluntarios ya terminaron de construir otra carpa, que aseguran “se mantendrá en el predio hasta que lo liberen”. Ante el lamentable acto vandálico, Noam Shalit declaró: “Es doloroso que en nuestra sociedad haya gente capaz de hacer semejante cosa y sin dar la cara”. Todavía no se encontraron responsables.

Entrevista realizada en Octubre de 2010 para Piedra Libre Revista Latinoamericana

02 agosto 2011

Submundo de una seccional de policía


Si alguna vez pensaron que el trabajo de cadete policial o personal administrativo de las fuerzas azules es rutinario o apático, están a tiempo de descubrir que están completamente errados. ¿Quién no ha subestimado alguna vez a los oficiales que prestan sus servicios públicos, poniendo el cuerpo y la vida, para brindar seguridad a la sociedad toda?

La producción “Bésame Mucho” de Romina Mazzadi Arro, basada en la homónima obra del dramaturgo Javier Daulte trajo a la ciudad de Rosario una versión de este submundo de uniformados con buenas intenciones, sumergiendo al espectador de principio a fin en un oscuro universo donde se confunde el amor con la pasión perversa y el compañerismo con la más cruel de las competencias.

Este historia que contiene un lenguaje típico del policial negro, no se queda con sus estructuras determinadas sobre el misterio de un asesinato y el engaño de una femme fatal, sus cpomponentes indiscutibles. El guión como así su interpretación contienen una carga importante de humor, entremezclado del estilo absurdo y la ironía, como la parte más oscura de la condición humana.

La amistad se pone en juego, el amor no tiene cabida (aunque ambos hayan tenido su oportunidad en un comienzo) y la realidad es una versión volátil de la trama, donde una oficial desaparece misteriosamente y las sospechas en el ámbito laboral abren juego a la búsqueda de la verdad. La filosofía o el meollo de la cuestión se basa en las palabras que cita la presentación de la obra Bésame Mucho, donde “toda voluntad colectiva del bien hace el mal" de Alan Badiou. Las conclusiones sobre cualquier semejanza con la realidad local son del espectador.

Luego de las presentaciones a sala llena en el CET durante dos meses seguidos, bajo la dirección de una reconocida dramaturga y con nueve actores en escena, Besame Mucho se presenta todos los jueves de agosto a las 22hs, en el Teatro La Escalera (9 de julio 324), para continuar interpelando al público a que conozca los intersticios de la perversión, la ambición y la corrupción en su versión más pasional.

Ésta obra cuenta con el subsidio del Instituto Nacional del Teatro, y surge a partir de la Clínica de Producción de Espectáculos que dicta Romina Mazzadi Arro. La reserva de entradas se puede conseguir al 153088990 o vía mail a petersbarbara2@yahoo.com.ar. Y haciendo click aquí hay un adelanto de la obra para matar la curiosidad.

29 julio 2011

Poesía en clave 2.0



Ingresar en un mundo desconocido pero familiar, de colores violáceos, sonidos radioeléctricos y texturas virtuales es una experiencia para no dejar pasar, sobre todo si se trata de una muestra de artistas plásticos en el Museo Castagnino.
Corrientes tecnológicas entran en el área de las Bellas Artes para cuestionarlas y darles otro sentido: interacción, fusión de técnicas, microclimas que activan al espectador.

Un sistema meteorológico en tiempo real; una intervención urbana de esculturas en 3D reproducida hasta la eternidad por un video; monitores viejos con cuadrados de colores en movimiento se rebelan para estetizarse; un website de intervenciones urbanas e intercambio de conocimiento; un proyector que se dispara solamente cuando hay alguien que lo mira; cientos de bichitos virtuales que caminan sobre cubos de cristal. Éstos son algunos de los golems del arte que llegaron a Rosario en el marco de una tendencia global.

La muestra "0.1.2. Experimentaciones poéticas con dispositivos electrónicos y digitales", es un espacio de investigación llevado a cabo por el curador Carlos Trilnick. Se trata de una apuesta novedosa en el Castagnino, que a partir del 3 de Junio y hasta el 31 de Julio busca interpelar al público rosarino para que complete las obras exhibidas en su interacción con ellas. Según Trilnick, “la idea nodal es que toda tecnología es plausible de ser usada como recurso expresivo otorgándole nuevos sentidos”. En Rosario ya es la segunda exposición, y la gira sigue en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y luego en la Plataforma Media Lab de Bogotá, Colombia.

Todo comenzó en un taller colectivo para la ejecución y el montaje de piezas electrónicas, donde participaron ocho jóvenes artistas y diseñadores de la provincia de Buenos Aires. A éstos se sumaron los jóvenes rosarinos de “Compartiendo Capital” por invitación del mismo Trilnick. “Desde Itaú Cultural (programa de la Fundación Itaú Argentina) me pidieron que realizara una muestra sobre arte y tecnología con una generación joven de artistas, a quienes considero “nativos digitales” (nacieron alrededor de los `80 junto con las computadoras). ITAU tiene un centro cultural en San Pablo dedicado al arte y la tecnología que es de nivel internacional, y quisieron conocer el terreno en Argentina. Los artistas que participan de la muestra tienen alrededor de 30 años, vienen con experiencia e investigan mucho sin perder de vista el anclaje en lo humano sensible”, detalló el curador.

La exposición utiliza soportes electrónicos que son parte de la sociedad: monitores, celulares, radios , “materialidades inmateriales que corporizan la esencia virtual de las obras”, en palabras de Trilnick. Generalmente la tecnología es usada como herramienta de información o de trabajo, donde los usuarios son pasivos. En esta muestra se revalorizan los recursos que en realidad son antiguos, como la interactividad y la virtualidad. “La cámara oscura -ejemplifica el curador- genera una imagen virtual y fue inventada por Aristóteles hace 3000 años”. Algunos de los vanguardistas en los que se basó esta muestra son: Lev Manovich, teórico ruso que vive en EEUU, pionero del arte del software y el video; Nam June Paik, artista plástico japonés y padre del arte electrónico ya en los años ´50; Wolf Vostel, un artista alemán que fue pionero junto a Paik; y Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño.

El contenido neto
La muestra “0.1.2. Experimentaciones poéticas..” tiene algo de kinética, por su idea de contar historias lineales con fotogramas, aunque no se queda en lo narrativo novelesco. También toma discursos de los videojuegos, la biotecnología, la filosofía, y quien gusta de pensarlo, la ciencia ficción.

La obra de Gabriel Rud, “Tricentenario”, que utiliza un video monocanal en alta definicion y esculturas en 3D, plantea un recorrido por una Buenos Aires distópica, intervenida con monumentos virtuales para transformarla. “Impermanencias” no es una escultura ni es un video. Esta obra de Juan Pablo Ferlat utiliza una impresión 3D, insumos informáticos y un video explicativo. “La forma resultante es un proceso de captación de los espectadores. La obra usa los procesos generativos de la naturaleza aprehendiendo sus cualidades orgánicas y complejas, generando una nueva escultura”, describe Ferlat.

La puesta de Eduardo Imasaka denominada “Microwavore” es una escultura resultante de los mensajes y llamados producidos por el mismo espectador. Un producto de la fusión de un télefono celular (con numeración local), cincuenta motores pequeños, una placa electrónica, un bloque de yeso y dos cajas de madera. En una caja el celular, en la otra los motores conectados a éste a través de la placa. Al recibir las ondas de las llamadas y mensajes, los motores responden con un impulso de movimiento, y van erosionando el bloque de yeso. Al final de la muestra será una nueva obra colectiva resultado de la participación del público. Sobre ésta obra, Trilnick destaca que “en Buenos Aires hubo dos mil llamados que colaboraron a la realización de la figura”.

Para los radioaficionados, “Pulverización V3.1” es una maravilla auditiva con cuerpo propio. Ocho radioreceptores sintonizan diversas estaciones AM de la ciudad de Rosario, y se conectan a decenas de parlantes pequeños que decoran la pared. La obra de Diego Alberti y Joaquín Ezcurra pretende ser un organismo electrónico vivo capaz de reciclar el espectro radioeléctrico circundante.
La otra obra de estos mismos artistas sigue un estilo decorativo minimalista con leds, arduino y cables.“La manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” es un horizonte de barras lumínicas suspendidas en el aire, donde delicados movimientos de luz corren de un extremo al otro. “Este horizonte lejano atraviesa una cercanía, un espacio-tiempo perceptible en el aquí-ahora que se pierde y reaparece permanentemente...un imaginario cultural de la naturaleza que provoca un desconcierto: una complementación fascinante que necesita de nuestro propio tiempo para ser completa”, recitan Alberti y Ezcurra.

Con una presentación indudablemente kinética, la obra de Juan Emilio Odriozola “Randomize timer” llama poderosamente la atención. Cual juego básico de MS D.O.S, se trata de una instalación informática en nueve monitores viejos de computadoras. Programado con software libre, decenas de figuras geométricas de colores se desplazan aleatorias y juguetonas. Otra obra que usa la dialéctica del cine es la de Mariano Remis “Todas las palabras son extranjeras entre sí”. Se trata de una instalacion interactiva realizada con un proyector de video HD, una computadora, una cámara web y monitores de audio. “Las instancias temporales se interponen en palimpsestos* y se intercambian en el presente como gerundio, emulando a la memoria que pretende construir a partir del caos cotidiano”, según Remis.

Una puesta que pareciera ser ficcional, es “Cámara lúcida” de Christian Parsons. Utiliza un sistema de cámara-proyector, computadora y gráficos en tiempo real, que como resultado expone en una mesa cientos de bichitos virtuales que corren atravesando cubos de cristal. “Voluminosidad-palabra admirable que conjuga dos estados normalmente contradictorios de la visión, el volumen táctil o construido y la luminosidad óptica imposible de circunscribir. Las imágenes ya son siempre lugares. No aparecen sino como paradojas en acto en que las coordenadas espaciales se desgarran..”, reproduce un escrito de Georges Didi Huberman citado por Parsons. La obra es una investigación en arte y tecnología sobre sistema de proyección de luz sobre objetos interactivos, que según su autor “dan la posibilidad de desarrollar la creatividad y el conocimiento incorporando conceptos de sistemas dinámicos conmplejos dentro de situaciones físicas y entornos lúdicos”.

El aporte rosarino

Una de las obras se diferencia del resto, no por ser local, ni más sofisticada (todo lo contrario). Se trata del proyecto colaborativo Compartiendo Capital de los artistas plásticos rosarinos Inne Martino y Fabricio Cavazza. En la entrada del espacio de la muestra se pueden observar sus carteles en chapa, madera y pintura. Una intervención algo rústica para este tipo de muestra, se podrá pensar. Se trata simplemente de cartelería publicitaria, que invita a ingresar en www.compartiendocapital.org.ar, un mundo de intervenciones estéticas e información compartida. Pasen y vean con un click.

“Trilnick nos convocó para participar en la muestra sin conocernos pero sabiendo que no tenemos obras con dispositivos electrónicos para presentar”, recuerda Cavazza. El curador se interesó en este proyecto ya que comparte la idea de intercambio libre de la exposición, que se basa en convocar a gente interesada en aprender o compartir su conocimiento, para crecer como artistas y como comunidad.

Fabricio Cavazza cuenta sobre sus orígenes: “Seis años atrás estábamos fascinados al enterarnos de cómo se construye el software libre de modo colaborativo. Se nos ocurrió trasladar esta dinámica de producción al campo de las artes visuales y ver cómo funciona”. En 2005 hicieron un website llamada Pinehole copyleft cámera donde cualquiera podía ingresar, descargar los planos y construir su prototipo. Se ofrecía con las características de un producto comercial, pero sin fines de lucro.

“Tras ver los resultados de muchos artistas que respondieron, en 2006 armamos Compartiendo Capital con un portal en la Web como soporte. Los encuentros iban variando de locaciones según las necesidades, como en El Levante, el Centro Cultural Parque de España y Planeta X. Así Compartiendo Capital se constituyó como nave nodriza de un conjunto de iniciativas, nosotros dos sosteniendo la plataforma, y con la colaboración de diversas personas como ingenieron electrónicos, arquitectos, comunicadores sociales”, recuerda Inne Martino.

Un emprendimiento que realizan actualmente es “Anda (proyecto de saneamiento urbano para Rosario)”, que consiste en recuperar la técnica tradicional de las baldosas calcáreas (de cemento coloreado), que se usaban hace 50 años en las casas de la ciudad. La intención es vincular a artistas jóvenes con personas mayores que conservan este oficio en vías de extinción, con el fin de cubrir los espacios de baldosas faltantes en la vía pública. En el website documentarán todo el proceso de construcción con un instructivo para que cualquier persona pueda descargarlo y hacerlo en su casa.

Martino y Cavazza han dictado talleres en escuelas y facultades de Arte de otros países como España, Uruguay y recientemente Perú. Para seguir haciendo camino, su próximo destino será Bruselas. Pero la base de Compartiendo Capital es Rosario.

Del copyright al copyleft
“En la Historia del Arte hay una operatoria capitalista que lo puso en un lugar de objeto caro y noble”, explica Trilnick, y desarrolla: “Es una operatoria ideológico-política, como también lo es de nuestra parte hacer una muestra con celulares y radios, que son de uso social. De hecho todos estos artistas son partidarios de compartir la información, la idea del software libre. Lo que nos interesa es que la sociedad no consuma la información pasivamente, sino que con las mismas herramientas tecnológicas produzca, programe y genere contenidos. La muestra va teniendo cambios en el camino por decisión de los artistas, y cada obra se modifica cual naturaleza viva que va mutando”.

Según Cavazza y Martino, la condición es que una vez que se usa una información para producir, se respeta el código de Copyleft (término usado en oposición al Copyright, que connota el derecho a copiar por decisión del autor), garantizando que otras personas lo puedan seguir utilizando. Ésto no significa que se pierda de vista quién es el autor. Para desarrollar un poco, hay diversos grados de libertad de copiado. Fabricio explica: “Creative Commons es una serie de posibilidades diferentes entre el copyleft y el copyright. Podés ceder el derecho de copia y no el de comercialización, permitir obras derivadas o no, decidir distintos grados de intercambio y distribución”. Martino agrega que “la información ha ido circulando a lo largo de los siglos ya que así se enseña la cultura, y la movida del copyright viene a coartar esto por intereses de las productoras y editoriales, mientras que los artistas/autores lo que más anhelan es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible”.

Ésta muestra colectiva es como un gran cuerpo en constante cambio y movimiento, que culminará en dos o tres años con unos 100 artistas de varios países de la región. Hay como una impronta virósica, de contagio, que se parece a esto de las nuevas tecnologías, cada vez mas sociales, mas accesibles. Es un incentivo a que los artistas se animen a meter mano en la tecnología”, finaliza Trilnick con una sonrisa de incógnita.


*Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente, según la Real Academia Española.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 81 - Julio de 2011

14 junio 2011

Aristogatos rosarinos


“Gatos... gatos... gatos... gatos pardos, gatos taciturnos, nocturnos
gatos traicioneros, gatos para levantar vehículos,
gatos para levantar... gatos para comer,
una ciudad ocupada por un gaterío descontrolado,
una ciudad a punto de extinguirse,
en medio de este siglo, en medio de este apriete...
una ciudad obligada a degustaciones sibaritas,
una ciudad cazadora… ¡Maúllen! ¡Corran!
Vamos por ustedes...” (*)




La familia Coggiola lleva dos discos grabados, varias giras, un documental y ahora una película a estrenar (coming soon). Tocan tango, folklore y jazz, pero su unicidad deviene de esas melodías del violín, el acordeón y el bandoneón, interpretados por tres chicos, ahora no tan chicos. Sus padres, Liliana y Martín, fueron los gestores de su educación musical cuando en el camino, casi por accidente, se formó Gato a La Naranja.

Liliana Badariotti es la madre de la familia-banda, toca el bajo y también trabaja en el Jardín de los Niños. Lucía tiene 15 años, cursa el secundario, toca el bandoneón y piensa estudiar Psicología o Música. Lisandro, de 17 –también en el secundario–, enseña violín. Agustín, de 20, estudia cine, toca cajón peruano, stick y acordeón. El padre de la familia, Martín Coggiola, se dedica a la composición, producción y dirección del grupo, y enseña guitarra.

En el ensayo hay mucha exigencia, pero durante el show, se relajan y disfrutan del momento en que sale al unísono una melodía producto del esfuerzo grupal. “Lili es la más terrenal, los chicos los más responsables y yo soy la parte más desquiciada”, aclara Martín.

La dinámica grupal adquiere formas muy particulares. Agustín explica: -“Es una doble convivencia entre la familia y la banda, por lo que se generan discusiones tergiversadas como:
-Pusiste mal una blanca. -¡Y vos no lavaste los platos! Pero en esta especial convivencia, aseguran los Coggiola, se aprende a escuchar al otro. Según Martín, “la banda es una esfera enorme que se va transformando y moviendo con todos nosotros adentro, incluidos perros y gatos. Vamos girando y vemos qué manoteamos en el camino”.

Gato a la Naranja originariamente eran Liliana y Martín junto a otros músicos, pero cuando terminaron de grabar el primer disco (“Cisne”), uno de ellos renunció. Tenían que presentar el trabajo y habían invitado a algunos periodistas. Sus hijos ya dominaban algunos instrumentos, entonces tocaron un jazz detrás del telón. Tras la sorpresa de ver quiénes eran los que tocaban, los reporteros comprobaron que podía salir un producto de calidad. Agustín tenía 14, Lisandro 11 y Lucía 9 años.

En sus comienzos tocaron jazz-rock, después folklore y finalmente se arrimaron al tango. Martín relata que “era una apuesta fuerte porque los tangos te atraviesan como adulto; es difícil pensar que puede llegarle a un niño de la misma manera. Pero nos dimos cuenta de que se podía. Comenzamos a tocar con los chicos por urgencia y necesidad, y seguimos por el placer de tocar en el escenario con la familia, que es una experiencia única”.

CRECER CON LA MÚSICA
Lisandro cuenta que él y sus hermanos siempre estuvieron rodeados de objetos musicales: “Antes, en mi casa, había un instituto de música; venían más de 100 chicos a aprender varios instrumentos, y se hacían muestras donde empezamos a tocar en público. Ahí me enseñaron a tocar la guitarra, el piano y la batería, y después descubrí el violín, que es mi especialidad”.

En el instituto, tenían también un programa radial donde los chicos creaban y difundían su música. Liliana relata en tono realista: “Fue imposible mantener todo eso por los costos que conllevaba. Y en un tono melancólico, su marido completa: “Nos íbamos con los alumnos a lugares naturales a estudiar música; hemos tocado en la cima de una montaña… era algo hermoso. Pero la dificultad de asumir los costos de los instrumentos y de unos 15 docentes, hizo que cerrara”.

Hoy, el instituto de los Coggiola renace a fuego lento con las clases particulares que dictan los miembros de la familia, y con la remodelación de su casa-sala de ensayos y su auditorio con escenario y butacas. “La Secretaría de Cultura y Educación municipal nos está apoyando mucho en la reconstrucción del espacio”, cuenta optimista Martín. Pero fuera de estos proyectos, Liliana asegura que le están poniendo más énfasis al crecimiento de la banda. Luego de haber “cruzado el charco” con un tour por Noruega, vieron más posibilidades para crecer, y ahora se embarcan nuevamente para tocar por Europa.

TRASHUMANTES
El camino recorrido de la banda es muy variado: en Argentina fueron desde la ciudad de Salta en el norte, hasta Epuyén y Bariloche al sur. Tocaron en Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, Chubut, Neuquén y Santa Fe. Fuera de Argentina, ya deleitaron al público de Cuba y Noruega.

Liliana: -Viajamos por una invitación de la Casa de Cultura Comunitaria de La Habana, y tocamos en escuelas, centros culturales, centros de salud de gente convaleciente y en la Universidad de Medicina, donde viven 10 mil estudiantes. Fuimos a una escuela de orientación vocacional en el Palacio de Pioneros “Che Guevara”.

Martín: -Decíamos que veníamos de la ciudad natal del Che y los cubanos se ponían muy contentos, y nos preguntaban cosas sobre él. Nos dimos cuenta de todo lo que ellos sabían y nosotros, que veníamos de su ciudad, quedábamos “pagando”. No sabíamos por ejemplo que, entre tantos oficios, había sido aviador.

Agustín: -Una vez fuimos a unas piletas estatales inmensas con mis hermanos, y hablamos con el guardavidas que trabajaba ahí. Cuando salimos, nos contaron que ese guardavidas había sido tres veces campeón olímpico de Cuba. Es increíble la humildad de su gente.

Liliana: -Cuando estuvimos en Noruega, creo que pegamos mucho porque les gustó esto de que seamos una familia unida para tocar. Ellos viven en familias muy disgregadas. Dada su realidad económica, los hijos pueden independizarse rápido. Son afectivos pero muy individualistas. La idea “tana” o latina de familia los emociona y los sorprende.

Martín: -En junio nos vamos nuevamente a Noruega y también a Berlín (Alemania) y Castelfranco (Italia). Iremos con un tiempo limitado, pero allí trataremos de tocar en otras ciudades. La gira durará sólo un mes, ya que extrañamos mucho nuestra casa y nuestros perros y gatos.

GATOS AL CELULOIDE
Martín: -Estábamos tocando en un pub en Abasto, y justo en esos días se hacía el Bafici. Cuando terminamos el show, se acercó un señor que dijo ser de una productora de publicidad, y quiso hacer el registro de lo que hacemos. Cuando aceptamos yo pensé que querían hacer un videoclip o un cortometraje, pero terminó siendo una película de 100 minutos. De repente, eran 20 personas en esta misma sala, grabando con luces, cámaras, micrófonos y cables. Nos seguían cuando ensayábamos, comíamos, dormíamos, durante dos años espaciados.

Liliana: -Nos íbamos al Sur de vacaciones y a hacer shows, y decidieron seguirnos con las cámaras. Como éramos de madera actuando, nos terminaron guionando las cosas que teníamos que decir y hacer. No somos actores, así que nos costó mucho repetir cada escena.

Martín: -No sabemos cuándo estrena la película, pero el producto es de ellos, por lo que debemos esperar y bancarnos lo que hagan con él. Es un road documentary.
Lisandro: -También han hecho un documental sobre nosotros desde el Ministerio de Innovación y Cultura provincial, que pasaron en los canales Somos Rosario y en Televisión Regional.

GATOS EN RESTYLING
Martín: -Hoy, en Gato a la Naranja se está gestando un nido para otras cosas, como tocar nuestros propios temas, y también cambiar el perfil del grupo. Venimos arreglando algunos temas con Renzo Baltuzzi, un músico rosarino muy talentoso. Nos hizo escuchar un material suyo muy extraño y lo vamos a usar en nuestros temas nuevos. Creo que los tangueros nos van a defenestrar. Si nos costó mucho entrar en el ambiente del tango, esto nos va a costar caro” agregar (Risas).

Agustín: - Actualmente estamos volviendo al jazz-rock originario con los arreglos de Renzo, y la verdad es que a mí me gusta más.

Liliana: -Estamos haciendo un poco de todo, siempre manteniendo nuestra impronta, con la tímbrica particular y el bandoneón de Lucía que mantiene un hilo conductor en la melange.

Martín: -Con el tango creo que hemos llegado hasta acá. Hemos incursionado y nos fue bien, pero seguiremos adelante con otros estilos. Lo que estamos componiendo e interpretando devendrá seguramente en un disco. Nuestro próximo show en Rosario será el 25 de junio en el teatro Lavardén, y el 27 comenzamos la gira por Europa. Cuando volvamos, planificaremos cómo evoluciona el “Gato”.

EL PESO DEL NOMBRE
Martín reflexiona: “Gato a la Naranja tiene un peso importante, no sé a qué nivel. Tengo la sensación de que ni los periodistas ni los tangueros de ley se lo bancan mucho”. En la época de la crisis, cuando desde los medios porteños comenzaba el circo de que “en Rosario la gente comía gatos”, pegó muy fuerte en todas partes. En otras regiones se acuerdan hasta hoy, y preguntan si eso es cierto. Como a los rosarinos nos pegó muy fuerte, los Coggiola se adjudicaron ese nombre “para dar una respuesta artística al estigma que nos impusieron. Somos comegatos, y los preferimos con naranja”.

La teoría de que a los tangueros no les gusta es que sigue siendo un ambiente cerrado, machista y de códigos establecidos. “Arrugan la jeta cuando escuchan este nombre; preferirían un nombre como El Adoquín”, ironiza Martín. Y los periodistas (incluida quien escribe), siempre piden demasiadas explicaciones.

Una visita a Internet transformará la curiosidad del lector que llegó a este punto de la nota en perplejidad. Se puede ver el excelente trailer de la película “Gato a la Naranja”, próxima a estrenar. El sitio web oficial es www.gatoalanaranja.com.ar.

(*) Poema de Gato a la Naranja publicado en contratapa de su primer disco.

Nota publicada en la revista Rosario Express Edición nº 80 - Junio de 2011

16 mayo 2011

El caso rosarino de Mujeres Asesinas


Ella asesinó a su pareja, y un amigo de ella lo mutiló y lo enterró en una huerta municipal. El cómplice nunca fue preso.

El caso rosarino de la serie de Pol-Ka “Mujeres Asesinas” fue una de las historias policiales argentinas más impactantes por el trabajo de ocultamiento y por el perverso modus operandum. Se trató de un caso de justicia por mano propia por parte de la gestora de automotores María del Carmen Rómbola. Tras 12 años de convivencia mató al transportista Adolfo Godoy, quien luego fue mutilado y enterrado en una huerta municipal.
Quien la ayudó a deshacerse del cuerpo fue su amigo Daniel Piccotto, que según versiones policiales era su amante. Lo emblemático del caso, por lo cual se volvió de carácter público tras el programa televisivo, fue el modo inusual y perverso en que actuaron ambos.
A pesar de que Piccotto trozó con una motosierra el cuerpo de Godoy en 19 partes, lo ingresó en un tacho con cal y lo enterró en una huerta municipal, su condena fue catalogada “por complicidad”. Es que en Argentina no existe ninguna ley que prohíba mutilar de ninguna forma al cuerpo de una persona ya muerta.
Aunque el tremendo suceso se dio el domingo 3 de agosto de 2003, recién a fines del año pasado la Cámara Penal confirmó la condena a 12 años de prisión para la autora del crimen. Tres jueces de la Cámara mantuvieron la pena que le habían impuesto por homicidio agravado por calibre 32 con la que habçuvo tras las rejas, por tener dio fin a su vida.an contrauna persona ya muerta.el vínculo a Rombola, y resolvieron que permanezca en suspenso la condena a 3 años de cárcel impuesta al cómplice Piccotto. Esto fue porque no reincidió desde que está en libertad condicional, y nunca fue a parar a la cárcel. Por lo pronto deberá resarcir en 30 mil pesos por daño moral a la familia de la víctima, en tanto Rómbola deberá desembolsar 55 mil pesos de indemnización (que en un principio eran de 160 mil).
Una familiar de Piccotto que prefirió mantener su anonimato aseguró que actualmente él trabaja en una línea de transportes urbana de Rosario. La allegada contó: “Ella sigue presa, pero él está libre porque el Código Penal no condena a alguien que dañe el cuerpo de una persona ya muerta. Daniel sólo pagará una indemnización por complicidad”. Rómbola en cambio se encuentra tras las rejas hasta el año 2015.
Para descuartizar un cadáver hay que ser perverso, pero aun así no hay una ley penal que lo condene. Lo que sí hay en Argentina son canales y productoras televisivas que obtienen rédito económico. Los tres personajes fueron interpretados por Carola Reyna, Luís Luque y Norberto Díaz, en el capítulo titulado "Sandra, la gestora" en la primera temporada de “Mujeres Asesinas”. La macabra historia obtuvo 21.4 puntos de rating durante la noche de su emisión.
El hecho de que no hayan contraído matrimonio ni tengan hijos fue un atenuante en la pena, y los supuestos malos tratos por parte de Adolfo Godoy fue otro. Su hermano Jorge había declarado pocos días después de su muerte: “¿Matar y descuartizar a un tipo porque te trata mal?¿No era más fácil irse? Ella dice que él la obligó a vender todas sus cosas y que por eso le dijo “basta”. Es exactamente al revés: mi hermano tenía dos camiones, una F100, tres autos, y dos lotes en Gálvez, y a lo largo de los años fue vendiendo todo. “Mari” era una ambiciosa, lo mató para quedarse con la plata".
Sobre el siniestro cómplice, un artículo del diario La Capital del 18 de agosto de 2003 relata: “La situación de Picotto sólo podría complicarse si se prueba que fue instigador o participó en la planificación del crimen. Del caso contrario, quedará libre”. Pero las pistas indicaban que él participó del crimen una vez muerto Godoy, por lo cual su mutilador nunca estuvo tras las rejas. El capítulo de Mujeres Asesinas relata que fue él quien convenció a la autora del crimen de no entregarse a la policía, pero él optó por no hablar del tema en ningún momento.

Un amor hecho pedazos
María del Carmen Rómbola conoció a Alfredo Godoy en Villa Diego en 1991, con quien comenzó un romance y al poco tiempo se mudaron a Rosario. Según ella, fue sometida y castigada durante años, y nunca se animó a dejarlo por sus “constantes amenazas” de muerte. “Alfredo no trabajaba nunca ni me dejaba recibir visitas. Fueron años de sometimiento. Era él o yo”, declaró unos días después de darle muerte. Según su cuñado Jorge Godoy, era ella quien lo maltrataba, y le exigía que consiga más dinero.
Una mañana de domingo, luego de horas de discusión de la violenta pareja en su casa de Funes, un vecino escuchó las palabras “soy tu marido, no podes hacerme esto”, seguido de tres tiros de bala consecutivos. Lo que también escuchó el vecino que denunciaría los hechos el día siguiente, fue el ruido de la amoladora que cortó las partes del cuerpo de Godoy.
“La Mari” fue ese mismo día a visitar a tres amigas, a las que con nerviosismo evidente informó que Godoy la había dejado y que tenía miedo de que él le hiciera algo. Acto seguido entregó a una de ellas el arma de marca Rossi calibre 32 con la que había dado fin a su vida.
La noche de ese domingo de agosto, Rómbola acudió a la ayuda de su amigo Piccotto, a quien ella declaró haber visto en la calle por casualidad. La historia de Rómbola con Piccotto de un presunto amorío nunca fue verificada en los medios aunque existe la sospecha policial. El albañil al escuchar su historia decidió ayudarla a deshacerse del cadáver. Según el capítulo de “Mujeres Asesinas” fue él quien la convenció de no entregarse a la policía. En cambio trozó el cadáver con una amoladora y colocó los restos en un tambor con cal.
El cuerpo sin vida y mutilado de Godoy permaneció dos días dentro del tambor, en el jardín de la casa.
Días después ella se presentó como empleada municipal en una huerta comunitaria de Monteflores al 7200 y entregó los materiales para construir un horno para hacer pan. Los beneficiarios de planes sociales que trabajaban en el centro comunitario le creyeron y cavaron un pozo de dos metros. Al día siguiente Picotto enterró los restos de Godoy en esa fosa mientras simulaba trabajar en la obra. Los sepultó bajo una placa de cemento para "evitar el paso de humedad".
Pero el crimen fue delatado por un llamado anónimo a la policía (el vecino) y seis días después del hecho Rómbola fue detenida en su casa junto a Picotto. Confesó en seguida que había matado a su marido, y se encontraron restos de sangre y cal en el baúl de su auto. La autopsia, a los pedazos en que fue reducido el cuerpo de 120 kilos de Godoy, detectó dos balazos en el tórax y otro letal, al corazón.

Fuentes
Entrevista a familiar anónimo del amante cómplice Daniel Piccotto (Abril de 2009)
Noticia diario La Capital “Confirman condena por un aberrante crimen” del 21 de diciembre de 2007.
Noticia diario La Capital “A favor y en contra”, del 18 de agosto de 2003
Libro “Mujeres Asesinas” de Marisa Grinstein, de investigación periodística de los casos en los que se basaron en la serie.
Pagina web de canal 13, link de “Mujeres Asesinas”.

29 abril 2011

La Bolsa de Comercio fue un baile con Kevin Johansen

La banda de Kevin Johansen + “The Nada” irrumpió nuevamente en la noche local con sus ritmos multigenéricos (o des-generados), y esta vez fue en el auditorio de la Bolsa de Comercio, epicentro demográfico y económico de la city rosarina.

El auditorio colmado de jóvenes de todas las edades se encendió con la aparición en escena de la banda porteña con los acordes de “City Zen”. Y luego del segundo tema, la simpatía del artista supo menguar el discurso de un empleado de la Bolsa, quien solemnemente dispuso las normas de seguridad en caso de cualquier emergencia. Una situación parecida que descontracturó a la audiencia fue cuando al ritmo de la cumbia “En mi cabeza” los músicos alentaron a bailar, las primeras parejas comenzaron a moverse, y un empleado de seguridad los hizo volver a sus asientos. Pero el ritmo y las buenas vibras del público pudieron más, y uno a uno se fueron levantando para bailar, y ya no alcanzó el staff para detenerlos. Parejas y grupos se contorneaban, un “trencito” improvisado se sumó al bailongo, y la Bolsa de Comercio fue una fiesta.


Además de la unicidad de esta banda oriunda de Buenos Aires, por su humor y talento para interpretar tantos estilos, el valor agregado de la noche fue semejante jolgorio en el lugar donde día a día se juegan las acciones de las grandes corporaciones y de los ejecutivos de la región, donde se ponen en valor las cosechas y donde cientos de profesionales del establishment negocian, contabilizan, defienden a sus clientes ante La Ley y cierran contratos inmobiliarios por cifras impensables.

Sabido es que el estilo descontracturado y original de Kevin Johansen atrae a miles de rosarinos, y es por eso que cada una de sus reiteradas visitas en el último año fue a sala llena, a pesar de las diferencias en capacidad y dimensión entre el teatro La Comedia (donde tocaron hace un año), el anfiteatro Humberto de Nito (en febrero de este año) y ayer en la Bolsa de Comercio de Rosario.

La banda que lo acompaña, “The Nada” se autocataloga como un grupo “des-generado”, en su amplitud de géneros, como blues, ska, rumba, cumbia o pop, y será eso lo que hace a su show un evento tan particular y convocante. Canciones como “Cumbiera intelectual” o “Milonga subtropical” son algunos ejemplos de esa variedad y ese buen ritmo que mueve las entrañas. Sus integrantes son: el longevo Enrique Roizner (batería), Juan Álvarez (bajo y coros), Andrés Reboratti (saxo, flauta y glockenspiel), Nicolás Said (saxo y flauta), Maximiliano Padín (charango, ronroco y guitarra), Cheba Massolo (guitarra eléctrica) y Lucas Espina (percusión).